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4 de octubre de 2017

El nihilismo

El nihilismo

Nietzsche

(del latín nihil, nada) Término que empezó a ser utilizado por los románticos alemanes para referirse a las doctrinas que propugnan la ausencia de convicciones verdaderas y, especialmente, la ausencia de valores.
Pero este término adquiere su significado filosófico más importante en Nietzsche.
Para este autor el término nihilismo tiene dos significados distintos:
1) Por una parte, en sentido negativo, designa el largo proceso de decadencia de la cultura occidental que se inició con el socratismo y se prolongó con el platonismo y, especialmente, con la religión judeo-cristiana. Esta decadencia es fruto de una plena inversión de valores pues, desde Sócrates, se ha puesto la vida en función de la razón en lugar de poner la razón en función de la vida.
Este conceptualismo socrático-platónico se acentuó con el cristianismo, cuyos valores de sometimiento, de resignación y de culpabilidad, son el fruto del resentimiento contra todo lo vital. El fruto de todo ello ha sido la pérdida de sentido del devenir, la formación de una moral de esclavos y de una metafísica de verdugos, que tiene en los sacerdotes a sus oficiantes. En este sentido, el nihilismo es el cumplimiento de la esencia de la metafísica occidental decadente, y coincide con el movimiento histórico propio de la cultura occidental.
1) Lo que yo cuento aquí es la historia de las próximas dos centurias. Describo lo que vendrá, lo que no podrá menos que venir: el advenimiento del nihilismo. Esta historia puede ser contada ya ahora; pues opera en ella la necesidad misma. Este futuro habla ya a través de cien signos; este destino se anuncia por doquier; ya todos los oídos están aguzados, prontos a captar esta música del porvenir. Desde hace mucho toda nuestra cultura europea, presa de una tensión angustiosa que aumenta de década en década, se encamina a una catástrofe -inquieta, violenta y precipitada; cual río que ansía desembocar en el mar, ya no reflexiona, tiene miedo de reflexionar. [...]
23) ¿Qué significa el nihilismo? --Significa que se desvalorizan los más altos valores. Falta la meta; falta la respuesta al «¿por qué?».
24) El nihilismo radical es el convencimiento de que la existencia es absolutamente insostenible si se trata de los más altos valores que se reconocen; amén de la conclusión de que no tenemos el menor derecho de suponer un «más allá» o un «en sí» de las cosas que sea «divino», moral verdadera.
Esta conclusión es consecuencia de la «voluntad de verdad» inculcada en el hombre; es decir, es consecuencia de la fe en la moral.
26) El nihilismo es un estado normal.
Puede ser síntoma de fuerza; el poder del espíritu puede haber acrecido a tal punto que le son inadecuadas las metas tradicionales («convicciones», artículos de fe) (-pues una fe expresa en general la dictadura de condiciones de existencia, la sumisión a la autoridad de las circunstancias bajo las cuales un ser prospera, crece y adquiere poder...); por otra parte, puede ser síntoma de fuerza insuficiente para fijarse en forma productiva una nueva meta, un nuevo por qué, una nueva fe.
Alcanza el nihilismo su máxima fuerza relativa como fuerza violenta de destrucción; como nihilismo activo. (...)
