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21 de julio de 2012

KUNO FISHER: Sus aportes filosóficos

KUNO FISHER: (1824–1907)
Filósofo alemán e historiador de la filosofía de la escuela hegeliana [1], considerado también precursor del neokantismo[2].Fue profesor en Jena (1856) y en Heidelberg (1872).  Una de las contribuciones más significativas y duraderas de Fischer a la filosofía fue el uso de la distinción del empirismo / racionalismo en la categorización de los filósofos, en particular los del siglo 17 y 18. Estos incluyen a John Locke, George Berkeley y David Hume, en la categoría empirista y René Descartes, Baruch Spinoza y Gottfried Leibniz en la categoría racionalista. El principal mérito que se reconoce a Kuno Fischer es su contribución en el ámbito de la historia de la filosofía, que él consideraba como una escuela del filosofar en sí misma.

Kuno Fischer fue el autor de la primera monografía de Immanuel Kant, Kant Leben und die Grundlagen seine Lehre (Mannheim, 1860), y es a partir de Fischer que el neo-kantismo recibió su impulso decisivo.

Su obra más influyente es Geschichte der neueren Philosophie (Historia de la filosofía moderna), en diez volúmenes, editados originalmente entre 1854 y 1877. " Geschichte der neueren Philosophie " es un trabajo sobre la historia del racionalismo en el XVIII. (Descartes, Spinoza, Leibniz), la filosofía de Kant, las enseñanzas de seguidores inmediatos de Kant y las filosofías de Fichte, Schopenhauer,  Schelling y por último, el sistema de Hegel.
 
Aparte de Kant, GWF Hegel fue el principal objeto de su interés. " System der Logik und Metaphysik Wissenschaftslehre" (1865), donde establece su sistema de lógica y metafísica, muy cercano a la adhesión de Hegel y contra la formulación original de los problemas filosóficos,
 
En su equiparación de la lógica y la metafísica, mostro la fuerte influencia de Hegel. En este trabajo se intentó también colocar el principio de Hegel de la dialéctica del desarrollo en armonía con el evolucionismo moderno en el sentido de un idealismo teleológico. Fischer sostuvo que el desarrollo dialéctico iba del Ser a través de la esencia al propósito. 




El sistema de lógica y, al mismo tiempo, las categorías metafísicas que esbozó culminaron con la idea de finalidad, lo que garantiza un desarrollo propósito que va más allá de lo meramente dado. En la segunda edición, Fischer intentó mediar entre Kant y Hegel, y para hacer justicia no sólo para el hegelianismo, sino también para el kantismo y el empirismo. Su Sistema de lógica y metafísica concilia la dialéctica hegeliana y el evolucionismo.
 
Kuno Fischer fue también un esteta literario. Su concepción del arte se encuentra en su publicación: "Diotima, Die Idee des Schönens. Philosophische Briefe  (Pforzheim,1849), el más notable de sus escritos, donde, en forma de cartas figuran los principios básicos de la estética hegeliana.
 
En este trabajo Diotima: Die Idee des Schönen. Fischer define la actitud estética como una de "jugar", caracterizada por una concentración y unión de todas nuestras facultades. Dedicó más tarde trabajo al origen y el desarrollo del humor y la poesía clásica de William Shakespeare, Gotthold Ephraim Lessing, Johann Wolfgang von Goethe y Friedrich Schiller.
 
Arthur Schopenhauer también influyó en Fischer. En el estudio de Das Verhältnis zwischen Willen und Menschen (Heidelberg, 1896), Fischer distingue entre la voluntad que es guiada por el conocimiento y la voluntad inconsciente que precede a todo conocimiento y comportamiento consciente. También afirmó que, así como la esencia de la naturaleza es "la fuerza", la esencia del hombre es la "voluntad" y la esencia del cuerpo es la manifestación de la voluntad.

Kuno Fischer : Vida de Kant

THE CENTENNIAL OF THE "CRITIQUE OF PURE REASON":Kuno Fischer and BENJAMIN RAND -

Windelband, W. Kuno Fischer. Heidelberg, 1907.
El mito de Hegel y su Método


Obras
•    Diotima. Die Idee des Schönens. Philosophische Briefe (Diotima o la idea de lo bello). 1849. Stuttgart, 1852.
•    System der Logik und Metaphysik oder Wissenschaftslehre. 1852. 2ª edic., Heidelberg, 1865.
•    Geschichte der neuern Philosophie. 10 vols., 1854-1877. Varias reediciones. Jubiläumsausgabe. 10 tomos en 11. Heidelberg, Carl Winter 1897 - 1902. (El tomo 8, sobre Hegel, se divide en dos.)
•    Schiller als Philosoph. J. C. Hermann (J. E. Suchsland), Fráncfort del Meno, 1858.
•    Die beiden Kantischen Schulen in Jena. Stuttgart, 1862.
•    Über das Problem der menschlichen Freiheit. 1875.
•    Goethes Faust. 1876.
•    Kritik der Kantischen Philosophie. 1883.
•    Goethe-Schriften. 1890-1903.
•    Philosophische Schriften. 1891ss; 5ª edic., 1902ss.
•    Schiller-Schriften. 1892ss.
•    Das Verhältnis zwischen Willen und Verstand im Menschen. 1896.




Kuno Fisher

Referencias del texto
 Escuela hegeliana: La filosofía del Derecho de Hegel, su filosofía de la historia y su consideración del Espíritu absoluto son las partes más importantes e influyentes de su filosofía.
    Hegel postula que el Estado, representa el estadio último de desarrollo del Espíritu objetivo. El espíritu individual, que, en razón de sus pasiones, prejuicios, y ciegos impulsos, es sólo en parte libre, sujeto del yugo de la necesidad (lo opuesto a la libertad), sólo puede alcanzar su plena realización por medio de la libertad del ciudadano. Este yugo de la necesidad se expresa primero como reconocimiento de los derechos de los otros, luego como moralidad, y finalmente como moral social, en la que la primera institución es la familia. La suma de familias forma la sociedad civil, que, sin embargo, pese a su forma imperfecta de organización se compara con el Estado. El Estado es el cuerpo social perfecto de la Idea, y en este momento del proceso es Dios mismo. El Estado, estudiado en sí mismo, pone a nuestra consideración la ley constitucional. En relación con otros Estados, desarrolla la ley internacional; y en su curso general a través de las vicisitudes de la historia pasa a través de lo que Hegel llama «dialéctica de la Historia».
    La gran influencia de Hegel se debe en gran medida a la indudable vastedad del esquema de la síntesis filosófica que concibió y parcialmente realizó.
    Pero la influencia de Hegel es también debida en gran medida a dos circunstancias extrínsecas. Su filosofía es la máxima expresión de aquel espíritu de colectivismo que caracterizó al siglo XIX, y es también la aplicación más extendida del principio de desarrollo que dominó el pensamiento del siglo XIX en literatura, ciencia e incluso en teología. En teología, especialmente, Hegel revolucionó el método de investigación. La aplicación de su noción de desarrollo al criticismo bíblico y a la investigación histórica es obvia para cualquiera que compara el espíritu y el propósito de la teología contemporánea con el espíritu y propósito de la literatura teológica de la primera mitad del siglo XIX. 
   En ciencia y también en literatura la substitución de la categoría del hacerse por la categoría de ser es en verdad un hecho patente, y es debida a la influencia del método de Hegel. En economía política y en la ciencia política el efecto de la concepción colectivista del Estado en Hegel suplantó en larga medida la concepción individualista que había dominado desde el siglo XVIII hasta el XIX.

