5 de diciembre de 2010

LA FILOSOFÍA DE LO CONCRETO: GABRIEL MARCEL

Gabriel Marcel (1889 - 1973).
Cayetano Acuña Vigil

GABRIEL MARCEL

El Dramaturgo y filósofo francés sostenía que los individuos sólo pueden ser comprendidos en las situaciones específicas en que se ven implicados y comprometidos. El contexto y la circunstancia constituyen el eje de su pensamiento, calificado como existencialismo  cristiano [1].

En su primer libro, Diario metafísico [2], Marcel aboga por una filosofía de lo concreto que reconoce que la encarnación del sujeto en un cuerpo y la situación histórica del individuo condicionan en esencia lo que se es en realidad.

Marcel distinguió la reflexión primaria, que tiene que ver con los objetos y las abstracciones. Esta reflexión alcanza su forma más elevada en la ciencia y la tecnología. La reflexión secundaria -usada por él como método- se ocupa de aquellos aspectos de la existencia humana, como el cuerpo y la situación de cada persona, en los que se participa de forma tan completa que el individuo no puede abstraerse de los mismos.

La reflexión secundaria contempla los misterios y proporciona una especie de verdad (filosófica, moral y religiosa) que no puede ser verificada mediante procedimientos científicos, pero que es confirmada mientras ilumina la vida de cada uno.


Marcel, a diferencia de otros existencialistas, hizo hincapié en la participación en una comunidad en vez de denunciar el aislamiento humano ontológico. No sólo expresó estas ideas en sus libros, sino también en sus obras de teatro, que presentaban situaciones complejas donde las personas se veían atrapadas y conducidas hacia la soledad y la desesperación, o bien establecían una relación satisfactoria con las demás personas y con Dios.

En cuanto a la familia, Marcel después de reflexionar en su experiencia de la temprana muerte de su madre, afirmaba que la familia era una especie de símbolo de una realidad personal mucho más rica y profunda donde el amor recíproco y la mutua donación son la base o fundamento. En ese mundo, el niño ve un refugio de recuerdos felices donde vuelve cada vez que hace falta. En el caso de los que morían hacía notar al mismo tiempo su lejanía (ya no están) y su cercanía (la nostalgia).

Los textos de su Journal Metaphysique reflejan tanto sus estudios de filósofos y corrientes de pensamiento, como sus experiencias personales. Así la segunda parte del Journal trata de su experiencia de la guerra y evoca su idea de la trascendencia de la existencia encarnada por medio de un análisis fenomenológico  propio.
Esta metodología fue desarrollada ulteriormente cuando oponía la «fenomenología del tener» a la «fenomenología del ser» que lo pone en las puertas de la metafísica.
En "Homo viator" agrupa una serie de conferencias, estudios y escritos inéditos que fueron pensados y redactados durante la ocupación nazi de Francia. En sus páginas, sin embargo, no existe rastro de desánimo y abatimiento, sino una gozosa esperanza fundada en ese "vivir soñando" que ya comenzaba a anticipar la ansiada liberación.

Gabriel Marcel considera que el ser humano está siempre en camino; por tal motivo la peregrinación se le revela como el único modo de responder a los diferentes interrogantes que se van planteando a lo largo de la existencia: el otro, la familia, la inmortalidad, los valores, la salvación, la experiencia del espíritu. Cada uno de estos temas tiene sentido si no se pierde de vista otra afirmación fundamental: el valor sagrado de la vida. Su reivindicación hace posible la verdadera esperanza.

A lo largo de toda la vida y obras, Marcel se concentra en el ser, comprendido en el contexto antropológico más amplio posible. Sin embargo, todo ello encuentra su fundamento en la relación primordial con el Ser Absoluto, Dios.


A veces se puede tener la impresión que el discurso sobre el ser en Marcel coincide con la teología, con el discurso sobre Dios. En el fondo del primero se encontraría el segundo. En la obra de Marcel el hombre es homo viator, en movimiento hacia Dios. En donde Marcel presenta a Dios como el director de una sinfonía, la de todos los seres.

