13 de julio de 2010

¿SIGNIFICADO DEL TÉRMINO ANALÍTICA?


La filosofía analítica es una nueva variante de la filosofía kantiana, una variante que se caracteriza por considerar que la representación es ligüística mas que mental. Wittgenstein, entre otros, trato inicialmente, de encontrar un nuevo modo de dar a la filosofía caracter «básico», intento construir una nueva teoría de la representación ajena al mentalismo. 
R. Rorty

Examinaremos primero la etimología del término Analítica y sus significados en el diccionario:
Analítico, ca.  De acuerdo al DRAE deriva del gr. AΝΑΛΥΤΙΚOΣ.
1. adj. Perteneciente o relativo al análisis.
2. adj. Que procede descomponiendo, o que pasa del todo a las partes.
f. análisis clínico. Clínico.
a. m. Med. Examen cualitativo y cuantitativo de ciertos componentes o sustancias del organismo según métodos especializados, con un fin diagnóstico.
b. m. Med. Resultado de este examen.
Designa a una persona capaz de razonar validamente: analítico, lógico, racional.
3. Es un razonamiento o actuación en relación a una percepción de las partes e interrelaciones  sobre un hecho. “Muchos de los mas afamados pianistas se han vuelto mas analíticos, con una renovada visión sobre la arquitectura y las ideas sobre la música”.
4.  Se refiere a un experto en el uso del análisis, especialmente en el  pensamiento: una mente analítica: una aproximación analítica. Sinónimos en lógica: lógico, analítico, racional. Estos adjetivos significan capaz de o que refleja la capacidad de un correcto y valido razonamiento: una mente lógica; un pensador analítico; el proceso de razonamiento; un ser racional. Antónimo: ilógico.
5. Empleo del termino en Lógica: Que sigue necesariamente; tautológico: una verdad analítica.
6. Empleo del termino en Matemáticas: Que usa, que esta sujeto a, capaz de estar sujeto a una metodología  que involucra al algebra u otros métodos de análisis matemático.
7. Empleo del término en Lingüística: Expresa una categoría  usando dos o más palabras, en vez de usar una inflexión.
8. Referencia Sicoanalítica.
En general, el término analítico señala una capacidad de razonar validamente. Lo analítico se refiere a “tener la habilidad de analizar” o a una “división en elementos o principios”.
 
ANÁLISIS  

El análisis se refiere a:
a.    La separación de un todo intelectual o material en sus partes individuales para su estudio individual.
b.    El estudio de estas partes constitutivas y su interrelación como conformantes de un todo.
c.    Una presentación escrita u oral de este estudio: p.e. publicar un análisis de métrica poética.

Tipos de análisis: se realiza análisis en variados campos: en química, matemáticas, lingüística, psicoanálisis, sistemas, arquitectura, etc.
   El análisis denota el proceso de descomponer un concepto en sus partes más simples, de modo que se evidencie su estructura lógica . En su forma más elemental esta puede encontrarse mediante una definición de diccionario.

Usos del término Analítica
El término se emplea en diferentes campos:
En Química: Química analítica, Técnica analítica, concentración analítica.
En Matemática: Geometría analítica, analítica combinatoria, teoría analítica de los números, teoría numérica analítica abstracta, función analítica, continuidad analítica, variedad analítica, capacidad analítica.
En Teoría de conjuntos: Conjunto analítico, jerarquía analítica, Lightface analitic game.
En Teoría de pruebas: Prueba analítica. En teoría de pruebas estructurales, una prueba cuya estructura es simple de modo especial. Método de tablas analíticas, un concepto fundamental en la prueba de teoremas de autómatas.
En Otras áreas: Método de elementos analíticos, método numérico empleado para resolver ecuaciones parciales diferenciales. Instrumento analítico, un instrumento topológico con mapas de transición analíticos.

USOS DEL TÉRMINO ANALÍTICA EN FILOSOFÍA
FILOSOFÍA ANALÍTICA.
1.    Grupo de tradiciones filosóficas que sostienen que la argumentación y la claridad son vitales para la investigación filosófica.
2.    Escuela filosófica del siglo 20 cuya metodología central es el análisis de conceptos o lenguaje. Destacados miembros incluyen a Bertrand Russell, George Edgard Moore, Rudolf Carnap, y Ludwig Wittgenstein.
3.    Filosofía practicada profesionalmente en los Estados Unidos y en Gran Bretaña.