  El neokantismo fue un movimiento filosófico europeo, de origen predominantemente alemán, que preconizó un retorno a los principios filosóficos de la doctrina de Immanuel Kant frente a la entonces imperante doctrina del idealismo absoluto de Georg Wilhelm Friedrich Hegel. El neokantismo se mostraba escéptico frente a lo que consideraba un indebido énfasis especulativo del pensamiento hegeliano, y buscaba recuperar la doctrina kantiana de la crítica del conocimiento frente al predominio de la metafísica.

    El resurgimiento del kantismo en las universidades alemanas comenzó en 1860. Al principio fue un movimiento epistemológico, el neokantismo poco a poco se extendió sobre todo el dominio de la filosofía. El primer impulso decisivo hacia la reactivación de las ideas de Immanuel Kant provenía de las ciencias naturales. Hermann von Helmholtz aplico los estudios fisiológicos de los sentidos a la cuestión de la significación epistemológica de la percepción espacial planteada por la Crítica de la Razón Pura (1781). 

El Neokantismo alcanzó su ápice en la primera Escuela de Marburgo del siglo 20, que incluyó a Hermann Cohen (18421918) y Paul Natorp (18541924). Ambos repudiaron el naturalismo de Helmholtz y reafirmaron la importancia del método trascendental. Ernst Cassirer, otra figura de la escuela de Marburgo, empleo los principios kantianos para influir en todo el reino de los fenómenos culturales. Wilhelm Windelband (18481915) y Heinrich Rickert (18631936) presentaron el kantismo en la filosofía de la historia. El Neokantismo también influyó en la fenomenología de Edmund Husserl y en las primeras obras de Martin Heidegger.
 
Ciudadano es la persona que, por su condición natural o civil de vecino, establece relaciones sociales de tipo privado y público como titular de derechos y obligaciones personalísimos e inalienables reconocidos, al resto de los ciudadanos, bajo el principio formal de igualdad. Designa a una persona considerada como miembro activo de un Estado, titular de derechos políticos y sometido a sus leyes. Se puede definir ciudadanía como el derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público.

Sociedad civil: La existencia de una sociedad civil diferenciada de la sociedad política es un prerrequisito para la democracia. Sin ella, no hay Estado legítimo. Para Jürgen Habermas, la sociedad civil tiene dos componentes principales: por un lado, el conjunto de instituciones que definen y defienden los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos y que propician su libre asociación, la posibilidad de defenderse de la acción estratégica del poder y del mercado y la viabilidad de la intervención ciudadana en la operación misma del sistema; por otra parte estaría el conjunto de movimientos sociales que continuamente plantean nuevos principios y valores, nuevas demandas sociales, así como vigilar la aplicación efectiva de los derechos ya otorgados.
TOURAINE, Alain. ¿Qué es la democracia? Fondo de Cultura Económica, México, 1995. p. 65.



27 de julio de 2011

El Idealismo: La representación del mundo


Schopenhauer
Kant, dice Schopenhauer, explicó concluyentemente que sólo nos son dadas las “apariencias”, nunca una “cosa en sí”. Espacio, tiempo, causalidad, determinan nuestro mundo, son a su vez determinaciones a priori en nosotros, y sólo nos pueden ser atribuidas a nosotros, los sujetos de la experiencia.


Es una corriente filosófica que parte de que lo primario es lo espiritual en el modo de resolver la cuestión fundamental de la filosofía. El rasgo fundamental del idealismo es el tomar como punto de partida para la reflexión filosófica no el mundo exterior, sino lo que llamamos el sujeto o la consciencia. Es, de acuerdo con Schopenhauer, la representación del mundo y no el mundo.

Por sus raíces sociales ha sido considerado por W. Dilthey también como una concepción del mundo, quien planteo las tres Weltanschaungen básicas: el idealismo objetivo, el de la libertad y el naturalista.

    Al plantear nuevas cuestiones gnoseológicas ha estimulado el estudio de varios problemas filosóficos como por ejemplo la dialéctica de Hegel.

    El idealismo como vocablo se usa en relación con los ideales,  pero siempre imaginados como realizables.

Este idealismo se ha manifestado de diversas formas durante la época moderna. 
El ejemplo más eminente del idealismo cuya unidad es histórica está constituido por el llamado «idealismo alemán» cuyos representantes son Kant, Fichte, Schelling, y Hegel principalmente.

    El idealismo moderno, constituye un esfuerzo por responder a la pregunta, ¿cómo pueden conocerse las cosas? Esta pregunta no es solo una pregunta gnoseológica sino metafísica. Se considera idealistas a Descartes, Malabranche, Leibniz, Kant, Fichte, Schelling, Hegel.

    Descartes es considerado «el primer idealista moderno», y cuyo idealismo consiste en considerar que toda la evidencia arraiga en el cógito. Descartes considera que en la relación cognoscitiva entre Sujeto y Objeto es el sujeto el que determina los límites, el alcance y el criterio de verdad y falsedad del conocer. La conciencia es el ámbito trascendental de posibilidad de la certeza y, por tanto, de la verdad, y por tanto, del conocimiento, pues no hay conocimiento sino de lo verdadero. Por todo ello, Descartes inicia el Idealismo Moderno.

    Kant es el centro del pensamiento idealista. El idealismo trascendental de Kant afirma que la existencia de los objetos externos no es cognoscible mediante percepción inmediata. El idealismo trascendental es una concepción epistemológica y metafísica propuesta por el filósofo alemán Immanuel Kant en el siglo XVIII.

