27 de noviembre de 2010

Actualidad del pensamiento de Thomas Hobbes

P. Cayetano Acuña Vigil


LEVIATHAN

Lecciones de su obra.
Thomas Hobbes, (1588–1679),  fue uno de los filósofos relevantes del siglo XVII. Estuvo vinculado con Bacon, Gassendi, Descartes , Galileo y Mersenne [1],  los más significativos filósofos que contribuyen al paso del pensamiento a la modernidad. Es un pensador materialista, muy lejano a la metafísica de Descartes. Hobbes en su obra aplica al análisis del ser humano y de la sociedad los mismos presupuestos que al estudio de la Naturaleza.

Su filosofía constituye la más completa doctrina materialista del siglo XVII.
Concibe el universo como una gran máquina, donde todo sigue las estrictas leyes del mecanicismo, según las cuales, cualquier fenómeno ha de explicarse a partir de elementos meramente cuantitativos: la materia, el movimiento y los choques de materia en el espacio.

El determinismo de Hobbes se fundamenta en un método racionalista de carácter matemático y geométrico (el método analítico-sintético de Descartes), que parte de la hipótesis de que las partes de un todo (materiales, engendradas y entendidas como causas) han de descomponerse y explicar el conjunto o las partes en su totalidad.

La antropología de Hobbes se fundamenta en el materialismo. Critica el dualismo cartesiano, denunciando el paso ilícito del "cogito" a la "res cogitans". Sostiene que el pensamiento no es una substancia separada del cuerpo: la "entidad" corporal que somos, y su conocimiento de las cosas proviene y se reduce a la sensación. En polémica con la teoría aristotélica de la sensación, Hobbes postula que ésta ha de explicarse también a partir de postulados mecanicistas, como producto de los movimientos de los cuerpos.

La filosofía política y la teoría social de Hobbes representan una reacción contra las ideas descentralizadoras y la libertad ideológica y de conciencia que proponía la Reforma, en la que él preveía el peligro de conducir inevitablemente a la anarquía, el caos y la revolución, de forma que para él fue necesario justificar y fundamentar la necesidad del absolutismo como política ideal con la que soslayar dichos "males".

Aunque Hobbes estuvo a favor de la libertad religiosa e ideológica y favoreció el proceso de secularización de Europa, no obstante defendió el poder absoluto y del Estado, a cuyos intereses ha de subordinarse toda minoría. Hobbes representa el orden propio del conservadurismo, en el cual, el todo social armonioso está por encima y subordina cualquier acción individual.

Thomas Hobbes

1.    El absolutismo de Estado
En el análisis de la vida social y política Hobbes considera que la sociedad está compuesta por una multiplicidad de individuos conducidos por sus pasiones, e intenta explicar cómo se produce la transición de este individualismo a la construcción de un cuerpo social artificial, o estado, de carácter absolutista. Tradicionalmente se ha considerado la obra política de Hobbes como la fundamentación teórica del absolutismo.
2.    El estado natural de guerra.
Para Hobbes cada ser humano busca su propia conservación, en primer lugar, lo que da origen a la competición y a la desconfianza entre los seres humanos. En este estado natural no existen distinciones morales objetivas, por lo que dicha competición da lugar a un estado permanente de guerra de todos contra todos, en el que cada cual se guía exclusivamente por la obtención de su propio beneficio y, no existiendo moralidad alguna, no hay más límite para la obtención de nuestros deseos, que la oposición que podamos encontrar en los demás. Esta concepción del estado natural es una consecuencia de la consideración previa negativa sobre la naturaleza del ser humano y de sus pasiones.

Este modelo carece de toda validez objetiva como sabemos en la actualidad, dado nuestro conocimiento de la evolución del ser humano. Su modelo no tiene validez objetiva ni se corresponde a un hecho histórico, pero es una hipótesis que le permite justificar y fundamentar teóricamente la existencia de un poder absoluto, del estado absolutista, sin necesidad de recurrir al origen divino del poder.