  Esta tradición filosófica enfatiza el análisis lógico de conceptos y el estudio del lenguaje en que están expresados. Ha sido el enfoque dominante en la filosofía del mundo de habla inglesa  desde inicios del siglo 20. En relación  a sus problemas, métodos y estilo, es usualmente comparada con la filosofía continental, aunque lo significativo de sus diferencias ha sido ampliamente discutido.
    Los filósofos analíticos han diferido en relación a la naturaleza del llamado “lenguaje ordinario” y al valor metodológico de las apelaciones a su uso ordinario en el análisis lógico de los conceptos. Aquellos conocidos como formalistas sostienen que, debido a que el lenguaje ordinario es potencialmente una fuente de confusión conceptual, la filosofía y la ciencia deben de ser conducidas en un lenguaje lógico, formal, y transparente basado en la matemática moderna  o lógica simbólica. Aquellos conocidos como informalistas rechazan esta posición, argumentando que los intentos de “mejorar” el lenguaje ordinario lo simplifican inevitablemente o lo falsifican, creando una confusión conceptual  justo del modo que los formalistas tratan de evitar.
    Se considera convencionalmente tres figuras como los fundadores de esta tradición: Gottlob Frege, G.E. Moore, y Bertrand Russell. Otras figuras de importancia incluyen a Ludwig Wittgenstein, A.J. Ayer, Rudolf Carnap, J.L. Austin, W.V.O. Quine y David Lewis.
    Es la filosofía que considera que el proceso de análisis es central en el método y en el progreso filosófico. La idea común de los filósofos analíticos fue que la forma superficial del lenguaje puede mantener escondida su estructura lógica, y desorientarnos en su búsqueda. Esta puede ser revelada por un proceso que por si mismo puede resolver problemas filosóficos, o alternativamente mostrarlos como consecuencia de las engañosas formas superficiales del lenguaje ordinario. La confianza en el método de análisis fue promovida por los logros de Frege y de Russell en reducir las matemáticas a la lógica, y por los logros de la teoría de las descripciones definidas .
    La filosofía analítica, como la practicada por Russell, el primer Wittgenstein, y Moore, a partir del suceso de la lógica a inicios del siglo 20  abrió  un programa general, en el cual el significado de las condiciones de verdad de las proposiciones pudieran ser  mostradas  mediante un proceso que revelara la estructura lógica debajo de la forma exterior de las oraciones (atomismo lógico, forma lógica). Se consideraba que el análisis filosófico proveería una aproximación científica, objetiva a los problemas tradicionales. Como el matemático puede dar una definición de una noción compleja, revelando su identidad en términos de una secuencia de operaciones simples, el filósofo debería poder identificar la naturaleza de un concepto complejo en términos de operaciones e ideas constituyentes simples. El programa de análisis alcanzo su cenit con el trabajo de los primeros positivistas lógicos, y de Carnap, especialmente. Influencio casi a toda la filosofía anglo americana durante la primera mitad del siglo 20, y mucho después.
    No obstante que el ideal del análisis tuvo un efecto saludable profundo en la filosofía, al insistir en la atención rigurosa al significado en todos los niveles del filosofar, la confianza inicial en el método fue demasiado optimista. Primero, resulto que notablemente solo algunos conceptos interesantes admiten análisis controversiales. Segundo, es plausible de que existen buenas razones para esto, de que los conceptos ganan su identidad no debido a su estructura interna, sino a través de su lugar en una más amplia red de doctrinas y prácticas con las que están asociados (holismo). Tercero, además de la doctrina empirista o atomista, no hay modo de determinar cuando un proceso de análisis debe terminar, o incluso, quizás, determinar en que dirección debe proseguir. Finalmente, la prueba de un análisis satisfactorio, esto es, la muestra de una estructura compleja que es efectivamente sinónima del concepto original, es incierta en su aplicación, y mas bien en vez de ser un arbitro efectivo de una doctrina filosófica, es mas bien debatida a la luz de esas doctrinas.
     Es un término genérico para un estilo de filosofía que fue dominante en los países de habla inglesa en el siglo 20. Inicialmente el término fue usado para designar un conjunto estrecho de doctrinas filosóficas, tales como el positivismo lógico y la filosofía del lenguaje ordinario. Sin embargo, el término ahora se emplea en un sentido más amplio cubriendo lo principal de la filosofía anglo americana. Por ejemplo en los Estados Unidos cubre todas escuelas Ivy Leage (escuelas privadas), los campus de la Universidad de California, casi todas las universidades de investigación pública, y la amplia mayoría de las otras universidades que se identifican como departamentos de “analítica”.
    La filosofía analítica esta típicamente caracterizada estilísticamente por una argumentación rigurosa y precisa, por una fuerte preocupación por proporcionar evidencia en la defensa de puntos de vista, por una claridad y cuidado en la escritura, por el uso de lógica matemática y otros formalismos, por un respeto por las ciencias naturales, y por una atención cuidadosa a los textos.
    Inicialmente definida por una reacción al Hegelianismo Británico, se ha redefinido varias veces en sus años de historia, pero se caracteriza por los siguientes rasgos:

Primero, la visión  positivista de que no existen verdades filosóficas en específico y de que el objetivo de la filosofía  es la clarificación lógica de los pensamientos. Esto contrasta con el fundacionalismo tradicional, que deriva de Aristóteles, que ve a la filosofía como una clase especial de ciencia, la de mayor rango, que investiga las razones fundamentales y los principios de todo . Como resultado, los filósofos analíticos usualmente han considerado sus inquietudes como un continuo, o subordinadas a aquellas de las ciencias naturales .
   Segundo, la visión de que la clarificación lógica de los pensamientos  solo puede obtenerse mediante un análisis de las formas lógicas de las proposiciones filosóficas. La forma lógica de una proposición es un modo de representarla para exponer su similaridad con otras proposiciones  del mismo tipo. Actualmente no hay un acuerdo amplio respecto a la correcta forma lógica del lenguaje común .
    Tercero, el rechazo a cambiar los sistemas filosóficos en favor de una mayor atención al detalle . Entre algunos de los filósofos analíticos, este rechazo de “una gran teoría” ha tomado la forma de una defensa del sentido común y del lenguaje usual en contra de las pretensiones de los metafísicos.

Historia
Al inicio del siglo veinte, los filósofos ingleses Bertrand Russell y G. E. Moore emplearon un análisis conceptual cerrado en una concertada critica de las entonces formas dominantes del idealismo . Su enfoque fue reforzado por el movimiento de los filósofos continentales hacia los países de habla inglesa en la primera mitad del siglo veinte . La filosofía analítica, consecuentemente tomo varios caminos, los cuales incluyen un rechazo del análisis formal  a favor de un examen detallado del lenguaje natural , la búsqueda de los fundamentos lógicos del lenguaje , y un renovado interés sobre las implicancias éticas del método analítico .



El predominio de la lógica.
    Bertrand Russell, Gottlob Frege y Edmund Husserl fueron las figures centrales en la filosofía de las matemáticas de inicios del siglo veinte. La filosofía de la aritmética de Husserl, inspirada por las enseñanzas de Karl Weierstrass , trato de mostrar que el concepto de número cardinal, derivado de los actos físicos de agrupar y contar objetos, constituía el fundamento de la aritmética. El enfoque de Husserl fue condenado como psicologismo con dureza por Frege, quien sostenía la visión de que las Matemáticas y la Lógica tienen su propia validez, independiente de los juicios de los estados mentales  de los matemáticos y lógicos. El propio trabajo de Frege, el Begriffsshrift, desarrollo los conceptos de una forma específica de lógica moderna empleando las nociones de sentido y de referencia. Frege, posteriormente desarrollo su filosofía de la lógica  y de las matemáticas en Los fundamentos de la aritmética y las leyes básicas de la aritmética en donde proporciona una alternativa a la visión psicológica del concepto de número.



Bertrand Russell y Alfred North Whitehead mostraron que la matemática puede basarse en principios fundamentales lógicos. Su Principia Matemática (1910-1913) animó a varios filósofos a tomar un interés renovado en el desarrollo de la lógica simbólica. Esto contribuyó a su vez a la evolución del positivismo lógico, que empleaba herramientas lógico formales, para sustentar una visión empírica de nuestro conocimiento del mundo. Filósofos como Rudolf Carnap y Hans Reichembach, junto con otros miembros del Circulo de Viena, sostenían que las verdades de la lógica y de las matemáticas  eran tautologías, y que estas, junto con las afirmaciones empíricamente verificables, constituían el universo de los juicios significativos; cualquier otra cosa, hablando en estricto sentido, eran tonterías (incluyendo por ejemplo las afirmaciones de la ética, estética y de la teología). La insistencia de Karl Popper en relación al rol de la falsación en la filosofía de la ciencia fue una reacción al positivismo lógico.

EL FORMALISMO Y LOS LENGUAJES NATURALES
Parte del enfoque analítico es el aclarar los problemas filosóficos examinando el lenguaje empleado para expresarlos. Dos hilos mayores ondulan a través de esta tradición. El formalismo y el lenguaje natural.
    El primero busca comprender el lenguaje, y por lo tanto los problemas filosóficos, haciendo uso de la lógica formal. Esto es, de un modo u otro, busca formalizar el modo en el que se formulan las proposiciones filosóficas. Esta perspectiva ha sido considerada en varias formulaciones, incluyendo la Lógica Simbólica, que asume la importancia primaria del sentido y la referencia en la construcción del significado, como en el Teorema de Incompletitud de Göedel, en las Descripciones Definidas de Bertrand Russell, en la Teoría de la Falsacion de Karl Popper y en la Teoría Semántica de la verdad de Tarski.

El segundo hilo busca comprender las ideas filosóficas mediante un examen detenido  del lenguaje natural empleado para expresarlas, usualmente haciendo énfasis en la importancia del sentido común al tratar estos difíciles conceptos.
    Estos dos hilos se entrecruzan, algunas veces oponiéndose implacablemente entre ellos, algunas veces volviéndose virtualmente idénticos. Es famoso como Wittgenstein empezó en el campo del formalismo, pero terminó en el campo del lenguaje natural.

mentalismo.
1. m. Teoría filosófica que no tiene en cuenta las experiencias objetivas y trata de resolver los problemas exclusivamente mediante procesos naturales.

7 de julio de 2010

John Henry McDowell


(1942, Sud África).