    Brevemente expuesto, el idealismo trascendental establece que todo conocimiento exige la existencia de dos elementos: el primero, externo al sujeto (lo dado, o principio material), es decir, un objeto de conocimiento. El segundo, propio del sujeto (lo puesto, o principio formal), que no es más que el sujeto mismo que conoce. Con respecto al segundo, Kant afirma que las condiciones de todo conocimiento no son puestas por el objeto conocido, sino por el sujeto que conoce. El sujeto que conoce introduce ciertas formas que, no preexistiendo en la realidad, son imprescindibles para comprenderla. Para Kant el conocimiento nace de la unión de la sensibilidad con el entendimiento, las formas solas no producen conocimiento y las intuiciones solas tampoco.

 Por esto sostiene Kant en la Crítica de la Razón Pura:
     "Pensamientos sin contenidos son vacíos; las intuiciones sin conceptos son ciegas".

En otras palabras, sin sensibilidad nada nos sería dado y sin entendimiento, nada sería pensado.

Todo lo intuido en el espacio y el tiempo y con ello todos los objetos de nuestra experiencia posible, no es más que fenómenos, esto es, meras representaciones, que del modo en que se representan, como sustancia extensa o series de alteraciones, no tienen existencia propia e independiente aparte de nuestro pensamiento.    

A este concepto lo llamo idealismo trascendental.

Crítica de la razón pura
En el idealismo postkantiano el “mundo” es equiparado con “la representación del mundo.”

Contemporáneamente han surgido las corrientes derivadas de las corrientes neokantianas y hegelianas y el idealismo fenomenológico de Husserl, en el cual la consciencia pura se presenta como una multitud de sujetos individuales puros, a diferencia del idealismo trascendental en donde hay «una consciencia pura, única y numéricamente distinta».

También puede hablarse de diversas formas de idealismo cuando se adjetiva el término sin establecer contraposición entre ellas.



Link a la Enciclopedia de Filosofía Standford

23 de mayo de 2011

Revisión del concepto de la moral Kantiana

Percy Cayetano Acuña Vigil

 Immanuel Kant
Las posiciones de mayor influencia en Kant se encuentran en la Fundamentación de la Metafísica de las costumbres, La Crítica de la Razón Práctica, La metafísica de las costumbres, Antropología desde un punto de vista pragmático y Religión dentro de los límites de la mera razón.


Se considera que recién con el discurso de Maquiavelo empieza la Ciencia Política, aunque antes de él ya se había escrito sobre teoría Política, tal es el caso de Platón, Aristóteles, Cicerón, Seneca, los padres de la iglesia, Marsilio de Padua y Guillermo de Ockam entre otros.
   Igual situación se da con Kant y la Moral. Aristóteles, en su Ética a Nicómaco construye la base de su moral,  el catolicismo y el cristianismo construyen una moral cristiana, pero ambas e incluso el mismo discurso del utilitarismo tienen una moral, que se desarrolla en la modernidad, son criticadas por Kant.
   La razón de la crítica es que no se habría incluido la noción de autonomía.
   Si bien en todos estos modelos se habla de moral, siempre existe una dependencia, de Dios, de los sentidos, de la naturaleza, mientras que la moral kantiana es autónoma, no es impuesta por nadie ni por nada.
   Por esta razón el punto de partida es Kant para hablar de Moral. Esto es clave en el desarrollo de la modernidad. Kant tuvo el gran mérito, según Hegel, de haber proclamado irrevocablemente esa subjetividad del individuo en cuanto tal, su autonomía moral interna como el fundamento último de su libertad.
   Los filósofos ilustrados buscaban la verdad científica y se basaron en la razón para explicar la realidad del mundo en el que vivían. La ilustración es para la historia un sistema de pensamientos producido por los intelectuales en un ambiente de autonomía y libertad de la razón individual, donde cada persona podía instruirse en busca de la verdad científica. Era sobre todo, un programa educativo orientado a elevar el nivel cultural de la sociedad y mejorar la situación de quienes desearan cultivar la razón y salir de la ignorancia.

Kant sostenía que:
La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. Él mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración.
   En este párrafo Kant  sentaba las bases del moderno concepto de autonomía, entendida como una dimensión de la razón que facilita al ser humano la posibilidad de pensar y, por tanto, de darse normas a sí mismo sin ayuda de ninguna autoridad. La autonomía se alcanza desde la voluntad de querer poseerla, y permite al ser humano librarse de la carga de la autoridad.
   Kant afirmaba que una ética autónoma (basada en el deber por el deber) era el único marco posible para lograr una pauta universalmente válida de conducta, frente a las éticas heterónomas (basadas en el placer, por ejemplo) que no lograban fundamentarse en la autonomía personal por estar dirigidas por un objeto no racional.
   También entendía que el conocimiento es un desafío (Sapere Audere!, en latín, “Atrévete a saber”) y la libertad, más que una condición, es un logro. De esta manera, la persona autónoma era responsable, mientras que quién, por comodidad o cobardía, decidía vivir en estado de minoría de edad, resultaba ser irresponsable.
   La autonomía (moral y política) pasó a ser un ideal en sí mismo y base, con el paso del tiempo, de las sociedades democráticas, pues solamente desde la autonomía personal se puede hacer uso de la autonomía política que permite al ciudadano participar en el gobierno de la comunidad.
   Kant piensa que uno tiene fines de antemano, p.e. con respecto a la salvación ya hay un camino establecido por la revelación por la cual uno se salva. Igual ocurre con los otros discursos morales, p.e. con Aristóteles hay una moral, con el estado de virtud establecemos un punto de partida, igual ocurre con el estado de naturaleza con el que se alcanza un grado de virtud ya que los fines están antes del sujeto.
   Con el utilitarismo (Bentham) se tiene un fin: La felicidad, es el punto de partida, de modo que los sentidos guían la conducta, la felicidad material, el confort, el placer.
   Kant sostiene que si bien se habla de moral, ninguno de estos modelos es autónomo, siempre existe una dependencia de Dios, de los sentidos, de la Naturaleza.  En Kant la Moral es autónoma, no es impuesta por nadie ni por nada. El punto de partida es Kant para hablar de Moral.
   Con la autonomía de la ilustración cada uno decide su proyecto personal de vida. Con la Ilustración, como hemos visto, la razón sintética y deductiva a partir de ideas innatas (racionalismo cartesiano), es rechazada por un modelo empírico-analítico (Newton y Locke). Para Kant hay cobardía cuando se busca una guía, cuando no se es autónomo. Esto implica que se acentúa lo individual, con seres autónomos con un proyecto personal de vida.
   Con la ilustración se impone la síntesis deductiva (s. XVIII) y el Análisis Trascendental de Kant, a partir del cual el instrumento de la crítica es el análisis.
    Kant admira la razón francesa, identificándola con la Ilustración como algo optimista. Isaiah Berlín en "El fuste torcido de la humanidad, capítulos de historia de las ideas" toma una frase de Kant, "con el leño torcido del cual ha sido hecho el ser humano nada puede forjarse que sea del todo recto".

