5 de mayo de 2014

PLOTINO: EL SISTEMA DEL UNO.

PLOTINO: EL SISTEMA DEL UNO.


 El pensamiento de Plotino es interpretado, por lo general, como un “sistema”, el sistema del Uno, que abarca y considera la Totalidad como un conjunto regido por la ley metafísica de la unidad.
   Estudiosos como É. Bréhier, J. Moreau, G. Reale, J. Igal, A. H. Armstrong....convienen en esto. El carácter sistemático del pensamiento de Plotino es entendido aquí como la “metodología” apropiada para pensar la Totalidad como suprema unidad y para expresar la ontología del Uno como un todo perfecto. 
   Según esta interpretación, el sistema refleja la visión “sinóptica” de su contenido mismo y la muestra como la presencia misma del Uno en la realidad conjunta y en la mente intuitiva de Plotino, desplegada mediante una serie ordenada de conceptos, orientada a la experiencia mística, para la unión con el Uno como meta final.
 Referencia
  Agustín UÑA JUÁREZ. (Universidad Complutense)
 

 La filosofía de Plotino constituye el paradigma del posterior neoplatonismo pagano y un importante punto de referencia para el primer pensamiento cristiano, que marcará el camino del sucesivo pensamiento medieval. Aun cuando Plotino no pretenda sino retornar a Platón [Enéadas: V, 1, 8.], lo hace transformando con su pensamiento la herencia filosófica y teológica recibida, reelaborándola y ofreciendo soluciones personales y novedosas. Por ello la filosofía de Plotino imprimirá una dirección nueva al pensamiento sucesivo.
    Como características generales del neoplatonismo, continuidad y novedad, se pueden señalar las indicadas por Ph. Merlan y en gran medida acogidas por G. Reale y la escuela de Tubinga. Si bien tanto uno como los otros están interesados en mostrar la continuidad de fondo entre el platonismo y la Academia Antigua –o el nuevo Platón emergente desde las doctrinas no escritas–, las características por ellos señaladas no impiden afirmar la originalidad de la reelaboración neoplatónica. 

Tales características pueden resumirse del siguiente modo. 
La realidad es entendida como estructurada en planos diversos, subordinados unos a otros y cada plano inferior del ser derivado desde el inmediatamente superior; la esfera suprema del ser procedería de un principio que, en cuanto causa de todo ser, no puede ser descrito él mismo como ser. 
   Tal principio es entendido más allá del ser, totalmente indeterminado. La esencial indeterminación del principio es descrita denominándolo Uno: unidad totalmente simple, ausencia de toda determinación. Desde la simplicidad y unidad del principio supremo, cada esfera sucesiva de realidad presenta una creciente multiplicidad que indica no tanto un mayor número de entes presentes en cada nivel o esfera de lo real, sino la progresiva limitación de cada ente, hasta llegar a la determinación espacio-temporal, que contiene el mínimo grado de unidad.
    La consecuencia gnoseológica de tal ontología es la peculiaridad del conocimiento del principio supremo, que no podrá ser conceptual, predicativo. La gran dificultad, característica del neoplatonismo, será la explicación del paso desde lo Uno a lo múltiple [Merlan 1953]. A estas características podría añadirse una más, y es el ímpetu místico, la religiosidad nueva presente en el neoplatonismo, que unida a la inefabilidad del principio transforma la theôria en ekstasis y la identificación con Dios en fusión con el Uno. 
   Todas estas características evidencian también las diferencias con la doctrina platónica de los principios. Y entre ellas la más vistosa es precisamente la singularidad del principio supremo, el Uno, frente a la dualidad de los principios –Uno y Díada– de las doctrinas no escritas [Reale 1990]. Todo esto significa también que el neoplatonismo se opuso con decisión al epicureismo. 
   Para el epicureismo, en efecto, la multiplicidad de los átomos sería la realidad original, y el orden del universo un resultado provisional y precario de un mecanismo físico. La unidad del cosmos, como la de cualquier otra realidad, sería sólo el resultado histórico y contingente de una pluralidad precedente. 
   El neoplatonismo rechaza tal visión. Su paradigma parte siempre, siguiendo a Platón, de una unidad originaria, principio inteligible de toda multiplicidad. Una multiplicidad original y radical, como pretendía el epicureismo, nunca podrá dar razón ni de la vida, ni del alma, ni del pensamiento, ni de ninguna actividad del espíritu. 
   También Aristóteles, y su concepción de Dios, pensamiento de pensamiento y acto puro, energeia, están presentes en el neoplatonismo. Sería incluso posible, aunque es más discutido, conjeturar que la gnosis, con su resistencia a reconocer la existencia finita y creada del hombre como su verdadera identidad, influyera en la pretensión neoplatónica de recorrer espiritualmente el proceso de derivación de la realidad finita desde el Absoluto, y de elevar de tal modo al hombre a la esfera divina para que alcance su más íntima esencia.
 Referencia