3.    El cuerpo social y la teoría del contrato
Hobbes considera que las pasiones humanas están reguladas por leyes de la naturaleza que pueden ser descubiertas por la razón, y proveen al ser humano de un conjunto de normas de egoísta prudencia, que hacen posible la propia conservación y seguridad.

Sostiene que las leyes de la naturaleza no se cumplen, dada su oposición a nuestras pasiones, a menos que haya un poder coercitivo con capacidad suficiente para imponernos su cumplimiento.
De este modo los seres humanos sólo pueden alcanzar la convivencia social por medio de un pacto por el que se genera, simultáneamente, la sociedad civil y un poder común capaz de obligar a todos al cumplimiento del pacto suscrito.

Esta transformación de derechos se realiza mediante un acuerdo de cada hombre con cada hombre por el que cada cual renuncia a sus derechos en favor de un tercero. Ese tercero recibirá el nombre de soberano y los demás sólo los súbditos.

Este contrato, la creación de la sociedad civil y del soberano son simultáneos, pues no podría surgir el contrato sin que surja simultáneamente un poder capaz de ponerlo en vigor. Esta explicación de Hobbes está claramente dirigida contra la teoría del derecho divino de los reyes.

La teoría política de Hobbes busca fundamentar filosóficamente, el origen de la sociedad civil y la legitimación del poder, su racionalidad (como forma de control del individualismo, al que considera inútil y nocivo).

4.    El poder: los derechos y la libertad
Para Hobbes la soberanía emanada del contrato es inalienable por lo que, una vez concedida, no se puede cambiar la forma de gobierno ni repudiar la autoridad. La libertad es entendida por Hobbes como la ausencia de estorbos. Sostiene que una vez abandonado el estado de naturaleza la primacía de la ley representa la libertad de la comunidad, por lo que la "libertad" individual se limita a lo no regulado, y también el derecho a resistirse al soberano.

La influencia de Hobbes en el pensamiento político occidental ha sido profunda. Sus sucesores podrían estar en desacuerdo con él, pero no pudieron escapar de ser comparados y medidos con su obra. Hobbes enfrento la crítica con vigor, o indirectamente, con superioridad desdeñosa, en silencio. El énfasis de Hobbes en lo secular sobre lo teológico fue particularmente irritante para sus detractores.

Hobbes fue llamado ateo, y durante años el "Hobbismo" es el término que se aplica cuando se trata de denigrar a cualquier muestra de escepticismo. En 1683, De Cive y el Leviathan fueron condenados como libros herejes y fueron quemados en Oxford.  Los enemigos de Hobbes también le impidieron convertirse en miembro de la Royal Society. A pesar de su tempestuosa vida, las obras de Hobbes han sido respetadas y admiradas por muchos de sus contemporáneos. Sin embargo, sus ideas fueron consideradas todavía radicales medio siglo después de su muerte, y no fue hasta mediados del siglo XVIII que sus obras se pudieron comentar desapasionadamente. Desde entonces, ha ocupado un lugar entre los filósofos políticos más importantes de la tradición occidental, y sus obras continúan despertando interés y debate.

Obra
En 1628 publica una traducción de Tucídides, en la que critica el sistema democrático y sus peligros, desde una perspectiva conservadora.
En 1637, hizo circular secretamente un manuscrito titulado Elementos del derecho.
En 1642 publica Elementorum Philosophiae Sectio Tertia De Cive, una teoría sobre el gobierno y comienza a escribir De corpore, primer trabajo que incluirá posteriormente en una trilogía sobre el cuerpo, el hombre y el ciudadano, (Human Nature, De Corpore Politico).
En 1648, publica su obra más importante, Leviatán, una teoría sobre la soberanía en la que se muestra como un defensor implacable del absolutismo. Este trabajo constituye una obra maestra de filosofía política escrita en inglés.
En 1657 publica la segunda parte de su trilogía bajo el título De homine y cinco años después publica De corpore.