Ser autónomo en sentido kantiano es obrar moralmente.
Pensamiento que refiere a que para que haya una conducta racional se requiere actuar libremente, no inducido por los deseos, ni por los sentidos. Si se actúa inducido por los impulsos no se es racional, ya que uno siempre se encuentra en situación de dependencia que no conduce a los fines auténticos, de modo que uno no podría ser libre, si se es dependiente y no racional. Esto es compatible con la conducta moral y por ende con lo racional.


Con el leño torcido del cual ha sido hecho el ser humano, nada puede forjarse que sea del todo recto".


De acuerdo a Kant, para que sea posible el conocimiento es necesario:
    1. La estructura de nuestra 'razón', la cual es independiente de la experiencia
     2. Un material modelable, que la estructura de la razón se ocupará de elaborar: ni conceptos sin intuición   que de alguna manera les corresponda, ni intuición sin conceptos pueden dar el conocimiento (porque) pensamientos sin contenidos son vacíos, intuiciones sin conceptos son ciegas. 

De esta manera, la razón está compuesta por:
    1. Formas puras de sensibilidad (intuiciones puras): el espacio y el tiempo
    2. Categorías: Conceptos puros del entendimiento tales como substancia, causalidad, unidad, pluralidad...
De acuerdo a este esquema, se entiende que el espacio, el tiempo y las categorías no son sino instrumentos o moldes mediante los cuales el sujeto elabora el mundo de los objetos. El insumo material sobre el cual accionará la razón serán las impresiones o sensaciones, que no son sino el contenido.

Las categorías de espacio y tiempo.
Según Kant, el espacio y el tiempo no son rasgos que las cosas tengan independientemente de nuestro conocimiento de ellas; el espacio y el tiempo son las formas a priori de la Sensibilidad externa (o percepción de las cosas físicas) y el tiempo la forma a priori de la Sensibilidad interna (o percepción de la propia vida psíquica).
     Estas representaciones no tienen un origen empírico, es decir no se extraen de la experiencia sensible, sino que son su condición de posibilidad. Gracias a estas formas de la Sensibilidad, el sujeto cognoscente estructura las sensaciones proyectando todo lo conocido en la dimensión espacio–temporal (las cosas físicas en el espacio–tiempo y los fenómenos psíquicos en la dimensión meramente temporal).
    Kant, encerrado en un mundo fenoménico, descalifica la posibilidad de contactar a las cosas en sí mismas, ya que parte de la conciencia, de las representaciones fenoménicas del yo, sean provenientes del mundo externo o interno, y se aboca, desde un principio, a la estética trascendental.
    Entiende por sensación el efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto somos afectados por él. Se entiende que se prescinde por completo de la naturaleza del objeto afectante y que solamente se presta atención al efecto que se produce en nosotros, en lo puramente subjetivo.
    El espacio fenoménico no es real en cierto sentido, ya que uno ve la realidad con lentes (categorías de espacio – tiempo). Este es el espacio nouménico, más allá del espacio y tiempo. Si no hubiese tiempo envejeceríamos.
    Para Kant nuestro conocimiento se restringe a la realidad fenoménica. Pero a pesar de eso no tenemos derecho a afirmar que no existen más realidades que los fenómenos. Por eso Kant habla de noúmenos.
    El noúmeno es la cosa en sí, lo pensable, lo inteligible. Es la idea correlativa a fenómeno: lo correlativo a “una cosa que aparece”, es la idea de una cosa “que no aparece”, esto es, una cosa en sí misma, aparte de su aparecer. Es la cosa en sí. No podemos conocer los noúmenos ni podemos decir dogmáticamente que existan. Los pensamos, los afirmamos, pero no los podemos probar. En sentido positivo: indica las realidades que son absolutamente independientes de nuestra conciencia, las cosas que existen aunque no las conozcamos; En sentido negativo: indica el límite de nuestra posible experiencia. Kant también llama noúmenos a “el yo libre”, a Dios.
    Para Kant de la misma manera que existe un principio que relaciona los fenómenos en orden al conocimiento, deberá existir otro principio de al menos el mismo rango que el de la Causalidad para el ámbito nouménico.
    El ámbito nouménico es el de lo incondicionado. Por tanto, dicho principio será el de la Libertad. Dicho principio se encuentra en el conocimiento práctico, es decir, aquel que regula el comportamiento en base a los imperativos de la voluntad.
    El ámbito de la moralidad es aquel en el cual uno construye de modo autónomo y libre las máximas y principio que rijan sus actos en base a la propia voluntad y en orden al bien y al mal. Por tanto, la libertad fundamentará la moralidad. Tal principio se concretiza en el imperativo categórico, que se formula así:
“Obra de tal manera que la máxima de tu conducta sea válida para todos los hombres de todos los tiempos”.
    La humanidad en general habrá de ser un fin por sí mismo y no un medio. De esta manera, Kant rompe con los imperativos hipotéticos, con aquellos que indican la manera de actuar en momentos dados. La moral de Kant es una moral formal autónoma, no indica lo que se tiene que hacer, sino cómo se tiene que hacer.



Dado que no siempre seremos felices cumpliendo dicho imperativo categórico, entonces deduce tres postulados:
    •    La libertad, como base de la moralidad.
    •    La inmortalidad del alma. Es necesaria la vida tras la muerte para que el alma reciba su  
          premio o castigo por los actos cometidos en vida.
    •    La existencia de Dios, como responsable de que el alma reciba su premio o castigo.

La moral se encuentra en el campo nouménico, al igual que la justicia, los derechos individuales y la dignidad humana. La base de los derechos fundamentales, la conducta moral  es la del hombre libre.
    El imperativo categórico nos sirve para identificar las conductas morales, en base al deber. Para Kant la razón práctica, no puede expresarse ni por medio de los juicios analíticos o explicativos ni por medio de los juicios sintéticos, puesto que no dice lo que acontece en la experiencia, sino lo que debe ocurrir en ella. Así, la forma de conocimiento práctico, no es un juicio, sino un imperativo.
    De acuerdo con Kant, el ideal moral está formado por imperativos categóricos que se originan en la voluntad moral, una voluntad autónoma que se encuentra libre de los fines u objetos de deseo.
    La fórmula del imperativo categórico, base de la moral kantiana, se expresa así: "Obra de manera que la máxima de tu voluntad pueda servir siempre como principio de una legislación universal." Esta fórmula es la ley moral.
    El principio moral tiene que ser un principio para todos. Esta idea se formula como una exigencia, que Kant denomina «el imperativo categórico», o en términos más generales la Ley moral. Su versión más conocida dice así: «obra sólo según la máxima que al mismo tiempo se pueda querer se convierta una ley universal».
    Para actuar como si la voluntad actuara como una máxima universal, tomada como fin y no como medio; para actuar como en la república de los hombres libres.
    En La Paz perpetua señala que cuando más grande la república existe menos igualdad. En la antigüedad, el pequeño tamaño y la homogeneidad cultural permitían la participación directa en el gobierno. En la modernidad el vínculo de los individuos con lo público es mucho menos intenso y el énfasis se pone en el estatus legal. La fuerza misma de los hechos, dada la evolución de las sociedades, conduce inevitablemente a una ciudadanía que consiste en derechos y en la que es marginal la participación.
    Kant dice que en el plano del bien hay una opción personal, pero que la moral es universal. Lo justo (objetivo) antecede al bienestar (subjetivo). Para Kant en el plano del bienestar no hay una verdad objetiva.