Ha sido profesor de filosofía en Oxford y ahora enseña en la universidad de Pittsburg. No obstante que ha escrito sobre, metafísica, epistemología, filosofía antigua y meta ética, su trabajo de mayor influencia ha sido en el campo de la filosofía de la mente y del lenguaje.
McDowell entiende que la filosofía es terapéutica y por lo tanto “deja todo tal como es”, lo que considera como una forma de quietismo filosófico.
    El filosofo quietista cree que la filosofía no puede hacer comentarios explicatorios sobre como, por ejemplo, el pensamiento y el habla se relacionan con el mundo, pero puede , ofreciendo redescripciones de casos filosóficos problemáticos, hacer que el filosofo confuso, regrese a un estado de quietud intelectual.
    Sin embargo, defendiendo esta perspectiva de quietud, McDowell se ha involucrado en el trabajo de importantes contemporáneos de modo tal de disolver terapéuticamente lo que considera un error filosófico, al igual que desarrolla tesis originales y distintas en relación al lenguaje, a la mente y a los valores. En cada caso, ha tratado de resistir los errores a que nos llevan, en su opinión, las tendencias filosóficas naturalistas.
    El trabajo inicial publicado de McDowell fue en filosofía antigua, incluyendo una traducción y comentarios del Teeto de Platón.
    En 1970, estuvo activo en el proyecto Davidsoniano de construir una teoría semántica del lenguaje natural. y co-editó con Gareth Evans[ 1] un volumen de ensayos titulados La verdad y el significado. McDowell editó y publicó el más influyente libro de Evans, Las variedades de la referencia (1982).
    En su trabajo inicial estuvo involucrado con el desarrollo del programa semántico de Davidson y con la disputa entre aquellos que consideraban el núcleo de la teoría que puede jugar el rol de una teoría del significado involucrando la comprensión de condiciones de verdad, y aquellos que como Michael Dummett, argumentaban que la comprensión lingüística debe, en su núcleo, involucrar la comprensión de condiciones de afirmación.
    Paralelamente a este trabajo sobre la mente y el lenguaje, realiza significativas contribuciones a la filosofía moral, especialmente debates meta éticos sobre la naturaleza de las razones morales y de la objetividad moral.

Teoría de los valores.
    McDowell desarrollo paralelamente la visión de lo que se denomina teoría del Sentido de la Moral, o sensibilidad. La teoría se desarrolla vía el mecanismo de un agente virtuoso: este agente tiene dos capacidades conectadas.
    - Tiene los conceptos correctos y la concepción correcta de los conceptos para pensar sobre situaciones en las que se encuentra, en relación a las creencias morales.
    - En segundo lugar, para este tipo de personas, las creencias morales están automáticamente cubriendo otras razones que pudiesen tener de modo particular: ellas silencian a las otras razones. Considera que este es el mejor modo para capturar la idea tradicional de que las razones morales son especialmente autoritativas. Mente y Mundo (1994)
    El posterior trabajo de McDowell reflejó la influencia de Rorty y Sellars [2] y, en particular, ambos, Mente y Mundo y las Lectures de Woodbridge se concentran en  comprender el sentido en que estamos activos aun en nuestra experiencia perceptual del mundo.
    Influenciado por el famoso diagnostico de Sellars del “mito de lo dado” en Empirismo tradicional, en el cual Sellars argumenta que el vacío causal del mundo externo sobre el juicio fallaba al proporcionar justificación, como solo algo con una estructura conceptual del tipo creencia-preferencia puede comprometerse con una justificación racional, McDowell trata de explicar como uno puede aceptar que somos pasivos en nuestra experiencia perceptual del mundo, mientras somos activos en como lo conceptualizamos.
    McDowell desarrolla un relato de aquello que Kant denomina “espontaneidad” de nuestro juicio en la experiencia perceptual, mientras trata de evitar la indicación de que el relato resultante tenga cualquier conexión con el idealismo.

Publicaciones.
     Muchos de los trabajos de McDowell estan coleccionados en Mind, Value and Reality (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1998) y en Meaning, Knowledge, and Reality (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1998).
     En 1991 dio las John Locke Lectures en Oxford. Una versión revisada fue publicada como Mind and World (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1994; reimpresa con una nueva introducción en 1996). Es un trabajo importante, pero difícil, que provee un registro controversial de justificación empírica para las creencias, cubriendo algunas de las mismas bases de las criticas de Hegel a Kant, pero informadas por una profunda sensibilidad de los modos contemporáneos provenientes del naturalismo científico.

[1] Gareth Evans estudió filosofía, política y economía en Oxford (1964-67). Su tutor en filosofía fue Peter Strawson. Enseño en Oxford, Harvard y Berkeley (1968-69). Su libro The Varieties of Reference (1982) fue publicado póstumamente.
[2] Wilfrid Stalker Sellars (Mayo 20, 1912 - Julio 2, 1989) Fue el primer filosofo que combino efectivamente los elementos del pragmatismo Norteamericano con elementos de la filosofía analítica británica y norteamericana, y con el positivismo lógico austriaco y alemán. Sellars y Quine estan considerados como los filósofos mas importante y profundos de su generación.