Su antítesis es el nihilismo cansado que ya no ataca y cuya modalidad más famosa es el budismo: nihilismo pasivo, síntoma de debilidad. La fuerza del espíritu puede estar cansada, agotada, así que los objetivos y los valores existentes son inadecuados y no se cree más en ellos; -de modo que se disuelve la síntesis de los valores y los objetivos (en la que se basa toda cultura fuerte) y los distintos valores luchan entre sí: desintegración; -de modo que todo lo que reconforta, cura, aquieta, aturde, pasa a primer plano bajo variado disfraz: religioso, moral, político, estético, etc. (...)
Queda por demostrar que este «¡En vano!» determina el carácter de nuestro actual nihilismo. La desconfianza que suscitan en nosotros nuestras valoraciones tradicionales se acrecienta hasta el extremo de llevarnos a sospechar que todos los «valores» sean cebos en que la farsa se prolonga, pero no se aproxima en absoluto a una solución. La duración, signada por un «en vano», sin meta ni fin, es lo que más abruma y anonada, máxime cuando uno comprende que es engañado, pero no puede impedir que se lo engañe.
Selección de La voluntad de poder, en «Obras Completas», vol. IV, Prestigio, Buenos Aires, p. 433-462. (Traducción de Pablo Simón).
2) Pero, por otra parte, el nihilismo tiene un sentido positivo encarnado en el método genealógico (ver texto ) nietzscheano que desenmascara los falsos valores y proclama que «Dios ha muerto», lo que significa que no hay propiamente un sentido, y que aquellos que habían sido considerados los valores supremos se desvaloran.
Se deja oír una nueva exigencia. Enunciémosla: necesitamos una crítica de los valores morales, hay que poner alguna vez en entredicho el valor mismo de estos valores -y para esto se necesita tener conocimiento de las condiciones y circunstancias de que aquéllos surgieron, en las que se desarrollaron y modificaron (la moral como consecuencia, como síntoma, como máscara, como tartufería, como enfermedad, como malentendido; pero también la moral como causa, como medicina, como estímulo, como freno, como veneno), un conocimiento que hasta ahora ni ha existido ni tampoco se lo ha siquiera deseado. Se tomaba el valor de esos "valores" como algo dado, real y efectivo, situado más allá de toda duda; hasta ahora no se ha dudado ni vacilado lo más mínimo en considerar que el "bueno" era superior en valor a "el malvado", superior en valor en el sentido de ser favorable, útil, provechoso para el hombre como tal (incluido el futuro del hombre).
¿Qué ocurriría si la verdad fuera lo contrario? ¿Qué ocurriría si en el "bueno" hubiese también un síntoma de retroceso, y asimismo un peligro, una seducción, un veneno, un narcótico, y que por causa de esto el presente viviese tal vez a costa del futuro? ¿Viviese quizá de manera más cómoda, menos peligrosa, pero también con un estilo inferior, de modo más bajo?...
¿De tal manera que justamente la moral fuese culpable de que jamás se alcanzasen una potencialidad y una magnificencia sumas, en sí posibles, del tipo hombre? ¿De tal manera que justamente la moral fuese el peligro de los peligros? [...]
La genealogía de la moral. Traducción de A. Sánchez Pascual, Alianza, Madrid 1980, p.24.
Esto, no obstante, tiene un valor plenamente positivo, ya que entonces el nihilismo, entendido como la destrucción de los valores tradicionales, aparece como el estado de los espíritus fuertes que niegan activamente estos falsos valores, y prepara el camino para el advenimiento del transhombre. Así, pues, según Nietzsche, el nihilismo tiene dos aspectos: uno negativo, en cuanto que es la esencia de la tradición judeo-cristiano-platónica; y otro positivo, como acción negadora de los falsos valores y como reflexión sobre los motivos que han conducido a él.