Fundamentos del estado civil :
  • La Libertad en cuanto hombre
  • La igualdad en cuanto subdito
  • La independencia en cuanto ciudadano

El concepto de dignidad
Esto nos deriva al concepto de dignidad, concepto moral que hay que evaluar en el plano de los hechos. P.e. cuando el trabajador que es un obrero calificado pero que desempeña funciones de oficina recibe una resolución que dispone que vaya a barrer las calles, estaría siendo vulnerado en sus derechos porque se afecta su dignidad.
    Kant en sus obras "Fundamentación de la metafísica de las costumbres" y "Principios metafísicos del Derecho"  utiliza, como soporte de la dignidad de la persona el argumento según el cual

"...Los seres cuya existencia no descansa en nuestra voluntad, sino en la naturaleza, tienen, cuando se trata de seres irracionales, un valor puramente relativo, como medios, y por eso se llaman cosas; en cambio, los seres irracionales se llaman personas porque su naturaleza los distingue ya como fines en sí mismos, esto es, como algo que no puede ser usado como medio y, por tanto, limita, en este sentido, todo capricho (y es objeto de respeto). Estos no son pues, meros fines subjetivos, cuya existencia, como efectos de nuestra acción, tiene un valor para nosotros, sino que son fines objetivos, esto es, realidades cuya existencia es en sí misma, un fin...".

Ese elemento teleológico, no puramente negativo, consustancial a la dignidad de la persona es la que permite afirmarla como sujeto. La dignidad significa para Kant -tal y como expresa en la "Metafísica de las costumbres"- que la persona humana no tiene precio, sino dignidad: "Aquello -dice Kant- que constituye la condición para que algo sea un fin en sí mismo, eso no tiene meramente valor relativo o precio, sino un valor intrínseco, esto es, dignidad".
    El concepto moderno de dignidad humana, se encuentra por primera vez en Kant, a saber, en las Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y sublime, en que al principio fundamental de la moral denomina sentimiento de la belleza y dignidad de la naturaleza humana. En La Metafísica de las costumbres la dignidad de la naturaleza humana es deducida de la autodeterminación moral del hombre. Pero el hombre no aparece aquí dentro de un gran orden cósmico ni tampoco en una comunidad nacional ni social, sino que cada uno lucha por su dignidad interior, y el hombre físico se somete al moral., con respecto a la posibilidad de adquirir dignidad interior, según Kant y la idea cristiana todos los hombres son iguales.
    John Stuart Mill consideró que Kant era un utilitarista de las normas. Según Mill los imperativos categóricos de Kant solo tienen sentido en casos de violencia si consideramos las consecuencias de la acción. Kant afirma que el vivir egoístamente no puede ser universalizado pues todos necesitamos el afecto en algún u otro momento. Según Mill este argumento se basa en las consecuencias.
    Para Kant, las consecuencias no pueden ser tomadas en cuenta en la justificación moral. Según Kant, un ser humano no puede ser un medio para un fin cualquiera. Todo ser humano debe ser tratado como un "fin", con la capacidad  racional para llegar a sus propios juicios morales.
    Un kantiano no sería capaz de justificar moralmente torturar a una persona para salvar las vidas de los demás. La única opción es convencer a esa persona que está mal matar a otros y que uno está obligado a proteger sus vidas.
    Aunque parece que, a través del imperativo categórico, los seres humanos son capaces de formular juicios morales con independencia de cualquier concepción determinada de Dios, cuando nos involucramos en el pensamiento moral no nos estamos acercando al mundo como lo hacemos científicamente.
    Mientras que el científico se enfrenta el mundo con la finalidad de adquirir conocimientos sobre la mecánica, las leyes del trabajo dentro de él, un mundo físico carente de "Libre albedrío", desde el punto de vista moral nos acercamos al mundo con respecto a los valores morales.
    Dentro de esta manera de concebir el mundo, no son las leyes mecánicas lo que se trata de determinar, sino la cuestiones del  bien y del mal y de nuestra voluntad libre para actuar de una manera u otra.
    Desde el punto de vista moral, nos encontramos en el mundo como un "reino de los fines" - un mundo en el que los seres racionales son capaces de comprender lo que está bien y el mal empleando el  libre albedrío. Por lo tanto, Dios, que parece no tiene cabida en el mundo científico, tiene un lugar muy significativo en el mundo desde un punto de vista moral.

La ética
La doctrina ética tiene como cuestión central la pregunta « ¿qué debo hacer?». Kant intenta identificar las máximas, o los principios fundamentales de acción, que debemos adoptar sin referencia alguna sobre una concepción subjetiva del bien, los deseos, o las creencias morales comúnmente compartidas que podamos tener, tal y como hacen los utilitaristas y comunitaristas. Rechaza la doctrina de la virtud, así como la defensa de los sentimientos o creencias como el que defienden muchos pensadores del siglo XVIII (y también del XX).
    Para Kant nada se considera como bueno, excepto la buena voluntad. En la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Kant señala:
    Ni en el mundo, ni, en general, tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo de una buena voluntad
    La pregunta de Kant « ¿Qué debo hacer?» Se responde así: debo basar mis acciones en el rechazo de máximas no-universalizables, y llevar así una vida moralmente válida cuyos actos se realizan por deber. Pero si dejo de hacer esto, al menos debo de realizar mis actos igual que si tuviese semejante máxima moralmente válida.