Having the world in view
Harvard University Press, 2009 - 285 páginas
     Un momento crucial se produjo en la división del desarrollo entre la filósofía anglo-americana y la filósofía continental europea, cuando G.E. Moore y Bertrand Russell se rebelaron contra el "hegelianismo" de sus maestros e inauguraron  la tradición de la  "filosofía analítica". En este nuevo libro, John McDowell se basa en su muy discutido Mente y el Mundo. McDowell, que desde hace mucho tiempo ha llamado la atención por su nuevo enfoque a los problemas de la epistemología contemporánea, la filosofía del lenguaje y filosofía de la mente, conmocionó a algunos filósofos analíticos en Mente y el Mundo inspirándose no sólo de los filósofos analíticos, sino también de los filósofos continentales, en particular a Hegel.

    McDowell sostiene que las raíces de algunos problemas que plagan la filosofía contemporánea se puede encontrar en los temas que por primera vez percibió Kant, y que la mejor manera de comprenderlos es seguir estos problemas en la medida que son reformados en los escritos de Hegel y Sellars. Tener una visión global será un paso decisivo hacia la curación de las divisiones en la filosofía contemporánea, mostrando cómo los métodos centrales de las dos tradiciones están profundamente entrelazados y revelando cómo los filósofos en los dos campos todavía pueden aprender unos de otros.

Mind and World 
Harvard University Press, 1996 - 191 páginas 
    A la filosofía moderna le resulta difícil dar una imagen satisfactoria del lugar de las mentes en el mundo. En Mente y el Mundo, basado en las Conferencias 1991 John Locke,  McDowell ofrece su diagnóstico de esta dificultad y señala una cura. Al hacerlo, entrega la declaración más completa y ambiciosa, hasta la fecha, de sus propios puntos de vista, una declaración que nadie preocupado por el futuro de la filosofía puede darse el lujo de ignorar.
     John McDowell ilustra ampliamente un gran problema de la filosofía moderna - la insidiosa persistencia del dualismo - en su análisis del pensamiento empírico. Por mucho que nos gustaría concebir el pensamiento empírico lo más racionalmente basado en la experiencia, a cualquiera que trate de articular esta posición le esperan trampas, y McDowell expone estas trampas examinando el trabajo de filósofos contemporáneos desde  Wilfrid Sellars hasta Donald Davidson.
     Estas dificultades, según él, reflejan una comprensible - pero superable - incapacidad de ver cómo podemos integrar lo que Sellars llama “el espacio lógico de las razones" en el mundo natural. Lo que subyace a este punto muerto es una concepción de la naturaleza que tiene ciertos atractivos para la época moderna, una concepción que McDowell propone dejar a un lado, eludiendo así las dificultades filosóficas.     

    Al volver a una concepción premoderna de la naturaleza, pero manteniendo el avance intelectual de la modernidad que erróneamente ha sido considerada como dislocadora, deja espacio para una concepción plenamente satisfactoria de la experiencia como una apertura racional a la realidad independiente. Este enfoque también supera otros obstáculos que impiden una comprensión general satisfactoria de cómo estamos colocados en el mundo.
 

Mind, Value & Reality 
Harvard University Press, 2001 - 400 páginas
    Este volumen recoge algunos de los documentos importantes de John McDowell, escritos en varias ocasiones durante las últimas dos décadas. Un grupo de ensayos se ocupa principalmente de cuestiones en la interpretación de los escritos éticos de Aristóteles y Platón. Un segundo grupo de documentos contiene  tratamientos más directos de las preguntas de la filosofía moral que surgen naturalmente de la reflexión sobre la tradición griega. Algunos de los ensayos en el segundo grupo aprovechan las ideas de Wittgenstein sobre la razón en la acción, y se abren en el tercer grupo de documentos, que contiene las lecturas de los elementos centrales en la difícil obra posterior de Wittgenstein. Un cuarto grupo se ocupa de cuestiones de la filosofía de la mente y de preguntas sobre la identidad personal y el carácter especial del pensamiento en primera persona y el habla.

The engaged intellect: philosophical essays. 
Harvard University Press, 2009 - 343 páginas
    El intelecto comprometido  recoge importantes ensayos de John McDowell. Cada uno implica un compromiso sostenido con las opiniones de un filósofo importante y se caracteriza por una modestia que es parte temperamental y parte metodológica. Es típico de McDowell representar sus mejores ideas, ya sea como que ya se encuentran en los escritos de sus héroes (Aristóteles, Wittgenstein, Gadamer, y Sellars) o de manera concluyente que salen de una modificación caritativa de las opiniones de quienes como Anscombe , Sellars, Davidson, Evans, Rorty, Dreyfus, y Brandom son sometidas aquí a la crítica.
    McDowell por lo tanto desarrolla su propia imagen filosófica en estas páginas a través de un método de direccionamiento indirecto. El método es uno de intervenir en una dialéctica filosófica en una característica coyuntural -en la que es difícil evitar la sensación de que es necesario seguir avanzando. McDowell muestra cómo el progreso se logra mediante la preservación de lo que es más atractivo en las opiniones de aquellos a los que se encuentra en conversación, mientras que desarticula sus debilidades. A medida que práctica este método, lo que emerge a través del volumen es la unidad de puntos de vista propios de McDowell. La combinación de amplitud filosófica con la profundidad dialéctica de intrincados detalles argumentativos con la coherencia filosófica general marca a McDowell como uno de los filósofos más convincentes  de nuestro tiempo.