Marcel sugiere que el filósofo debe pensar, “hacia los demás”, hacia la humanidad. Para esto tiene que reconocer que el hombre es un ser portador de luz. Marcel no puede concebir al filósofo como alguien que esté todo orientado hacia una reflexión especulativa y abstracta siempre más absoluta y definitiva. «Mi obra filosófica se presenta enteramente como una lucha obstinada, sin tregua, contra el espíritu de abstracción»

De acuerdo con su preferencia por la filosofía concreta que habla en el lenguaje ordinario, Marcel empieza  muchos de sus ensayos filosóficos con una observación acerca de la vida.

Una de sus observaciones centrales sobre la vida y la experiencia, de la que deriva muchas distinciones filosóficas, es que vivimos en un mundo roto. "Un mundo en el que la exigencia ontológica", es silenciada por un relativismo inconsciente o por un monismo que no considera lo personal, " hace caso omiso de lo trágico y lo niega lo trascendente".

La caracterización del mundo como fracturado, no implica necesariamente que hubo un tiempo cuando el mundo estaba intacto. Sería más correcto hacer hincapié en que el mundo en que vivimos esta esencialmente quebrado, fracturado en su esencia, además de haber sido más fracturado por los acontecimientos de la historia. La observación tiene por objeto señalar que nos encontramos aquí y ahora en un mundo que está fracturado. Esta situación se caracteriza por el rechazo (o incapacidad) para reflejar, y negar lo trascendente. Aunque muchas cosas contribuyen a la "fragilidad" del mundo, el sello distintivo de su manifestación moderna es "la mala colocación de la idea de la función".


 Marcel quería que su reflexión, más que un contenido, fuese una vía que cada uno pueda seguir libremente, un método que cada uno aplica con originalidad a la gran riqueza de la vida. Su obra trata de una indagación continua y casi infantil, llevada a cabo con una curiosidad impaciente y universal, libre de todo utilitarismo, al mismo tiempo realista y responsable. Constituye para Marcel, su vocación, el proyecto de su vida.

Referencia

Las conferencias Gifford:


[1] movimiento filosófico, cuyo postulado fundamental es que los seres humanos, en forma individual, son los que crean el significado y la esencia de sus vidas. Las cuestiones filosóficas del existencialismo tienden a escudriñar en lo profundo de la condición humana. Filosóficamente, una parte importante de la condición humana está intentando determinar simplemente qué es la condición humana. Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre y José Ortega y Gasset, Edith Stein se han referido a ella.

[2] Marcel, Gabriel. Diario metafísico. Madrid, 1969. Ediciones Guadarrama. Trad. cast. de Félix del Hoyo. 217 pp. 


Filosofia de la existencia





Referencia a conceptos empleados en el texto

Desde la época de Locke hasta Brentano, lo que se ha dominado "psicologismo" ha tenido un lugar bien importante en las diferentes discusiones filosóficas desde antes del siglo XVII hasta el siglo XIX.  Después de las críticas de Frege y de Husserl, aparentemente el "psicologismo" ha caído en un desprestigio.  Notturno señala que la palabra "psicologista" se convirtió en un término para acusar a otros filósofos, siempre en un sentido peyorativo. 


LA FENOMENOLOGÍA es una parte de la filosofía que estudia y analiza los fenómenos lanzados a la conciencia, es decir, las esencias de las cosas. Dicho de otro modo, la fenomenología es la ciencia que estudia la relación que hay entre los hechos (fenómenos) y el ámbito en que se hace presente esta realidad (psiquismo, la conciencia).

Lo que vemos no es el objeto en sí mismo, sino cómo y cuándo es dado en los actos intencionales. El conocimiento de las esencias sólo es posible obviando todas las presunciones sobre la existencia de un mundo exterior y los aspectos sin esencia (subjetivos) de cómo el objeto es dado a nosotros. Este proceso fue denominado epoché por Edmund Husserl, el padre de la fenomenología y se le caracteriza por poner entre paréntesis la existencia de las cosas; es decir, va a las cosas mismas.