Comentarios a bibliografía selecta

La filosofía política moderna – Atilio A. Boron

Este libro trata los principales hitos de la filosofía política moderna. Se ha convertido en un lugar común afirmar que ésta se distingue de la filosofía política clásica porque en la primera la reflexión sobre la vida política se realiza al margen de todo tipo de consideración ética o moral. Si en los tiempos antiguos la indagación sobre la política iba indisolublemente ligada a una exploración de carácter moral, con el advenimiento de la modernidad dicha amalgama se descompone y el análisis político se independiza por completo del juicio ético.

Esta visión convencional es peligrosamente simplificadora y, por eso mismo, equivocada. Lo que efectivamente aconteció con la filosofía política moderna es que las preocupaciones éticas del período clásico pasaron a un segundo plano. Se produjo entonces una rearticulación entre la reflexión centrada en el “ser” y aquella encaminada a desentrañar el “deber ser”, pero de ninguna manera esto se tradujo en un divorcio entre ambas preocupaciones. Esta supuesta disyunción entre una reflexión centrada en el “ser” y el “deber ser” de la política tiene insoslayables implicaciones conservadoras que deben ser rechazadas con total intransigencia.

La filosofía política de Hobbes Su fundamento y su génesis
Strauss, Leo

La primera edición de `La filosofía política de Hobbes` fue publicada en Londres en 1936 y corresponde a la etapa de sus primeros escritos. En esta obra Leo Strauss se ocupa de analizar los principios de la filosofía política de Hobbes, porque considera que "constituye el primer intento peculiarmente moderno de dar una respuesta coherente y exhaustiva a la pregunta por la vida justa del hombre, que es al mismo tiempo la pregunta por el orden justo de la sociedad".

El filósofo alemán se propone comprender la concepción hobbesiana fundamental respecto de la vida humana, ya que piensa que ésta, y no la ciencia moderna, constituye el fundamento real de su filosofía política.

Para acercarse a dicha concepción, Strauss sigue dos líneas de investigación interdependientes: en la primera, reconstruye el pensamiento temprano de Hobbes, antes de que estuviera familiarizado con la ciencia moderna y, en la segunda, examina la tendencia hacia la emancipación de la tradición, que se advierte con más claridad en el último período de Hobbes.
 


Información en la red:

La actualidad del pensamiento de Hobbes:

Internet Encyclopedia of Philosophy:
Stanford encyclopedia of Philosophy:

[Lloyd, Sharon A. and Sreedhar, Susanne, "Hobbes's Moral and Political Philosophy", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (spring 2009 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = http://plato.stanford.edu/archives/spr2009/entries/hobbes-moral/].

25 de noviembre de 2010

Baruch Spinoza: Ethica more geometrico demonstrat

P. Cayetano Acuña Vigil

Baruch Spinoza

Pese a la enorme influencia de sus escritos, Espinoza renunció a los honores académicos para no mermar su libertad intelectual, rehusando la cátedra de filosofía de Heidelberg que se le ofreció en 1673.

Publicó en vida escasas obras. Una, editada con su nombre en 1663, Los principios de filosofía de Renato Descartes y otra publicada anónimamente en 1670 bajo el título Tratado teológico-político . El resto de su producción intelectual apareció póstumamente: Tratado de la reforma del entendimiento, Ética demostrada según el orden geométrico , sin duda su obra de más relevancia y Breve tratado sobre Dios, el hombre y la felicidad, descubierto a mediados del siglo XIX.

Formado básicamente en la filosofía cartesiana, el racionalismo de Baruch Spinoza tiene influencias de la cultura judía (Maimónides, Chasdai Crescas), del estoicismo (Séneca, Cicerón) y de otros autores como Giordano Bruno y Hobbes.

El problema fundamental que trata en su obra gira en torno a la cuestión de la unidad y la multiplicidad: el problema de la identidad y la diferencia y su explicación causal. Considera que la heterogeneidad de seres que observamos en el universo es explicada, como postuló Aristóteles, por sus causas.