Yarza, I., Plotino, en Fernández Labastida, F. – Mercado, J. A. (editores), Philosophica: Enciclopedia filosófica on line, URL: http://www.philosophica.info/archivo/2007/voces/plotino/Plotino.html

Consultar: Eneadas  G. H. San Jorge. A parte Rei.

García Bacca, J.D., Introducción general a las Enéadas, Losada, Buenos Aires 1948.
Merlan, P., From Platonism to Neoplatonism, M. Nijhoff, The Hague 1953 (tr. italiana, Dal platonismo al neoplatonismo, Vita e Pensiero, Milano 1990).
Reale, G., Storia della filosofia greca e romana, vol. 8: Plotino e il neoplatonismo pagano, Bompiani, Milano 2004.
 Reale, G., Introduzione, en Merlan, P., Dal platonismo al neoplatonismo, Vita e Pensiero, Milano 1990.

28 de febrero de 2014

"María Luisa Rivara de Tuesta", por Francisco Miró Quesada C.

Fue una acuciosa investigadora del pensamiento filosófico peruano, demostró su honestidad intelectual y hondura interpretativa






"María Luisa Rivara de Tuesta", por Francisco Miró Quesada C.
Ilustración: Víctor Aguilar
FRANCISCO MIRÓ QUESADA CANTUARIAS
Director General
Ha fallecido María Luisa Rivara de Tuesta y escribo este artículo para rendir homenaje a una destacada intelectual, doctora en filosofía e historia, profesora emérita de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y con quien fundamos la Sociedad Peruana de Filosofía, en cuyo ámbito cultivamos una gran amistad.

Acuciosa investigadora del pensamiento filosófico peruano y latinoamericano, demostró su honestidad intelectual y hondura interpretativa en publicaciones como “Filosofía e historia de las ideas en el Perú y Latinoamérica”, “Tres ensayos de filosofía en el Perú”, “José de Acosta: un humanista reformista”, entre otras. En su labor docente participó activamente en las comisiones de reorganización y evaluación del sistema universitario peruano en el Consejo Nacional de la Universidad Peruana.

Su contribución en el campo de la filosofía no solo se abocó al pensar en peruano, su vocación de maestra la llevó a investigar y divulgar obras de filósofos latinoamericanos, como la del mexicano Leopoldo Zea, así como la de Enrique Dussel, uno de los fundadores de la llamada Filosofía de la Liberación. Según este movimiento, la filosofía no debía ser un pensamiento abstracto sino una seria reflexión que debía aplicarse para que los pueblos y los hombres pudieran superar la historia de dominación y desigualdad social, es decir, la filosofía se tornaba así en una disciplina práctica, basada en el diálogo con los excluidos y dejaba de ser un pensamiento puramente abstracto, enmarcado en un proyecto filosófico de liberación.