Ni en el mundo, ni, en general, tampoco fuera del mundo, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo de una buena voluntad .
Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Kant


La ética
Ethos es carácter. La eticidad ha sido expuesta por Hegel, en la que tiene un sentido político. Hegel, sostiene que cada pueblo se caracteriza por un conjunto de rasgos constitutivos, que vienen marcados por el pasado, las tradiciones, la cultura. En Hegel, el Estado es una de las tantas formas en las que se manifiesta el Espíritu  en tanto vida ética de un pueblo, en su evolución dialéctica, como una segunda naturaleza de carácter antinatural, en tanto se construye sobre la base de las relaciones creadas entre la familia y la sociedad civil en conjunto. Sólo en este marco limitado por el Estado, puede, en el pensamiento hegeliano, el ser humano convertirse en Hombre, como objetivación racional: Quiere actuar positivamente. Es diferente a la moral kantiana. Aquí se busca excluir los sentimientos. La razón puede tener control, pero para Kant se elimina los sentimientos, para Hegel se los busca moderar.
    La ética apunta en su dinamismo hacia un ideal ético universal capaz de acoger a todos los hombres de una época determinada; esta transida, por consiguiente, de un impulso ético universalista, que vendría dado por una moral pública universal.
   La ética es social, es universal (pública). La ética kantiana está contenida en lo que se ha denominado como sus tres obras éticas: Fundamentación de la Metafísica de las costumbres, Crítica de la razón práctica y Metafísica de las costumbres. Kant se caracterizó por la búsqueda de una ética o principios con el carácter de universalidad que posee la ciencia. Para la consecución de dichos principios Kant separó las éticas en: éticas empíricas (todas las anteriores a él) y éticas formales (ética de Kant).
    La moral es particular. La ética es una reflexión sobre la moral. En Kant la moral (nouménico) es crítica a diferencia de la moral social. Su filosofía es ante todo crítica. Kant argumenta en contra de las tesis metafísicas de los racionalistas. Los imperativos de Kant, se refieren únicamente a la moral social. Mas sus conceptos abarcan los principios del derecho romano:
    La moral kantiana es, una moral puramente formal, ligada a la pura forma de la ley moral. Para Kant todas las morales anteriores a él eran morales materiales que se fundamentan sobre contenidos y que, por tanto comprometen la autonomía de la voluntad; implican que esta se subordina a las cosas y, por tanto, a las leyes de la naturaleza. En consecuencia, comportan una heteronomía de la voluntad. Dichas morales heterónomas y materiales son falaces según Kant. Tales eran las éticas basadas en la búsqueda de la felicidad o morales eudemonistas. Pues la búsqueda de la felicidad da lugar a imperativos hipotéticos, no a imperativos categóricos.
    Para Kant la ley otorga el ser y define al bien y no a la inversa. En resumen, el imperativo categórico nos dice “contempla tus acciones desde una perspectiva universal y te darás cuenta si son morales o no.” Para que una acción sea moral, la voluntad que se halla en la base de la acción debe estar inmediatamente determinada por la sola ley y no a través del sentimiento, sea cual fuere su especie.
    La ética de Kant sigue siendo el intento paradigmático y más influyente por afirmar principios morales universales sin referencia a las preferencias o a un marco teológico.


Vida de Kant : Kuno Fisher

Porqué leer a Kant hoy día 

14 de agosto de 2010

Filosofía alemana: de Kant a Habermas: Andrew Bowie. Reseña

Comparto esta traducción de la reseña critica del libro:
Introduction to German Philosophy: from Kant to Habermas: de Andrew Bowie

La investigación de Andrew Bowie se centra en la tradición de la filosofía alemana moderna desde finales del siglo XVIII hasta el presente. Su objetivo no es sólo el de interpretar las ideas clave de los filósofos más importantes, tanto familiares, como Kant, Hegel, Nietzsche y Heidegger, y menos conocidas, como las de Schlegel, Schleiermacher y Schelling, sino el de mostrar su importancia para los debates en la filosofía contemporánea y en otras áreas de las artes y las humanidades.

Datos del autor y obra reciente


La reseña ha sido realizada por Jeffrey Geller, de la universidad de North Carolina. Jeffrey Geller es professor de filosofía del departamento de filosofía y religión de la Universidad de Pembroke. Recibió su  B.A. de la Universidad estatal de California, Northridge, y su Maestria y doctorado de la universidad de Duke.


Otro importante libro revisado por J. Geller es: Giorgio Agamben, Profanations, Jeff Fort (tr.), Zone Books, 2007, 99pp.,  ISBN 9781890951825.
Reviewed by Jeffery Geller, University of North Carolina, Pembroke


Andrew Bowie, Introduction to German Philosophy: from Kant to Habermas, Polity Press, 2003, 291pp, (pbk), ISBN 0745625711.
Reviewed by Jeffrey Geller, University of North Carolina, Pembroke


La primera impresión de la Introducción a la Filosofía alemana de Andrew Bowie es la amplitud del material que cubre. Subtitulado De Kant a Habermas, hace un amplio un barrido histórico a partir de Herder y Hamann, cuyas ideas Kant ya previo y sugirió el patrón de respuestas que surgirían en las críticas del idealismo romántico. El libro también considera los efectos de la filosofía alemana fuera de Alemania, entre ellos el filósofo checo Bernard Bolzano, y (aunque por poco tiempo) como las figuras recientes en la tradición anglo-americana como Donald Davidson, Hilary Putnam, Michael Dummett, y Richard Rorty.

Baste decir que Bowie tiene una impresionante gama de materiales, muchos de ellos extraordinariamente difíciles, en un libro breve. Como si eso no fuera suficiente, también espera revelar la interacción entre las tendencias filosóficas y las condiciones políticas y sociales en que surgieron. Para lograr todo esto en 269 páginas, debe ser capaz de resumir de manera concisa argumentos complejos y determinar y elaborar el quid de varias tesis con alta eficiencia y precisión. En su mayor parte, lo consigue. La deficiencia principal del libro es que no tiene un público objetivo claramente definido. Aunque auto-anunciado como una introducción, con frecuencia supone un grado de familiaridad con el tema que ni la mayoría de los estudiantes razonablemente se puede suponer que poseen.

Gran parte del libro muestra las cualidades necesarias para que Bowie lleve a cabo sus ambiciosos objetivos . Por ejemplo, resume una diferencia crítica entre Kant y Hegel en el siguiente pasaje que condensa admirablemente:
Para Kant, la existencia no puede considerarse un concepto de la misma naturaleza que otros conceptos, porque siempre se exigió para el uso real de un concepto. El argumento de Hegel se basa en la afirmación de que todo concepto depende de su determinación sobre su relación con otros conceptos que no lo es, de modo que incluso el concepto de ser depende, por ejemplo, del concepto de la nada (90).