El fenómeno (del griego: φαινόμενoν: "apariencia", en plural: phenomena φαινόμενα) es el aspecto que las cosas ofrecen ante nuestros sentidos; es decir, el primer contacto que tenemos con las cosas, lo que denominamos experiencia. La misma palabra hace pensar que detrás del fenómeno puede existir una estructura no perceptible directamente, el filósofo Immanuel Kant lo llamó noúmeno.

Durante mucho tiempo se valoraba como verdadero lo que “estaba oculto” más allá de la apariencia, del fenómeno, y el intento del conocimiento era “desvelar” eso oculto como esencia, la cual así como diversas clases de verdad.

El término fenómeno tiene un sentido especial en la filosofía de Kant, al poner en contraposición el concepto de fenómeno con el de noúmeno. Los fenómenos constituyen el mundo tal como lo percibimos, en oposición al mundo tal como existe independientemente de nuestra experiencia, a lo que Kant llama «la cosa en sí misma» (Das Ding an sich). Según Kant, el ser humano no puede conocer las cosas-en-sí-mismas, sino solamente las cosas tal como las percibe o experimenta. Por lo tanto, la tarea de la Filosofía consiste en tratar de comprender el propio proceso de la experiencia.

El concepto de "fenómeno" condujo a una corriente de la filosofía conocida como Fenomenología. Entre las figuras señeras de dicha corriente se cuentan los filósofos alemanes Hegel, Husserl y Heidegger, así como el francés Derrida.

La versión kantiana de los fenómenos se ha considerado asimismo que ha influido en el desarrollo de los modelos psico-dinámicos en la Psicología, así como de las más recientes teorías sobre el modo en que interaccionan el cerebro, la mente y el mundo exterior.

LA PSICOLOGÍA («psico», del griego ψυχή, alma o actividad mental, y «logía», -λογία, tratado, estudio) es la disciplina que estudia los procesos psíquicos, incluyendo procesos cognitivos internos de los individuos, así como los procesos sociocognitivos que se producen en el entorno social, lo cual involucra la cultura. El campo de los procesos mentales incluye los diversos fenómenos cognitivos, emotivos y conativos, así como las estructuras de razonamiento y racionalidad cultural.

La disciplina de la psicología abarca todos los aspectos complejos del funcionamiento psíquico humano. Para los autores de la corriente académica anglosajona del Behavioural sciences, el ámbito de investigación y acción de la psicología científica es exclusivamente el comportamiento humano, distinguiendo sólo tres áreas: ciencia de la conducta, ciencia cognitiva y neurociencia.

Se entiende como psicólogo a toda persona que estudia el comportamiento humano en sus diferentes ámbitos desde un enfoque científico. De ahí que personajes tan importantes como Sigmund Freud, Carl Jung, Carl Rogers, Alfred Adler, Jean Piaget, Wilhem Wundt o Eric Berne, que provienen de áreas tan dispares como la medicina, la biología y la física, sean considerados como los padres de la psicología. En psicología y biología.

EL COMPORTAMIENTO es la manera de proceder que tienen las personas u organismos, en relación con su entorno o mundo de estímulos. El comportamiento puede ser consciente o inconsciente, voluntario o involuntario, público o privado, según las circunstancias que lo afecten.