Spinoza se pregunta; ¿cómo podemos acceder a esta unicidad? ¿Cómo podremos demostrar verdaderamente cuáles sean las causas de todo lo real y múltiple? Sostiene que el conocimiento de los principios determinantes y rectores del mundo no puede adquirirse a través de la experiencia (que nada puede decirnos acerca de las conexiones necesarias entre los hechos), sino por el puro proceder de la mente, según sus propias leyes. En esto consiste la labor filosófica realizada por Spinoza y explicada en Ethica more geometrico demonstrat, en el que presenta un sistema filosófico coherente que se esfuerza por ofrecer una imagen de la realidad y por comprender el significado de una vida ética.

En esta obra la filosofía de Spinoza, toma como modelo el proceder deductivo y a priori de las matemáticas, basándose en la suposición de que “el orden y la conexión de las ideas es lo mismo que el orden y la conexión de las cosas”.  El orden causal que rige los acontecimientos es idéntico al orden que el entendimiento sigue cuando opera con las ideas, cuando construye a priori, independientemente de la experiencia, su objeto, tal y como hacen las matemáticas y la geometría, disciplinas modelo por su rigurosa certeza.

Para Spinoza el proceder puro de la mente evidencia que no hay una pluralidad de causas de los acontecimientos, sino una única causa eficiente de la totalidad, denominada por Spinoza, Dios o la naturaleza, Deus sive natura, afirmación que puede interpretarse como una naturalización de Dios o como una teologización de la naturaleza. Frente al dualismo cartesiano y el pluralismo metafísico de las mónadas de Leibniz, Spinoza postula un monismo metafísico: únicamente existe una substancia y sólo una, entendiendo por tal:


Spinoza elimina el ámbito de lo posible: para el no hay substancias “potenciales”.
En la afirmación de que, fuera de Dios no puede darse ninguna substancia, siendo este la causa inmanente de todos los seres (modos): “Dios es la causa inmanente y no transeúnte, de todas las cosas”,  reside fundamentalmente el panteísmo de Spinoza,

Para Spinoza la realidad es una y la misma pero observada desde perspectivas diversas, desde distintos puntos de vista, según nos atengamos al atributo del pensamiento o de la extensión. El problema del dualismo cartesiano y de la interacción entre alma y cuerpo es, por lo tanto, un falso problema.

Sostiene que si naturaleza y Dios se identifican, es imposible hablar de azar en el mundo, ya que la naturaleza no es contingente. Para Spinoza todo está determinado por la necesidad de la naturaleza divina, incluso el mismo Dios no podría haber “creado” el mundo de otra manera: su libertad es necesaria y obligada. Los seres finitos surgen necesariamente y los hechos son causales pero no casuales. Por esto sostiene que todo esto supone la eliminación de la libertad humana y que esta no es más que un espejismo producto de la ignorancia.



Este postulado no anula, sin embargo, la praxis humana, la ética. Pese a que no conocemos el orden total por el que se rige la naturaleza, si podemos asumir “activamente” la necesidad absoluta de nuestras acciones. La voluntad y el entendimiento son una y la misma cosa, y por lo tanto, cuando conocemos la necesidad de los aconteceres, esto es, a Dios, podemos sentirnos libres (forzada y necesariamente). El amor a Dios coincide con la sabiduría, con el conocimiento del orden racional necesario.

Spinoza postula que el orden y conexión de las ideas es el mismo que el orden y conexión de las cosas. Este es el fundamento de todo su sistema filosófico. Esto implica:
a.    Que todo lo real y cada una de sus partes están relacionadas entre sí. La realidad tiene la misma estructura que un sistema geométrico -cada proposición y teorema se vinculan estrechamente con los demás-. A partir de ciertos axiomas y definiciones se deduce en forma de teoremas la estructura de la realidad.
b.    La conexión entre las ideas y proposiciones de un sistema geométrico-matemático es  necesaria, continua e intemporal.