6 de octubre de 2012

A proposito del Nihilismo de Franco Volpi

El Nihilismo




Franco Volpi en su trabajo sobre el Nihilismo emprende un riguroso análisis histórico y conceptual en el que pasa revista a la Ilustración, el romanticismo, el existencialismo y el tecnicismo predominante en el mundo contemporáneo. En este escrito presento una referencia general sobre esta corriente filosófica.

El nihilismo (latín nihil, "nada") es la corriente filosófica que toma como base la negación de uno o más de los supuestos sentidos de la vida. El nihilismo suele presentarse como nihilismo existencial, forma en la que se sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco.[1 ]

 El nihilismo se puede considerar crítica social, política y cultural a los valores, costumbres y creencias de una sociedad, en la medida en que estas participan del sentido de la vida negado por dicha corriente filosófica. El término Nihilista fue utilizado inicialmente por el ruso Ivan Turgenev en su novela Padres e hijos: "Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe".

Nietzsche estructuró la conceptualización del término, pero éste ya existía como corriente en la antigua Grecia representado por la Escuela cínica y en el escepticismo.  

El nihilismo niega lo que pretenda un sentido superior, objetivo o determinista de la existencia puesto que dichos elementos no tienen una explicación verificable. En cambio, es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.

En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, lo llaman "nihilismo positivo", mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción lo llaman "nihilismo negativo" (También se les conoce como "activo" y "pasivo").

Una de las referencias más lejanas se encuentra en el filósofo sofista Gorgias quien afirmaba: "Nada existe, si algo existe no es cognoscible por el hombre; si fuese cognoscible, no sería comunicable" o en la actitud vital de su discípulo Diógenes de Sinope





Una descripción común del nihilismo, pero engañosa, es la 'creencia en nada'. En cambio, una mucho más útil sería sustituir 'fe' por 'creencia', donde fe es definida como "la firme creencia en algo para lo cual no hay ninguna prueba". Entonces, una definición universal de nihilismo puede ser el rechazo de aquello que requiere fe para la salvación o la realización, y abarcaría cualquier cosa desde la teología hasta la ideología secular. Dentro del nihilismo la fe y los valores similares son descartados porque no tienen ninguna sustancia objetiva y absoluta, no son válidos y sólo sirven como otra mentira explotable que no produce ningún resultado benéfico

El segundo elemento que el nihilismo rechaza es la creencia en un propósito final, que el universo está construido sobre eventos no aleatorios y que todo está estructurado con el fin de una revelación final decisiva. Esto se llama teleología y es el error de las falsas soluciones.

El nihilismo existencial es un mundo de ideas pasivas, el cual gira alrededor de temas como el sufrimiento y la inutilidad, e incluso está relacionado con el misticismo Oriental como el Budismo. En un sentido más directo, el nihilismo 'social' existencial se manifiesta en el sentido de aislamiento, inutilidad, angustia y la desesperanza en la existencia, cada vez más frecuente dentro del mundo digital moderno. Una manera directa de describirlo sería 'la separación de todo'.

El nihilismo político se define como darse cuenta que "las condiciones en la organización social son tan pésimas que hacen deseable su destrucción por su propio bien, independiente de cualquier posibilidad o programa constructivo." Tiene que ver con la autoridad y las estructuras sociales en lugar de simplemente la introspectiva y las emociones personales del nihilismo existencial.
Una definición estimable y sucinta de un nihilista (político) viene de la novela de Iván Turgenev de 1861, Padres e Hijos, "Un nihilista es una persona que no se somete ante ninguna autoridad, aquella que no acepta ningún principio basado en la fe, por más que ese principio sea reverenciado."

El Nihilismo Histórico
Los primeros nihilistas probablemente eran como los sofistas griegos que vivieron hace 2,500 años. Usaban sus habilidades oratorias y el discurso argumentativo para desafiar los valores sobre los cuales se posaban las creencias diarias. Los sofistas griegos, como Gorgias, representaron el inicio de la filosofía y el primer conflicto entre las creencias místicas tradicionales y las ideas racionales y escépticas del mundo natural. Fue tan básico como la diferencia entre una percepción del mundo basada en las emociones y otra en el pensamiento. Debido a que los sofistas desafiaron las creencias establecidas, a menudo eran condenados por las autoridades públicas y los críticos como corruptores de la moral o algo peor.

Uno de los primeros escritores nihilistas de la era moderna fue el danés Soren Aabye Kierkegaard, que vivió de 1813 a 1855. Kierkegaard fue un filosofo, único, pero también enigmático. Su contribución más importante fue la filosofía del existencialismo, que de muchas formas fue una negación de la imperante filosofía Hegeliana. Las bases para el existencialismo estaban profundamente arraigadas en el Protestantismo Luterano de Kierkegaard, y reflejaban los ideales de lo subjetivo de la verdad y la naturaleza de la vida como una búsqueda exclusivamente individual.

Para ser sucinto, el existencialismo postula que la existencia está basada en la experiencia, y esta experiencia es una sensación exclusivamente individualizada; (mi realidad no es tu realidad). A finales del Siglo XX la moderna 'filosofía' cuántica regresa a este tema de la realidad solipsista usando matemáticas empíricas.