Obras
•    Diario metafísico (1923) Journal Métaphysique 1913-1923, Gallimard, Paris 1927; trad. cast. Diario metafísico, Losada, Buenos Aires 1957, y Guadarrama, Madrid 1969;
•    Ser y tener (1933)
•    Del rechazo a la invocación (1940)
•    Homo viator (1944). Homo Viator. Prolégomènes à une métaphysique de l’Espérance, Aubier-Montaigne, Paris 1944; trad. cast. Prolegómenos para una metafísica de la esperanza, Nova, Barcelona 1954;
•    El misterio ontológico (1959)

Ediciones en español
•    Marcel, Gabriel (1987). Aproximación al misterio del ser: Posición y aproximaciones concretas al misterio ontológico. Encuentro Ediciones, Madrid 1987
•    Positions et approches contrèts au mystère ontologique, in Le Monde Cassé, Declée de Brouwer, Paris 1933; trad. cast. Aproximación al misterio del ser. Posición y aproximaciones concretas al misterio ontológico, Encuentro, Madrid 1987;
•    Marcel, Gabriel. La condición del intelectual en el mundo contemporáneo. Ediciones Rialp.
•    Marcel, Gabriel (1969). Diario metafísico. Ediciones Guadarrama.
•     Marcel, Gabriel (1967). Dos discursos y un prólogo autobiográfico. Editorial Herder.
•    Marcel, Gabriel (1967). En busca de la verdad y de la justicia. Editorial Herder.
•    Marcel, Gabriel (1971). Filosofía para un tiempo de crisis. Ediciones Guadarrama.
•    Marcel, Gabriel (1971). Incredulidad y fe. Ediciones Guadarrama.
•    Marcel, Gabriel (1971). El misterio del ser. Edhasa. Le mystère de l’être (Gifford Lectures 1949-50), 2 vols, Aubier-Montaigne, Paris 1951; trad. cast. El misterio del ser, en Obras selectas (I), BAC, Madrid 2002, pp. 1-387;
•    Marcel, Gabriel. Obras selectas. Biblioteca de Autores Cristianos.
•    Marcel, Gabriel (1995). Ser y tener. Caparrós Editores.
•    Gallagher, K. T., La filosofía de G. Marcel, Madrid, 1966;
•    Gilson, E., in Aa.vv., Existentialisme chrétien: Gabriel Marcel, Plon, Paris, 1947;

27 de noviembre de 2010

Actualidad del pensamiento de Thomas Hobbes

P. Cayetano Acuña Vigil


LEVIATHAN

Lecciones de su obra.
Thomas Hobbes, (1588–1679),  fue uno de los filósofos relevantes del siglo XVII. Estuvo vinculado con Bacon, Gassendi, Descartes , Galileo y Mersenne [1],  los más significativos filósofos que contribuyen al paso del pensamiento a la modernidad. Es un pensador materialista, muy lejano a la metafísica de Descartes. Hobbes en su obra aplica al análisis del ser humano y de la sociedad los mismos presupuestos que al estudio de la Naturaleza.

Su filosofía constituye la más completa doctrina materialista del siglo XVII.
Concibe el universo como una gran máquina, donde todo sigue las estrictas leyes del mecanicismo, según las cuales, cualquier fenómeno ha de explicarse a partir de elementos meramente cuantitativos: la materia, el movimiento y los choques de materia en el espacio.

El determinismo de Hobbes se fundamenta en un método racionalista de carácter matemático y geométrico (el método analítico-sintético de Descartes), que parte de la hipótesis de que las partes de un todo (materiales, engendradas y entendidas como causas) han de descomponerse y explicar el conjunto o las partes en su totalidad.

La antropología de Hobbes se fundamenta en el materialismo. Critica el dualismo cartesiano, denunciando el paso ilícito del "cogito" a la "res cogitans". Sostiene que el pensamiento no es una substancia separada del cuerpo: la "entidad" corporal que somos, y su conocimiento de las cosas proviene y se reduce a la sensación. En polémica con la teoría aristotélica de la sensación, Hobbes postula que ésta ha de explicarse también a partir de postulados mecanicistas, como producto de los movimientos de los cuerpos.

La filosofía política y la teoría social de Hobbes representan una reacción contra las ideas descentralizadoras y la libertad ideológica y de conciencia que proponía la Reforma, en la que él preveía el peligro de conducir inevitablemente a la anarquía, el caos y la revolución, de forma que para él fue necesario justificar y fundamentar la necesidad del absolutismo como política ideal con la que soslayar dichos "males".