Por tanto, todas las conexiones entre el orden del pensamiento y el de la realidad serán también necesarias, continuas e intemporales. Spinoza, contempla la realidad desde el modelo geométrico y desde una perspectiva intemporal, como desde la eternidad.

Bibliografía:
Fuentes primarias
Spinoza, Opera, ed. C. Gebhardt (Heidelberg, 1925)
The Collected Works of Spinoza, Volume I, ed. Edwin Curley (Princeton, 1985)
Benedict De Spinoza, Ethics including the Improvement of the Understanding, tr. R. H. M. Elwes (Prometheus, 1989)
Baruch Spinoza, Theologico-Political Treatise, tr. R. H. M. Elwes (Dover, 1951)

Fuentes secundarias
The Cambridge Companion to Spinoza, ed. by Don Garrett (Cambridge, 1995)
Henry Allison, Benedict de Spinoza: An Introduction (Yale, 1987)
Roger Scruton, Spinoza (Routledge, 1999)
Genevieve Lloyd, Routledge Philosophy Guidebook to Spinoza and the Ethics (Routledge, 1996)
Steven M. Nadler, Spinoza: A Life (Cambridge, 1999)
Edwin M. Curley, Behind the Geometrical Method: A Reading of Spinoza's Ethics (Princeton, 1988)
Errol E. Harris, Spinoza's Philosophy: An Outline (Humanity, 1992)
Harry Austryn Wolfson, The Philosophy of Spinoza: Unfolding the Latent Processes of His Reasoning (Harvard, 1983)
Spinoza: Metaphysical Themes, ed. by Olli Koistinen and John Biro (Oxford, 2002)
Steven Nadler, Spinoza's Heresy: Immortality and the Jewish Mind (Oxford, 2002)

Filosofia Política de Spinoza : Enciclopedia Stanford
Baruch Spinoza: Enciclopedia Stanford

21 de noviembre de 2010

Notas sobre la obra de Voltaire

P. Cayetano Acuña Vigil


 “No quisiera ser feliz a condición de ser imbécil”. Voltaire
 “La estupidez es una enfermedad extraordinaria:
  No es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás
.”

François Marie Arouet, (1694-1778), brillante expositor y divulgador del espíritu de la  Ilustración.
Defendió la tolerancia religiosa y la libertad ideológica, tomando como modelo la permisividad inglesa y acusando al cristianismo de ser la raíz de todo fanatismo dogmático.

Redactó el Tratado sobre la tolerancia, y su Diccionario filosófico  entre otras obras. Fue un personaje famoso e influyente en la vida pública, defendiendo la tolerancia y la libertad frente a todo dogmatismo y fanatismo.

Voltaire alcanzó celebridad gracias a sus escritos literarios y sobre todo filosóficos. Voltaire no ve oposición entre una sociedad alienante y un individuo oprimido, idea defendida por Jean-Jacques Rousseau, sino que cree en un sentimiento universal e innato de la justicia, que tiene que reflejarse en las leyes de todas las sociedades. La vida en común exige una convención, un «pacto social» para preservar el interés de cada uno.

El instinto y la razón del individuo le lleva a respetar y promover tal pacto. El propósito de la moral es enseñarnos los principios de esta convivencia fructífera. La labor del hombre es tomar su destino en sus manos y mejorar su condición mediante la ciencia y la técnica, y embellecer su vida gracias a las artes. Su filosofía práctica prescinde de Dios, aunque Voltaire no es ateo: como el reloj supone el relojero, el universo implica la existencia de un «eterno geómetra» (Voltaire es deísta).

Frente al oscurantismo no solo ideológico, sino académico, Voltaire escribe con claridad crítica y con una demoledora y mordaz franqueza.  Su escritura se mofa de la utilizada por los escolásticos o, de los que se dedicaban a enseñar la metafísica.

 

El trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad.”