Los Nihilistas Rusos
El nihilismo político se remonta a la última mitad de 1800, al menos en Rusia, como un movimiento revolucionario con el objetivo declarado de derrocar la autoridad del Zar.

El Anarquismo
Tanto los nihilistas modernos como los anarquistas pueden trazar sus raíces en la intensa personalidad de Mikhael Bakunin en el Siglo XIX, quien de forma sucinta reflejó el sentimiento nihilista con su famoso argumento: "Déjenos poner nuestra confianza en el eterno espíritu que destruye y aniquila, sólo porque es la fuente eternamente creativa e inescrutable de todo."

El Nihilismo como Filosofía
El nihilismo es el rechazo de la filosofía, así como de la nebulosa metafísica al que tal razonamiento inevitablemente desciende. Si uno quiere esto del nihilismo se puede construir, incluso más que cualquier otro conjunto de ideas, pero el sólo hacerlo conduce hacia paradojas y contradicciones, es como querer encontrar valor en lo que no vale o una creencia literal en la nada; de momento intenta con la incredulidad en la gravedad.

El nihilismo es el resultado de darse cuenta que todos los valores modernos y morales son completamente falsos e improductivos, la última estima que esta moral levantó conduce a una catastrófica retirada hacia el extremo opuesto al darse cuenta que es un engaño.

El Nihilismo no es como cualquier otra ideología que establece como primicia una meta vaga en el futuro y obliga a que todo lo presente se ajuste a esa fantasía. El nihilismo está contra el orden, es lo opuesto a cualquier otra ideología y teología que busca imponer una concepción absoluta de la manera en que deben ser las cosas, ya que simplemente esa no es la manera en que funcionan las cosas. La vida no puede controlarse por una simple y confeccionada respuesta universal o construyendo un orden perfecto que durará por siempre. El Nihilismo funciona con la expectativa de que el futuro y sus requerimientos siempre son desconocidos y lo que podemos hacer es prepararnos para ajustarnos al presente e intentar enfrentar cualquier reto que surja en el transcurso de la existencia; de esta manera el Nihilismo no se preocupa mucho por las consecuencias como lo hace con el aquí y ahora, de aquí su propia definición.



El Nihilismo en NIETZSCHE
Para Nietzsche la crítica al idealismo, al evolucionismo, al positivismo y al romanticismo no tiene final. Estas teorías son cosas humanas, demasiado humanas, que se presentan como verdades eternas y absolutas que hay que desenmascarar. Más aún: Nietzsche, en nombre precisamente del instinto dionisíaco, en nombre de aquel saludable hombre griego del siglo vi a.C. que ama la vida y que es totalmente terrenal, anuncia por un lado la muerte de Dios, y por el otro lleva a cabo un ataque a fondo contra el cristianismo, cuya victoria sobre el mundo antiguo y sobre la concepción griega del hombre envenenó la humanidad. Además Nietzsche se enfrenta con las raíces de la moral tradicional, realiza su genealogía y descubre que es la moral de los esclavos, de los débiles y de los derrotados , que se hallan resentidos contra todo lo que es noble, hermoso y aristocrático.

Sostiene que el nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:
-       El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
-       El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
-       El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.

Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios, sin apenas darse cuenta de ello. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la muerte de Dios descubriendo, al mismo tiempo, el poder de la voluntad, e intuyendo la voluntad como máximo valor.

Para Nietzsche, el nihilismo es un advenimiento de unas repetidas frustraciones en la búsqueda de significado o más precisamente "la desvalorización de los valores supremos". Nihilismo en Nietzsche se refiere al proceso histórico que surge en el reconocimiento de un valor sumo y termina en la asunción o reconocimiento de múltiples cosas valorables al volverse inoperante lo que antes se mostraba como lo supremo. Acontece en nuestro tiempo como manifestación de la ausencia de una medida única y al mismo tiempo como la proliferación de múltiples medidas, que en cada caso, pueden aparecer como válidas. Nietzsche ve en el despliegue del nihilismo toda fundación de cultura europea, la que surge como destino necesario de este proceso.