Aunque Hobbes estuvo a favor de la libertad religiosa e ideológica y favoreció el proceso de secularización de Europa, no obstante defendió el poder absoluto y del Estado, a cuyos intereses ha de subordinarse toda minoría. Hobbes representa el orden propio del conservadurismo, en el cual, el todo social armonioso está por encima y subordina cualquier acción individual.

Thomas Hobbes

1.    El absolutismo de Estado
En el análisis de la vida social y política Hobbes considera que la sociedad está compuesta por una multiplicidad de individuos conducidos por sus pasiones, e intenta explicar cómo se produce la transición de este individualismo a la construcción de un cuerpo social artificial, o estado, de carácter absolutista. Tradicionalmente se ha considerado la obra política de Hobbes como la fundamentación teórica del absolutismo.
2.    El estado natural de guerra.
Para Hobbes cada ser humano busca su propia conservación, en primer lugar, lo que da origen a la competición y a la desconfianza entre los seres humanos. En este estado natural no existen distinciones morales objetivas, por lo que dicha competición da lugar a un estado permanente de guerra de todos contra todos, en el que cada cual se guía exclusivamente por la obtención de su propio beneficio y, no existiendo moralidad alguna, no hay más límite para la obtención de nuestros deseos, que la oposición que podamos encontrar en los demás. Esta concepción del estado natural es una consecuencia de la consideración previa negativa sobre la naturaleza del ser humano y de sus pasiones.

Este modelo carece de toda validez objetiva como sabemos en la actualidad, dado nuestro conocimiento de la evolución del ser humano. Su modelo no tiene validez objetiva ni se corresponde a un hecho histórico, pero es una hipótesis que le permite justificar y fundamentar teóricamente la existencia de un poder absoluto, del estado absolutista, sin necesidad de recurrir al origen divino del poder.


3.    El cuerpo social y la teoría del contrato
Hobbes considera que las pasiones humanas están reguladas por leyes de la naturaleza que pueden ser descubiertas por la razón, y proveen al ser humano de un conjunto de normas de egoísta prudencia, que hacen posible la propia conservación y seguridad.

Sostiene que las leyes de la naturaleza no se cumplen, dada su oposición a nuestras pasiones, a menos que haya un poder coercitivo con capacidad suficiente para imponernos su cumplimiento.
De este modo los seres humanos sólo pueden alcanzar la convivencia social por medio de un pacto por el que se genera, simultáneamente, la sociedad civil y un poder común capaz de obligar a todos al cumplimiento del pacto suscrito.

Esta transformación de derechos se realiza mediante un acuerdo de cada hombre con cada hombre por el que cada cual renuncia a sus derechos en favor de un tercero. Ese tercero recibirá el nombre de soberano y los demás sólo los súbditos.

Este contrato, la creación de la sociedad civil y del soberano son simultáneos, pues no podría surgir el contrato sin que surja simultáneamente un poder capaz de ponerlo en vigor. Esta explicación de Hobbes está claramente dirigida contra la teoría del derecho divino de los reyes.

La teoría política de Hobbes busca fundamentar filosóficamente, el origen de la sociedad civil y la legitimación del poder, su racionalidad (como forma de control del individualismo, al que considera inútil y nocivo).

4.    El poder: los derechos y la libertad
Para Hobbes la soberanía emanada del contrato es inalienable por lo que, una vez concedida, no se puede cambiar la forma de gobierno ni repudiar la autoridad. La libertad es entendida por Hobbes como la ausencia de estorbos. Sostiene que una vez abandonado el estado de naturaleza la primacía de la ley representa la libertad de la comunidad, por lo que la "libertad" individual se limita a lo no regulado, y también el derecho a resistirse al soberano.