Las reseñas son traducciones personales de la reseña publicada por la editorial.


4 de julio de 2010

Qué significa tolerancia hoy día


En la actualidad se ha abierto el camino a la tolerancia, a la diversidad. Se ha pasado del pensamiento fuerte, de las cosmovisiones filosóficas contundentes, de la epistemología rectora, al pensamiento débil, a una modalidad de negación débil de toda creencia y de todo principio religioso, político o social., a visiones despreocupadas, al mundo del vale todo.

Frente a esta banalidad, se ha señalado que la sociedad plural dispone de las más variadas estrategias y procedimientos para, cubrir con su manto de diversidad y tolerancia, y marginar todo discurso que exceda del pensamiento único.

En este texto sintetizó ideas sobre el concepto de tolerancia, tan mencionado frente a la problemática social, y empleado para justificar acciones tomadas en su nombre invocándola tanto en sentidos como en contextos diferentes. El objetivo de este texto es proporcionar elementos de juicio para tender a dilucidar un concepto de ética política que tiene un lugar decisivo en la vida democrática.

El termino tolerancia proviene del latín tolerare (sostener, soportar), Del latín “tolerans” gen. “tolerantis” que es ppa. de “tolerare” – “soportar, cargar, tolerar”. En alemán tolerancia es duldsamkeit, copula = duld, die Duldung = aguantar, soportar. Tolerancia significa el reconocimiento de puntos de vista y de principios externos, en particular en las áreas religiosas y confesionales. También Toleranz ist das unbehagliche Gefühl, der andere könnte am Ende doch recht haben. Es una noción que define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral.

1. Origen histórico
El concepto de tolerancia ha variado en el tiempo. Examino brevemente algunos de los enfoques filosóficos paradigmáticos.

Fue Aristóteles quien concibió la concordia entre ciudadanos como una de las formas que reviste la amistad que él definía como «benevolencia recíproca»: en la Ética a Nicómaco. La democracia griega no se vio demandada por esta norma, no necesitó tener que soportar lo distinto y, menos, obviamente, en postularla como virtud, - les bastaba con la ironía. Los griegos no rechazaban, se reían, tenían la jovialidad para no tomarse demasiado en serio. Sin la experiencia del rechazo, la tolerancia no fue un valor griego. “Sólo puede ejercer la tolerancia –afirma Habermas - quien subjetivamente tiene razones convincentes para rechazar a los que tienen creencias diferentes (…) y que pueden ser sostenidas como válidas también de manera pública”.

La tolerancia tiene un doble origen histórico, la concepción medieval de la tolerancia a partir de Tomas de Aquino en el siglo XIII que define la impronta católica y la de la tolerancia liberal como la de Michael Sandel quien hoy día desde el republicanismo la retoma. Cada una de estas concepciones influye cuando se ponen en pie de igualdad democrática, cuando en realidad existen profundas e irreconciliables diferencias sobre el sentido, el valor y los fines de la vida.

Marcilio de Padua (Defensor Pacis, 1324) trato la tolerancia en su filosofía política y en sus propósitos de reforma religiosa, a partir de tesis que fueron reivindicadas por los primeros cristianos y más tarde retomadas por Espinoza.

La tolerancia aparece en escena a partir del siglo XVI.

Jean Bodin sostuvo en el Traite de la République (1576) el liberalismo religioso y propugno por la tolerancia civil de los reformados bajo el compromiso de su lealtad a los intereses nacionales.

El filósofo inglés Thomas Hobbes (1588-1679) propuso por primera vez que el origen del Estado fuera un pacto entre todos los ciudadanos, negando así el origen divino del poder, defendido por el absolutismo de la escolástica medieval. Sin embargo, según Hobbes, a través del pacto los ciudadanos, en nombre de la seguridad, han de renunciar a su capacidad de autogobierno, ya que la libertad es considerada el origen del caos, debido a la maldad innata que se atribuye al ser humano.

En el año 1670 Baruch de Espinoza publica su Tratado teológico político en el que plantea una abierta defensa de la libertad de expresión y de la tolerancia religiosa.