Unas pocas páginas más tarde, hace una observación breve pero útil sobre los idealistas alemanes en general:
El objetivo de los pensadores del idealismo alemán en la era superar la división entre el pensamiento y el mundo que parecían derivarse de Kant. Trataron de hacerlo sobre la base de la convicción de que el pensamiento es capaz de captar lo real, una vez que se dé cuenta de sus propias estructuras (93).

Pasando del idealismo a sus críticos románticos, Bowie proporciona el siguiente resumen de su desacuerdo sobre la ironía:
En el caso de Hegel. . . ironía termina al final del sistema, ya que todos los negativos se dirigen eventualmente al  reconocimiento positivo de que uno ha agotado la negatividad: la negatividad es el camino a la verdad. La ironía romántica, en cambio, no llega a su fin. La sensación de que nunca podremos descansar, con una certeza definitiva se convierte en el hecho esencial de nuestro ser (99).

Un resumen impresionante del desacuerdo de Feuerbach con Hegel se encuentra en el siguiente pasaje:
El principal deseo de Feuerbach en relación a las especies es el de  aprovechar todo su potencial, que en gran parte depende de las posibilidades del goce sensual y de la inspiración. Hegel es, para Feuerbach, la última manifestación importante del  intento moderno por mantener la inversión de Dios y la naturaleza que está presente en la religión (116).

                                                                    Ludwig Feuerbach

Están disponibles referencias breves y precisas  con respecto a casi todos los filósofos que trata. Se proporciona citas ilustrativas con respecto a Schopenhauer (107), el primer Wittgenstein (174), Husserl (187), Dilthey (200-1), y Heidegger (207), por mencionar sólo algunas.

Algunas de las deficiencias del libro también se deben a su brevedad. En ocasiones, la presentación se ve obstaculizada por una serie de nombres de los autores que no serán familiares para muchos lectores, ciertamente no a los lectores que toman el libro como una introducción. Por ejemplo, después de citar a Fichte, Spinoza y Jacobi en las últimos cinco líneas, Bowie se expresa de la siguiente manera:
En 1783 Jacobi se había involucrado en una disputa. . . con el filósofo de la ilustración de  Berlín, Moisés Mendelssohn. La disputa fue sobre la afirmación de que GE Lessing (1729-1781) había admitido ser un spinozista (73).

Si bien esto es interesante para los lectores que ya están familiarizados con estos autores, los que buscan una introducción a la filosofía alemana encontrarán distracción inútil. Ni Mendelssohn ni Lessing había aparecido hasta ese momento, ni vuelven a aparecer después. Una página más tarde, Bowie prosigue:
El problema que  Schelling encuentra en Fichte fue identificado por su amigo, el poeta y filósofo Friedrich Hölderlin (1770-1843), a la luz de la formulación de Jacobi del problema de lo "incondicionado ". Se repite la idea de Hölderlin en los aspectos de la filosofía romántica a principios de la misma época, en particular en la crítica propia de Novalis de Fichte.  (74).

A pesar de que Hölderlin se menciona de nuevo dos veces en el libro, y aunque la formulación de Jacobi del problema de lo incondicionado se convierte en un tema central, la sucesión densa de los nombres propios no es útil. Una vez más, los lectores con la esperanza de una introducción, no lo encontrará aquí. Pasajes como estos indican que el libro no se lanzó consistentemente a cualquier audiencia en particular. A menudo se lanzó en un nivel que sólo los especialistas sabrán apreciar.


En un esfuerzo por solucionar este problema, Bowie ofrece un glosario, en el que explica los términos potencialmente problemáticos. Los términos, explica, están bien elegidos, algunos debido a que serán totalmente nuevos para muchos lectores (por ejemplo, "onto-teología", "ser-ahí ', y' noema ') y algunos ya se utilizan de manera inusual por los filósofos (por ejemplo , "inmediatez" y "espontaneidad"). La explicación que ofrece es , como todo el libro, muy condensada. Por lo general, las explicaciones que ofrece  no son muy útiles, como en el caso del 'pragmatismo', que aparece en el cuerpo del texto (100) como un apéndice colgando sin significado claro.


 
Hay un término de interés particular, sin embargo, debido a que la innovación desempeña un papel fundamental en la narrativa de Bowie.  El término espontaneidad, lo que es "causa de sí misma», en lugar de ser causa de algo más; es utilizado por Kant para caracterizar nuestra facultad de conocer las cosas mediante juicio activo.
A pesar del hecho de que su uso es compatible con Kant, esto no hace que el término sea menos engañoso para los recién llegados en relación con la filosofía alemana.
La estructura trascendental de la comprensión humana postulada por Kant es un sistema fijo que no está sujeto a variaciones personales o históricas, ni tampoco, como señala Bowie, a la voluntad (23). A veces, sobre todo en el propio glosario, utiliza el término "activo", termino más útil, para dilucidar el término «espontáneo».

En el texto, escribe sobre la "contribución activa de la mente" (19), acabando de presentar la tesis de Kant de que el conocimiento debe tener como una de sus dos categorías de fuentes y conceptos, las "reglas mentales, según la cual vinculamos las intuiciones junto con los  juicios "(18). El término espontaneidad "es probable que confunda  a los lectores que dependen de él  glosario porque no tiene sentido hablar de la estructura a priori del entendimiento como causada, ya sea por sí o por cualquier otra cosa. Pero hay otras razones, como Bowie señala, que el término "puede parecer extraño" (18). Cuando "espontaneidad" vuelve a aparecer en otros contextos, su significado es más oscuro, como en el ejemplo siguiente:

Algunos pensadores, como Schopenhauer y Freud, afirman que el problema del conocimiento de sí mismo revela una base de forma irracional en relación a los aspectos racionales del sujeto. Esta base es la fuente de la espontaneidad del sujeto, que es inaccesible a la explicación filosófica y que debe ser explorada por otros medios, tales como el arte o el psicoanálisis (24).

Aunque el término todavía se utiliza para indicar la contribución activa realizada por el sujeto a la  experiencia, es, enfáticamente  en el caso de Schopenhauer, vinculada a la voluntad no-racional, que es más coherente con su sentido ordinario. En su discusión de la Tercera Crítica, Bowie continúa su tratamiento temático de la noción problemática:

No se puede producir arte, simplemente haciendo algo en términos de las reglas de una forma particular: el arte consiste en ir más allá de las normas existentes. La fuente de nuevas normas ha de ser otro tipo de espontaneidad, de lo contrario las normas justamente reproducen lo que ya se ha hecho. Esta espontaneidad parece venir de la propia naturaleza (37).


Lo que está en juego llega a su elaboración completa en el siguiente pasaje:
En el caso de Kant, el problema radica en explicar cómo es que la espontaneidad del sujeto emerge de una naturaleza determinista. Si el sujeto es en sí mismo en algún sentido parte del mundo natural, no puede darse el caso de que el tema sea totalmente independiente de la forma en que el mundo es (39).