La influencia de Hobbes en el pensamiento político occidental ha sido profunda. Sus sucesores podrían estar en desacuerdo con él, pero no pudieron escapar de ser comparados y medidos con su obra. Hobbes enfrento la crítica con vigor, o indirectamente, con superioridad desdeñosa, en silencio. El énfasis de Hobbes en lo secular sobre lo teológico fue particularmente irritante para sus detractores.

Hobbes fue llamado ateo, y durante años el "Hobbismo" es el término que se aplica cuando se trata de denigrar a cualquier muestra de escepticismo. En 1683, De Cive y el Leviathan fueron condenados como libros herejes y fueron quemados en Oxford.  Los enemigos de Hobbes también le impidieron convertirse en miembro de la Royal Society. A pesar de su tempestuosa vida, las obras de Hobbes han sido respetadas y admiradas por muchos de sus contemporáneos. Sin embargo, sus ideas fueron consideradas todavía radicales medio siglo después de su muerte, y no fue hasta mediados del siglo XVIII que sus obras se pudieron comentar desapasionadamente. Desde entonces, ha ocupado un lugar entre los filósofos políticos más importantes de la tradición occidental, y sus obras continúan despertando interés y debate.

Obra
En 1628 publica una traducción de Tucídides, en la que critica el sistema democrático y sus peligros, desde una perspectiva conservadora.
En 1637, hizo circular secretamente un manuscrito titulado Elementos del derecho.
En 1642 publica Elementorum Philosophiae Sectio Tertia De Cive, una teoría sobre el gobierno y comienza a escribir De corpore, primer trabajo que incluirá posteriormente en una trilogía sobre el cuerpo, el hombre y el ciudadano, (Human Nature, De Corpore Politico).
En 1648, publica su obra más importante, Leviatán, una teoría sobre la soberanía en la que se muestra como un defensor implacable del absolutismo. Este trabajo constituye una obra maestra de filosofía política escrita en inglés.
En 1657 publica la segunda parte de su trilogía bajo el título De homine y cinco años después publica De corpore.

Comentarios a bibliografía selecta

La filosofía política moderna – Atilio A. Boron

Este libro trata los principales hitos de la filosofía política moderna. Se ha convertido en un lugar común afirmar que ésta se distingue de la filosofía política clásica porque en la primera la reflexión sobre la vida política se realiza al margen de todo tipo de consideración ética o moral. Si en los tiempos antiguos la indagación sobre la política iba indisolublemente ligada a una exploración de carácter moral, con el advenimiento de la modernidad dicha amalgama se descompone y el análisis político se independiza por completo del juicio ético.

Esta visión convencional es peligrosamente simplificadora y, por eso mismo, equivocada. Lo que efectivamente aconteció con la filosofía política moderna es que las preocupaciones éticas del período clásico pasaron a un segundo plano. Se produjo entonces una rearticulación entre la reflexión centrada en el “ser” y aquella encaminada a desentrañar el “deber ser”, pero de ninguna manera esto se tradujo en un divorcio entre ambas preocupaciones. Esta supuesta disyunción entre una reflexión centrada en el “ser” y el “deber ser” de la política tiene insoslayables implicaciones conservadoras que deben ser rechazadas con total intransigencia.

La filosofía política de Hobbes Su fundamento y su génesis
Strauss, Leo

La primera edición de `La filosofía política de Hobbes` fue publicada en Londres en 1936 y corresponde a la etapa de sus primeros escritos. En esta obra Leo Strauss se ocupa de analizar los principios de la filosofía política de Hobbes, porque considera que "constituye el primer intento peculiarmente moderno de dar una respuesta coherente y exhaustiva a la pregunta por la vida justa del hombre, que es al mismo tiempo la pregunta por el orden justo de la sociedad".

El filósofo alemán se propone comprender la concepción hobbesiana fundamental respecto de la vida humana, ya que piensa que ésta, y no la ciencia moderna, constituye el fundamento real de su filosofía política.