Nietzsche emplea el término nihilismo al menos con dos significados:

Nihilismo activo: Nietzsche lo ve como signo del creciente poder espiritual,  intenta mostrar cómo los valores dominantes son una pura nada, una invención; la filosofía nietzscheana es nihilista en este sentido pues propone la destrucción completa de todos los valores vigentes y su sustitución por otros radicalmente nuevos (propone la "transmutación de todos los valores"). Este nihilismo es una fase necesaria para la aparición de un nuevo momento en la historia de la cultura, para el reencuentro con el "sentido de la tierra", la aparición de una nueva moral y de un nuevo hombre, el superhombre. 

Nihilismo pasivo: A este tipo de nihilismos lo describe como decadencia y retroceso del poder  del espíritu, es una de las consecuencias de la "muerte de Dios", aparece por  la conciencia del carácter radicalmente infundado de la creencia en lo sobrenatural, de la creencia religiosa en el mundo del espíritu. Durante siglos nuestra cultura ha considerado que los valores descansan en algo trascendente, que existe un ámbito objetivo gracias al cual la existencia tiene sentido.

Puede decirse que Nietzsche se lanza con una especie de alegría espantosa al callejón sin salida al que empuja metódicamente a su nihilismo. Su finalidad confesada es hacer insoportable la situación para el hombre de su época. La única esperanza parece consistir para él en llegar al extremo de la contradicción. Si entonces el hombre no quiere perecer entre los nudos que le ahogan, tendrá que cortarlos de un golpe y crear sus propios valores.

La muerte de Dios no termina nada y no se puede vivir sino con la condición de preparar una resurrección. "Cuando no se encuentra la grandeza en Dios -dice Nietzsche-, no se la encuentra en ninguna parte; hay que negarla o crearla". Negarla era la tarea del mundo que le rodeaba y que veía correr al suicidio. Crearla fue la tarea sobre humana por la que quiso morir.

Bibliografía
-       Friedrich Nietzsche, "Así habló Zaratustra", (Del hombre superior).
-       Friedrich Nietzsche , "De la gaya scienza", (El loco).
-       Historia del pensamiento filosófico y científico, tomo III "del romanticismo hasta hoy",
Giovanni Reale y Darío Antiseri.
-       www.es.wikipedia.org
[1] El Nihilismo

Nietzscheana
  
 Filosofia.idoneos.com:
El Nihilismo europeo
Martin Heidegger. Traducción de Juan Luis Vermal, en HEIDEGGER, M., Nietzsche II, Ediciones Destino, Barcelona, 2000.

Heideggeriana

Friedrich Nietzsche: El Nihilismo: Escritos póstumos.

3 de octubre de 2012

FRANCO VOLPI: EL NIHILISMO


Franco Volpi (Vicenza, Italia, 1952), uno de los filósofos más prestigiosos de Europa, visitó ayer Granada para participar en el Encuentro Internacional de Filosofía 'La tarea de pensar frente al reto del nihilismo', organizado por el Centro Mediterráneo de la Universidad. Autor de una historia de esa corriente de pensamiento, publicada en español en 2007 por Siruela, el pensador asegura que esta forma de ver el mundo puede ser útil en estos tiempos convulsos.

Volpi, Franco

-¿Qué es el nihilismo en el siglo XXI?
-Cada vez que hay algo negativo, siniestro o problemático, no hay analista, periodista o intelectual que no recurra a esta categoría. Se utiliza para explicar lo negativo que caracteriza a nuestro mundo. Tiene un sentido múltiple y por eso necesita un análisis filosófico.