Este problema resurge más adelante, sobre todo en las secciones de Hamann, Fichte, Schelling y Nietzsche. Para los efectos de esta revisión, sin embargo, lo que hay que destacar es que la explicación crítica de Bowie de la noción de Kant (s) de la espontaneidad, si bien tiene cierto valor, se incrusta en un texto de introducción y no es probable que ayude a los lectores a usarla como tal.

                                                                  Friedrich Nietzsche
                                         
 Del mismo modo, el capítulo dedicado a Nietzsche (133-155) es poco probable que ayude  a los lectores que todavía no están bien versados en su pensamiento. Comienza prometedoramente, la primera página contiene la siguiente declaración sucinta:
La tarea es trabajar en lo que es lo que hace pensar en proyección en lugar de aprehensión verdadera, así que todo lo que es lo que da lugar a la proyección se convierte así en la verdadera base de la filosofía (133).

La discusión que sigue de  la tragedia, la interpretación y la voluntad de poder (entre otros temas importantes) es menos exitosa, sin embargo, que la de otras partes del libro. Al final del capítulo, el autor enumera cuatro opciones de respuesta para la interpretación de Nietzsche (s) a la búsqueda de lo absoluto:

(1) El principio que subyace en lo absoluto, desde Descartes a Nietzsche, es la subjetividad.
(2) Lo absoluto es una idea regulativa que surge de los intentos de trascender lo finito.
(3) Lo absoluto es una ilusión que debe ser expuesta como tal por medio de una "estrategia deconstructiva irónica".
(4) Tenemos que aceptar la verdad (absoluta) como "una parte ineludible de lo que es pensar y comunicarse en absoluto." 

 Es difícil, sin embargo, ver cómo estas opciones son consecuencias sistemáticas de la discusión anterior.

Este capítulo es de especial importancia porque Nietzsche se presenta como un hito, en cuyos escritos converge el pasado y el futuro comienza a tomar forma. El paso del capítulo sobre Nietzsche al siguiente capítulo sobre "el giro lingüístico" es en sí un giro brusco. Los crescendos del libro se dan con Nietzsche y los decrescendos dramáticamente se presentan en el capítulo siguiente. Aun admitiendo las dificultades generadas por las ideas poco ortodoxas de Nietzsche, Bowie no hace la tarea más fácil para los lectores que buscan una introducción.

El capítulo sobre "el giro lingüístico" incluye una sección sobre Gottlob Frege, cuyo estilo filosófico contrasta marcadamente con el de sus predecesores. El malestar de Bowie en este caso es ilustrado por su explicación de la distinción de Frege entre funciones y argumentos (164), una distinción que, como dice Bowie, se deriva de las matemáticas. Los ejemplos que da Bowie de las funciones de ("2 + 2, 1 + 3, etc.") que son, dice, "satisfechas por el argumento de 4" no son funciones, ni tampoco 4 es un argumento. En términos generales, el término «argumento» se utiliza en matemáticas para designar una entrada o variable independiente que, al ser procesada por una función, rinde un producto, la variable dependiente. El uso de Frege del término en su sentido matemático ya plantea un desafío a sus lectores y la explicación de Bowie no hace su tarea más fácil.


                                                                       Gottlob Frege
Que el libro no está sistemáticamente orientado a los lectores que buscan una introducción se revela por el uso de Bowie de la expresión «por supuesto," a menudo en el contexto de proposiciones que no son en absoluto evidentes. En algunas ocasiones, p. 27 por ejemplo señala simplemente que el tema en cuestión ya ha sido abordado en el texto. En otros, por ejemplo, p. 171, el uso es similarmente benigno. Por el contrario, hay varios casos en los que su uso es inadecuado y desorientador, más es un recurso de casación inadvertido para el pensamiento más crítico que un indicador exacto de las preguntas que se presentan.

Tener en cuenta la afirmación de que "La historia del sindicalismo, por supuesto,
demuestra a Marx equivocado" (125). En algunas ocasiones, Bowie utiliza la expresión para indicar que tiene un argumento que proporciona una prueba concluyente, como en su crítica a la dependencia de Nietzsche sobre la voluntad de poder como un absoluto:

La consecuencia de esta posición es, por supuesto, una tontería, como si no hubiera ninguna diferencia esencial entre un águila (siendo su tipo de poder el comer el cordero), y Himmler (que su tipo de poder era el matar Judíos)  a pesar de que ha encontrado nociones morales en su educación (150).

Esta presumida refutación pasa por alto el hecho de que Nietzsche hace una crítica de las nociones morales en la educación, una crítica enmarcada en el concepto de la voluntad de poder. Mientras que los lectores estarán de acuerdo con el sentimiento expresado, la cuestión es si este argumento en contra es el adecuado. La aparición de "por supuesto" y "sin sentido" da la impresión de que la posición de Nietzsche es más vulnerable y menos plausible de lo que realmente es. Los lectores lo último que deben hacer es subestimar el poder del pensamiento de Nietzsche.


La nota al pie de la página 39 es preocupante, ya que presupone un conocimiento detallado histórico por parte del lector:
Dados los problemas sobre la definición de «realismo», es importante recordar que su significado al final del siglo XVIII en Alemania está a menudo más cerca de materialismo, en contraste con el idealismo. 
La posición anterior se asocia a menudo con Spinoza, esta última con Berkeley. El idealismo trascendental de Kant es, por supuesto, un intento de ir más allá de esta división (el subrayado es mío).


Por lo menos en otras tres ocasiones, Bowie formula excesivas demandas similares:
La necesidad de una base absoluta es una necesidad metafísica, y Nietzsche, por supuesto, ataca esta necesidad (151).
Todo el punto de los fundamentos filosóficos esta, por supuesto, para superar la contingencia (187).
La cuestión de fondo aquí es la diferencia platónica entre apariencia y esencia (203).
Mientras que al menos algunas de estas afirmaciones serían fácilmente adheridas por los lectores versados en literatura filosófica, no tienen efecto sobre los recién llegados con respecto al campo filosófico, quienes se verán frustrados en su búsqueda de algo obvio o evidente.

La deficiencia principal del libro, como he sugerido, es que no tiene un público objetivo claramente definido. Cuando se dirige a los recién llegados, exhibe la necesaria claridad y brevedad para servir como una introducción. Cuando se dirige a los estudiosos en la materia, contiene valiosas reflexiones críticas. En su forma actual, el libro es un compromiso entre los dos. Todos, desde los principiantes a los especialistas se beneficiarán del compromiso apasionado y del animado estilo de escritura de Bowie.

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