Para acercarse a dicha concepción, Strauss sigue dos líneas de investigación interdependientes: en la primera, reconstruye el pensamiento temprano de Hobbes, antes de que estuviera familiarizado con la ciencia moderna y, en la segunda, examina la tendencia hacia la emancipación de la tradición, que se advierte con más claridad en el último período de Hobbes.
 


Información en la red:

La actualidad del pensamiento de Hobbes:

Internet Encyclopedia of Philosophy:
Stanford encyclopedia of Philosophy:

[Lloyd, Sharon A. and Sreedhar, Susanne, "Hobbes's Moral and Political Philosophy", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (spring 2009 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = http://plato.stanford.edu/archives/spr2009/entries/hobbes-moral/].

25 de noviembre de 2010

Baruch Spinoza: Ethica more geometrico demonstrat

P. Cayetano Acuña Vigil

Baruch Spinoza

Pese a la enorme influencia de sus escritos, Espinoza renunció a los honores académicos para no mermar su libertad intelectual, rehusando la cátedra de filosofía de Heidelberg que se le ofreció en 1673.

Publicó en vida escasas obras. Una, editada con su nombre en 1663, Los principios de filosofía de Renato Descartes y otra publicada anónimamente en 1670 bajo el título Tratado teológico-político . El resto de su producción intelectual apareció póstumamente: Tratado de la reforma del entendimiento, Ética demostrada según el orden geométrico , sin duda su obra de más relevancia y Breve tratado sobre Dios, el hombre y la felicidad, descubierto a mediados del siglo XIX.

Formado básicamente en la filosofía cartesiana, el racionalismo de Baruch Spinoza tiene influencias de la cultura judía (Maimónides, Chasdai Crescas), del estoicismo (Séneca, Cicerón) y de otros autores como Giordano Bruno y Hobbes.

El problema fundamental que trata en su obra gira en torno a la cuestión de la unidad y la multiplicidad: el problema de la identidad y la diferencia y su explicación causal. Considera que la heterogeneidad de seres que observamos en el universo es explicada, como postuló Aristóteles, por sus causas.


Spinoza se pregunta; ¿cómo podemos acceder a esta unicidad? ¿Cómo podremos demostrar verdaderamente cuáles sean las causas de todo lo real y múltiple? Sostiene que el conocimiento de los principios determinantes y rectores del mundo no puede adquirirse a través de la experiencia (que nada puede decirnos acerca de las conexiones necesarias entre los hechos), sino por el puro proceder de la mente, según sus propias leyes. En esto consiste la labor filosófica realizada por Spinoza y explicada en Ethica more geometrico demonstrat, en el que presenta un sistema filosófico coherente que se esfuerza por ofrecer una imagen de la realidad y por comprender el significado de una vida ética.

En esta obra la filosofía de Spinoza, toma como modelo el proceder deductivo y a priori de las matemáticas, basándose en la suposición de que “el orden y la conexión de las ideas es lo mismo que el orden y la conexión de las cosas”.  El orden causal que rige los acontecimientos es idéntico al orden que el entendimiento sigue cuando opera con las ideas, cuando construye a priori, independientemente de la experiencia, su objeto, tal y como hacen las matemáticas y la geometría, disciplinas modelo por su rigurosa certeza.

Para Spinoza el proceder puro de la mente evidencia que no hay una pluralidad de causas de los acontecimientos, sino una única causa eficiente de la totalidad, denominada por Spinoza, Dios o la naturaleza, Deus sive natura, afirmación que puede interpretarse como una naturalización de Dios o como una teologización de la naturaleza. Frente al dualismo cartesiano y el pluralismo metafísico de las mónadas de Leibniz, Spinoza postula un monismo metafísico: únicamente existe una substancia y sólo una, entendiendo por tal:


Spinoza elimina el ámbito de lo posible: para el no hay substancias “potenciales”.
En la afirmación de que, fuera de Dios no puede darse ninguna substancia, siendo este la causa inmanente de todos los seres (modos): “Dios es la causa inmanente y no transeúnte, de todas las cosas”,  reside fundamentalmente el panteísmo de Spinoza,

Para Spinoza la realidad es una y la misma pero observada desde perspectivas diversas, desde distintos puntos de vista, según nos atengamos al atributo del pensamiento o de la extensión. El problema del dualismo cartesiano y de la interacción entre alma y cuerpo es, por lo tanto, un falso problema.