Pese a compartir muchos de los postulados básicos aceptados por la mayoría de los ilustrados ingleses y franceses, Voltaire carece de optimismo metafísico y de fe en el progreso humano En contra de la tesis del "buen salvaje" mantenida por Rousseau, Voltaire no cree en ninguna inocencia y bondad naturales del hombre. No es la sociedad, el Estado o la cultura la que pervierte y denigra esa inocencia primigenia del hombre, sino que, es el propio hombre el que genera las propias condiciones de su miseria. La ética no se halla subordinada a la política, porque se trata de un ámbito inmanente a nuestra propia naturaleza.

La absoluta confianza de la razón que postularon antes los racionalistas no es aceptada por Voltaire, para el cual la inteligencia humana por sí misma puede denunciar, criticar y corregir algunos prejuicios, errores o disparates, pero por sí sola es impotente para erradicar estos males.

Frente al optimismo adoptado por los ilustrados y llevado a su cúspide por Leibniz en su teoría de la armonía preestablecida, en la que afirma que éste es el mejor de los mundos posibles, el joven e inocente Cándido saca sus propias conclusiones:

"-Oh, Pangloss –exclamó Cándido-… ¿Habré de renunciar a compartir tu optimismo.
-¿Qué es el optimismo? –inquirió Cacambo.
-No es sino el empeño de sostener que todo es magnífico cuanto todo es pésimo –explicó Cándido."(Cándido).

El único remedio para hacer la vida tolerable que acepta Voltaire en su obra Cándido o el optimismo es el trabajo.

No cree en la intervención divina en los asuntos humanos y denuncia el providencialismo en su cuento filosófico Cándido o el optimismo (1759). Fue un ferviente opositor de la Iglesia católica, símbolo según él de la intolerancia y de la injusticia. Se empeña en luchar contra los errores judiciales y en ayudar a sus víctimas. Voltaire se convierte en el modelo para la burguesía liberal y anticlerical y en la pesadilla de los religiosos.

Voltaire discutió el concepto de tolerancia religiosa. Fue un incansable luchador contra la intolerancia y la superstición y siempre defendió la convivencia pacífica entre personas de distintas creencias y religiones.

Sus escritos siempre se caracterizaron por la llaneza del lenguaje huyendo de cualquier tipo de grandilocuencia. Maestro de la ironía, la utilizó siempre para defenderse de sus enemigos, de los que en ocasiones hacía burla demostrando en todo momento un finísimo sentido del humor. Conocidas son sus discrepancias con Montesquieu acerca del derecho de los pueblos a la guerra, y el despiadado modo que tenía de referirse a la hipocresía de Rousseau.

En el pensamiento del filósofo inglés John Locke, Voltaire encuentra una doctrina que se adapta perfectamente a su ideal positivo y utilitario. Locke aparece como el defensor del liberalismo, afirmando que el pacto social no suprime los derechos naturales del individuo. En resumen, sólo aprendemos de la experiencia; todo lo que la supera sólo es hipótesis; el campo de alguien coincide con el de lo útil y de lo comprobable.

Voltaire obtiene de esta doctrina la línea directriz de su moral: la labor del hombre es tomar en su mano su propio destino, mejorar su condición, garantizar, embellecer su vida con la ciencia, la industria, las artes y por una buena política de las sociedades. Así la vida no sería posible sin una convención donde cada uno encuentra su parte. A pesar de que se expresan por leyes particulares en cada país, la justicia, que asegura esta convención, es universal. Todos los hombres son capaces de concebir la idea, primero porque todos son seres más o menos razonables, luego porque son todos capaces de comprender qué es lo inútil y útil a cada uno. La virtud, «comercio de beneficios», es dictada a la vez por el sentimiento y por el interés. El papel de la moral, según Voltaire, es enseñarnos los principios de esta «política» y de acostumbrarnos a respetarlos.

Cándido:
Texto completo en el proyecto Gutenberg-Cándido: 

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