-Pero, ¿es correcto contemplar el nihilismo como algo negativo?
-En cuanto a categoría que sirve para analizar lo que acontece en nuestro mundo, tiene una cara hermosa. Hay un lado bello en el nihilismo. Si uno analiza la historia de la palabra se da cuenta de que el término nace en el marco de una discusión muy técnica, y que tan sólo con el fenómeno del nihilismo ruso, descrito en la gran literatura de Turgueniev y Dostoievski, se convierte en una categoría de análisis social de lo negativo. Lo primero es aclarar lo que significa, su historia y su empleo actual. Y después, tomar posiciones filosóficas frente al fenómeno. Primero hay que distinguirlo de otras categorías, como el terrorismo: justamente por causa de lo que aconteció en Rusia, a menudo se dice que los terroristas son nihilistas. Y yo creo que esto es una equivocación, porque los terroristas no es que no crean en nada, es que tienen la idea de poseer una verdad absoluta, y por eso se vuelven asesinos. El nihilismo es lo contrario: una visión del mundo en la que se debilitan los factores de queja y de conflicto. Si uno no cree en nada no se vuelve un asesino, dogmático o fanático. El nihilismo produce tolerancia, produce la capacidad de aceptar visiones del mundo distintas.

-¿Usted se considera nihilista?
-En un cierto sentido sí, pero al mismo tiempo soy alguien que trata de ir más allá del nihilismo, porque vivir sin valores, sin visiones del mundo fuertes, es muy difícil. Avanzar sin herramientas de navegación, a ciegas, es difícil.

El Dios de los ejércitos

Ha dicho que Nietzsche sigue vivo. ¿Qué significa?
-Nietzsche, con su célebre diagnóstico según el cual Dios ha muerto o se ha retirado, describió con mucha anticipación lo que está aconteciendo hoy. Por un lado, en el mundo occidental los valores pierden su fuerza de convicción y hay desorientación. Por otro lado, ha vuelto el Dios de los ejércitos, las visiones de mundo dogmáticas y absurdas que recurren a la violencia para imponerse. Por un lado, la sociedad occidental está débil, incapaz de defenderse y de defender sus valores fundamentales; como los romanos, que asimilan el punto de vista de los bárbaros porque no tienen el suyo. En Occidente desaparece el poder de los evangelios y del manifiesto del Partido Comunista y el futuro queda en manos de Coca Cola y de la pornografía. Por otro lado, está el fenómeno de los fundamentalismos y fanatismos, motivados sobre todo por la religión, que atacan al mundo occidental. El relativismo o el nihilismo puede producir valores compartidos, tolerancia, aceptación del otro, diálogo intercultural... El nihilismo no es sólo algo negativo, sino algo que fomenta la convivencia entre culturas distintas.

-Usted ha publicado varias obras divulgativas de Filosofía, incluida una enciclopedia. ¿Qué papel tiene la Filosofía en el mundo actual?
-La Filosofía no es sólo una actividad profesional que se hace en las universidades. Es la tarea de pensar, de desarrollar potencialidades críticas, de reflexionar sobre lo que somos, de dónde venimos y a dónde vamos. La Filosofía no es tan sólo la construcción de un edificio teórico coherente pero indiferente a la vida que vivimos, sino más bien una manera de vivir la vida de forma consciente y crítica. Es un instrumento fundamental para proporcionar a nuestra vida una forma lograda.

-La tarea de pensar, ¿es para todos?
-Pensar es una tarea para todos, pero necesita una preparación. Y las personas normalmente en la vida cotidiana no piensan mucho. No tenemos tiempo para pensar porque estamos vinculados a un engranaje que nos domina.

Obama y la esperanza
-Mucha gente de todo el mundo está esperanzada con la victoria electoral de Barack Obama y sus posibilidades de cambiar el mundo. ¿Hay una epidemia de ingenuidad o tienen razón?

-Yo creo que tienen razón. La victoria de Obama representa un cambio radical frente a una política que ha llevado a la humanidad a conflictos culturales muy fuertes, a guerras, a violencias, a un uso desproporcionado de los recursos, que ha acelerado los problemas de la globalización. Obama representa una señal de cambio y espero que ese cambio se concrete en la realidad.