La labor conjunta que realizamos en la Sociedad Peruana de Filosofía acrecentó nuestra amistad. Esta sociedad desde su fundación tuvo como fines el ejercicio profesional con normas éticas, la organización de disertaciones, conferencias, coloquios nacionales e internacionales –con el auspicio de universidades– y publicaciones sobre los últimos avances en el campo de la filosofía.

Su principal tarea consistió en recopilar las obras de filosofía que se habían escrito en el Perú, por autores de nuestra nacionalidad, desde que se hizo con absoluta rigurosidad. Así, tenía archivados algunos escritos de Mariano Iberico, Óscar Miró Quesada de la Guerra, Augusto Salazar Bondy y muchísimos míos, así como de David Sobrevilla, Walter Peñaloza y otros más. Cuando se proponía una candidatura para su incorporación como miembro de la sociedad, era exigente y severa con las reglas impuestas. El tiempo pasó y me vi imposibilitado, por diversas razones, de asistir a las sesiones de la Sociedad Peruana de Filosofía, a pesar de su insistencia para que estuviera presente. Ella siguió trabajando sin descanso realizando una labor admirable.

Uno de los últimos recuerdos que conservo de ella es en el homenaje que me hicieron cuando cumplí 90 años, al cual asistieron amigos, académicos, políticos y hasta el presidente de la República. Los discursos fueron excelentes, pero el más completo fue el de María Luisa, quien hizo un recuento riguroso de mi obra.

Cuando pienso en María Luisa Rivara de Tuesta, viene a mi memoria su trabajo desinteresado, nunca buscó lucro de ninguna clase. Estoy seguro de que estas palabras servirán para que su nombre y su obra sean recordados como una de las contribuciones más importantes a la filosofía y la cultura peruana. Que su ejemplo sirva para orientar a los futuros pensadores peruanos a realizar estudios rigurosos cuando quieran ir más allá de lo establecido, en todos los aspectos de la vida humana, pero en especial para resolver los problemas vitales que hoy nos aquejan.

María Luisa pasará a la historia del pensamiento nacional, como un ejemplo digno de seguir.

El Comercio     Lima, Viernes 28 de febrero del 2014 | 07:08

16 de diciembre de 2013

NAVIDAD 2013 - 2014

Natividad de Murillo.



Les deseo una feliz Navidad y un venturoso año nuevo.




El sentido de la Navidad



Rembrandt: La Natividad.

La Navidad es ante todo una fiesta religiosa. Hoy en día la religiosidad de nuestra sociedad está en un momento de crisis, y por tanto lo está también la Navidad. Originariamente transforma una fiesta pagana en una fiesta religiosa, pero es esa fiesta religiosa a la que se nos invita. Sólo desde una vivencia interior profunda podemos vivir la Navidad. Celebramos la victoria de la luz sobre las tinieblas, por ello es tiempo de celebración.

La Navidad (latín: nativitas, «nacimiento») es una de las fiestas más importantes del Cristianismo –junto con la Pascua [ ] y Pentecostés–, que celebra el nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre.

En los países angloparlantes se utiliza el término Christmas, cuyo significado es ‘misa (más) de Cristo’. En Alemania, la fiesta se denomina Weihnachten, (weihen = bendecir) ‘noche de bendición’. Las fiestas de la Navidad se proponen celebrar la natividad (el nacimiento) de Jesús de Nazaret.

La Navidad no solo es un día de fiesta, sino una temporada de fiestas, y de la misma forma que la Pascua, contiene un tiempo de preparación, llamado Adviento, que se inicia cuatro domingos antes del 25 de diciembre. La Navidad es la fiesta cristiana más popular, sin embargo aparte del origen cristiano de la Navidad, esta fiesta ha ido mezclando su carácter religioso con la tradición de convivencia familiar, sin embargo su carácter se encuentra distorcionado en gran medida con una quiebra de valores superfluos y puramente comerciales.

Natividad 


Natividad (Rembrandt Harmens Van Rijn, 1654)


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