Sostiene que si naturaleza y Dios se identifican, es imposible hablar de azar en el mundo, ya que la naturaleza no es contingente. Para Spinoza todo está determinado por la necesidad de la naturaleza divina, incluso el mismo Dios no podría haber “creado” el mundo de otra manera: su libertad es necesaria y obligada. Los seres finitos surgen necesariamente y los hechos son causales pero no casuales. Por esto sostiene que todo esto supone la eliminación de la libertad humana y que esta no es más que un espejismo producto de la ignorancia.



Este postulado no anula, sin embargo, la praxis humana, la ética. Pese a que no conocemos el orden total por el que se rige la naturaleza, si podemos asumir “activamente” la necesidad absoluta de nuestras acciones. La voluntad y el entendimiento son una y la misma cosa, y por lo tanto, cuando conocemos la necesidad de los aconteceres, esto es, a Dios, podemos sentirnos libres (forzada y necesariamente). El amor a Dios coincide con la sabiduría, con el conocimiento del orden racional necesario.

Spinoza postula que el orden y conexión de las ideas es el mismo que el orden y conexión de las cosas. Este es el fundamento de todo su sistema filosófico. Esto implica:
a.    Que todo lo real y cada una de sus partes están relacionadas entre sí. La realidad tiene la misma estructura que un sistema geométrico -cada proposición y teorema se vinculan estrechamente con los demás-. A partir de ciertos axiomas y definiciones se deduce en forma de teoremas la estructura de la realidad.
b.    La conexión entre las ideas y proposiciones de un sistema geométrico-matemático es  necesaria, continua e intemporal.

Por tanto, todas las conexiones entre el orden del pensamiento y el de la realidad serán también necesarias, continuas e intemporales. Spinoza, contempla la realidad desde el modelo geométrico y desde una perspectiva intemporal, como desde la eternidad.

Bibliografía:
Fuentes primarias
Spinoza, Opera, ed. C. Gebhardt (Heidelberg, 1925)
The Collected Works of Spinoza, Volume I, ed. Edwin Curley (Princeton, 1985)
Benedict De Spinoza, Ethics including the Improvement of the Understanding, tr. R. H. M. Elwes (Prometheus, 1989)
Baruch Spinoza, Theologico-Political Treatise, tr. R. H. M. Elwes (Dover, 1951)

Fuentes secundarias
The Cambridge Companion to Spinoza, ed. by Don Garrett (Cambridge, 1995)
Henry Allison, Benedict de Spinoza: An Introduction (Yale, 1987)
Roger Scruton, Spinoza (Routledge, 1999)
Genevieve Lloyd, Routledge Philosophy Guidebook to Spinoza and the Ethics (Routledge, 1996)
Steven M. Nadler, Spinoza: A Life (Cambridge, 1999)
Edwin M. Curley, Behind the Geometrical Method: A Reading of Spinoza's Ethics (Princeton, 1988)
Errol E. Harris, Spinoza's Philosophy: An Outline (Humanity, 1992)
Harry Austryn Wolfson, The Philosophy of Spinoza: Unfolding the Latent Processes of His Reasoning (Harvard, 1983)
Spinoza: Metaphysical Themes, ed. by Olli Koistinen and John Biro (Oxford, 2002)
Steven Nadler, Spinoza's Heresy: Immortality and the Jewish Mind (Oxford, 2002)

Filosofia Política de Spinoza : Enciclopedia Stanford
Baruch Spinoza: Enciclopedia Stanford

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