-Hace poco criticó al escritor colombiano Gabriel García Márquez por su tratamiento de la pedofilia en 'Memoria de mis putas tristes'. ¿Ha terminado esa polémica?
-No era una polémica contra él, sino una simple observación sobre nuestra sociedad. García Márquez escribe una novela en la que vehicula, como si fuera normal, una idea moralmente repugnante: un viejito de 90 años que puede comprarse una joven virgen y abusar de ella. No se sabe si lo cuenta con ánimo de condena o de describir lo que pasa. Yo tengo la opinión más alta del papel de la literatura y García Márquez es un escritor comprometido con ciertos valores sociales. Pero, ¿en qué sociedad estamos viviendo si por un lado aceptamos eso como normal y por otro nos escandalizamos de los sitios web pedófilos y pedimos que se cierren? La misma idea se acepta si la vehicula un Premio Nobel y se condena de manera violenta si llega de otra forma. No critico a García Márquez; sólo me pregunto cuál es el papel de la literatura: ¿crítico?, ¿descriptivo?, ¿observador?... Además, nosotros estamos en Europa, pero uno va a América Latina y le parece que allí todavía no se han conseguido los derechos fundamentales de las mujeres. Hay un machismo muy difundido y preocupante.

-Acaba de publicar el libro 'El dios de los ácidos'. ¿Cuál es su postura ante las drogas?
-El libro fue un pequeño divertimento. Por casualidad entré en contacto con el descubridor del LSD, Albert Hoffman, y a través de su descripción de la modificación de la conciencia me di cuenta de que este fenómeno es uno de los grandes problemas del mundo actual. Por un lado, hay una difusión de masas de la cultura de la droga y, por otro, no hay una elaboración teórica y simbólica suficiente de este fenómeno, al contrario que en sociedades llamadas primitivas, donde encuentras una utilización sagrada de las drogas y una elaboración teórica y teológica sobre ellas. Nuestra sociedad no ha sido capaz, y entonces estamos dominados por el fenómeno, y no somos capaces de solucionarlo.

-Uno de los filósofos españoles más populares, Fernando Savater, acaba de ganar el premio literario económicamente mejor dotado del país. ¿Qué le parece?
-Aunque sé que hay mucha gente que lo critica, Fernando Savater me parece un hombre inteligentísimo, que sabe comunicar y dialogar, y un escritor muy hábil que logra mostrar cómo la filosofía puede decir algo a nuestra sociedad. No puedo juzgar su calidad literaria como novelista porque no manejo suficientemente el español. Pero me alegro de que haya conseguido este premio.

igallastegui@ideal.es

Publicado en el Ideal de Granada : Jueves, 4 octubre 2012

El nihilismo de Franco Volpi : La caverna

El Nihilismo de Franco Volpi

«Huésped inquietante» llamó Nietzsche al nihilismo. Huésped también inesperado, pues surgió cuando la razón y la técnica parecían abrir al hombre perspectivas fáusticas que volvían a dar actualidad al «seréis como dioses» que la Serpiente dirigió a la primera pareja humana. Y es un huésped, sobre todo, del que, una vez en casa, no hay forma de desentenderse. 

Pero ¿qué es realmente el nihilismo? ¿En qué momento de la historia surge? ¿Qué circunstancias y actores contribuyeron a su alumbramiento y a su sostenimiento? ¿Qué podría superarlo? Para responder a esas preguntas, Franco Volpi emprende un riguroso análisis histórico y conceptual en el que pasa revista a la Ilustración, el romanticismo, el existencialismo y el tecnicismo predominante en el mundo contemporáneo. 

Al hilo de ese análisis histórico, somete a examen el pensamiento de figuras tan relevantes como Turguéniev, Max Stirner, Dostoievski, Nietzsche, Heidegger, Jünger y otras que sirven para ilustrar las manifestaciones más importantes del nihilismo a lo largo de los siglos XIX y XX.

Volpi, Franco. El nihilismo. Siruela, Madrid,2007, 219 págs.Traducción: Cristina del Rosso y Alejandro Vigo

El psicoanalistalector 
In memoriam Franco Volpi

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