Para la teoría moderna de la t. religiosa es fundamental la Carta sobre la tolerancia defendida por John Locke en 1685, que es definida por la fórmula "dejad de combatir lo que no se puede cambiar". En esta se observa que de la tolerancia recíproca entre cristianos quedaran excluidos los católicos y los ateos . Este es el mismo Locke tolerante que en las Constituciones fundamentales de Norte América estatuyó que "todo hombre libre debe tener poder y autoridad sobre sus esclavos negros, no importa qué religión tengan".

También bajo el rubro de tolerancia, la Enciclopedia recomendaba como regla general que la libertad de conciencia estabilizaba el ordenamiento político en vez de cuestionarlo. En el Tratado sobre la tolerancia, de Voltaire (1763), La tolerancia era la apertura hacia lo universal que podía acabar con la discordia entre seres humanos que, como los de Locke, sólo piensan en la defensa del propio interés.

La obra de David Hume se centra en la crítica del conocimiento, su defensa de la reflexión y de la tolerancia, son las características principales de su escepticismo. En cuanto al escepticismo moderado que expone es una postura que hace protagonista al hombre pero que al mismo tiempo le indica que aquello que piensa no es una verdad universal que otros deben suscribir, y por tanto postula humildad y tolerancia.

John Stuart Mill escribió una de las mejores defensas de la tolerancia y la libertad de pensamiento. Sostiene que la tolerancia gubernamental viene asociada a la separación del poder del ámbito privado de la vida de los ciudadanos.

No obstante al avanzar a derecho la libertad religiosa a fines del siglo XVIII se pasa a ver en la tolerancia la concesión autoritaria y arbitraria de derechos de libertad de los que nadie en principio puede disponer. Anacharsis Cloots en 1792 sostenía que el termino era una "arrogación ilegítima" y que el término mismo tolerancia debía ser proscrito del lenguaje.

Kant; en la respuesta a la pregunta: ¿qué es ilustración? sostenía que el príncipe esclarecido sólo puede rechazar “el nombre arrogante de tolerancia”. En su filosofía moral sostiene que los seres humanos deben ser respetados porque son un fin en sí mismos. Al ser un fin en sí mismos poseen un valor intrínseco y absoluto. Por este motivo es que los seres humanos tenemos este valor tan especial, llamado por Kant la "dignidad". La consecuencia a nivel político de la propuesta kantiana es la tolerancia, el respeto a las ideas ajenas y la democracia como sistema político.

En las Máximas y reflexiones sobre literatura y ética, Goethe va mucho más allá al precisar que “tolerancia debería propiamente ser tan sólo un modo provisorio de pensar ya que ella debe llevar al reconocimiento. Tolerar significa ofender”.

2. Estatuto moral

Se habla de la tolerancia como un valor, como un principio o como una virtud. Estas no se contradicen pero no significa que no se identifiquen. Como principio no todos están de acuerdo ni tienen un punto de vista razonado sobre ella. La tolerancia es una virtud en sentido político característico de la democracia liberal y depende de cómo se ejerce la virtud de la tolerancia en el marco de la sociedad democrática pluralista, para considerarla como un valor.

3. Significado
La tolerancia social es la capacidad de aceptación de una persona a otra que no es capaz de soportar a alguien o a un grupo ante lo que no es similar a sus valores o a las normas establecidas por la sociedad. Es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. La tolerancia no es hacer concesiones, pero tampoco es indiferencia. Para ser tolerante es necesario conocer al otro. Es el respeto mutuo mediante el entendimiento mutuo, e incluso cuando este no se da. Según ciertas teorías el miedo y la ignorancia son las raíces que causan la intolerancia y sus patrones pueden imprimirse en la psique humana desde muy temprana edad.

La tolerancia se ejerce cuando un individuo tiene la autoridad o el poder de prohibir una acción que considere indeseable y no lo hace. Ocurre que hay individuos que dejan actuar y sibilinamente actúan intolerantemente mostrando el cinismo postmoderno que Sloterdijk define como ‘falsa conciencia’.

Algunos la entienden como una forma de resignación, como simple indiferencia y otros la asocian con el respeto mutuo. Walzer habla de la tolerancia como un continuum semántico que refleja un tipo de actitud. Según Rawls es un mecanismo para poner entre paréntesis la verdad. Raz la considera como una abstinencia epistémica resultando que ahora le toca el turno a la verdad moral, ya que cualquier esfuerzo epistémico resulta incompatible con los fines estrictamente políticos de la justicia.

En oposición a la concepción liberal, Santo Tomas entiende la tolerancia como la concesión de un permiso que es el resultado de una evaluación epistémica. Por eso como sostiene Sandel la tolerancia consiste en que admite una evaluación sobre el valor moral de la práctica en discusión.

4. La tolerancia en la actualidad.

En la actualidad en Teoría de la Justicia (1971) John Rawls plantea su formulación teórica sobre la tolerancia. Rawls considera que entre las libertades básicas está la libertad política, el derecho de expresión y reunión, la libertad de pensamiento y de conciencia. La formulación de estos principios señala que cada persona ha de tener un derecho igual al esquema más extenso de libertades básicas iguales que sea compatible con un esquema semejante de libertades para los demás.

Ronald Dworkin asume la idea comunitarista de sustentar la concepción de lo correcto sobre una concepción del bien, y trata de fundamentar los principios políticos liberales (igualdad, libertad y tolerancia) en una ética liberal .

Will Kymlicka plantea la necesidad de una serie de derechos especiales, expresamente formulados, que deben ser la base de la coexistencia de las etnias y culturas. Propone una serie de derechos diferenciados para las minorías étnicas y nacionales que conviven en una sociedad multicultural donde se mueven diferentes concepciones de bien.

Charles Taylor en La ética de la autenticidad, indaga las formas y las causas del individualismo ético moderno frente a lo cual realiza un esfuerzo de recuperación de determinadas tradiciones culturales. Taylor sostiene que la tolerancia planteada por esta ética actualmente no alcanza, para desarrollar una política del reconocimiento. Sostiene que sobre los principios igualitarios de los derechos de ciudadanía se debe plantear políticas de la diferencia que reconozcan las identidades culturales singulares, y dialoguen con ellas.

La Tolerancia, en consecuencia, implica ahora estar dispuesto a respetar la inviolabilidad de la esfera privada de la existencia individual y la exigencia de que la sociedad rehúse interferir con las prácticas privadas. Lo que comenzó como aceptación concesiva de excentricidades se fue convirtiendo en un estímulo para el despliegue de la individualidad y para el auge de la pluralidad, toda vez que la sociedad es vista como el mercado en el que cada cual persigue sus objetivos hasta el punto extremo en el que ello sea reconciliable con los empeños de los demás. El escenario en el que se pudo realizar este ideal liberal-individualista fue el de la gran metrópoli en la que la extensión, la división de funciones, el ritmo acelerado de vida, el fraccionamiento de los grupos sociales, la densidad de población y, ante todo, al anonimato, ofrecen el marco para tolerar la diversidad de prácticas y de cosmovisiones.

Joseph Raz sostiene hoy que este marco urbano se ve desde hace tiempo desbordado por las migraciones que fomentan la subcultura de la ilegalidad y la acelerada enajenación de la sociedad y de sus instrucciones. Frente a las minorías, continúa Raz, la primera estrategia que se valió el liberalismo fue justamente la de la tolerancia que consistió en dejar que las minorías se comportasen como ellas mismas deseaban, sin criminalizarlas en cuanto no faltasen contra la cultura de la mayoría y contra la posibilidad de quienes pertenecían a ella pudiesen disfrutar del estilo de vida que le es propio.

La tolerancia se vio complementada en la segunda mitad del siglo XX por la estrategia de los derechos de no discriminación, propios del liberalismo que han hecho popular los escritos de Rawls; la complementación, sin embargo, no fue suficiente. La tercera y actual respuesta liberal al problema de la minoría es para Raz la afirmación de la multiculturalidad; esta nueva estrategia supera al perjuicio individualista de los derechos de no discriminación al partir de la convicción de que la libertad y la prosperidad de los individuos dependen de la “plena y libre membrecía” en un grupo cultural con fe en el pluralismo de valores que se traducen en prácticas diferentes y en muchos aspectos incompatibles dentro de la sociedad.

Estas afirmaciones no son aceptables en nuestro concepto, en razón de que asumen la pertenencia etno-culturales a la membrecía de un club inglés, en el empeño obsesivo en condicionar el reconocimiento de esas pertenencias por parte del liberalismo a la exigencia de que todos podamos salirnos de nuestras culturas y valores o renunciar a nuestras tradiciones sin generar problemas.

Esta supuesta neutralidad de la tolerancia liberal ha sido criticada también por Herbert Marcuse quién señalaba que la tolerancia sólo sirve para mantener el status quo de la desigualdad. En “La tolerancia represiva”, Marcuse construye su acta de acusación formal contra la burguesía, considerándola no como un crisol de conductas arcaicas o pasadas de moda, sino como la causa directa de la opresión que soporta la sociedad.

La tolerancia, según Herbert Marcuse, se ha vuelto abstracta porque en la sociedad afluente se tolera prácticamente todo a fin de perpetuar la lucha por la existencia y reprimir cualquier alternativa; el camino hacia la liberación exige, por el contrario, la intolerancia ante todo tipo de represión. La crítica de Marcuse resalta la paradójica inocuidad de la libertad de expresión contemporánea y la necesidad impostergable de la equiparación real de poder y de intereses.

Para Marcuse exigir a pueblos hambrientos tolerancia frente al sistema de quienes tienen el poder y las utilidades es y seguirá siendo ejercicio de represión en tanto no se creen a escala mundial condiciones sociales que alivien la exclusión; la tolerancia llegaría a ser real en sociedades étnica y religiosamente heterogéneas sólo cuando deje de ser relevante el ordenamiento en estratos sociales de los grupos étnicos y religiosos.

Desde el liberalismo Alasdair MacIntyre ha mostrado cómo la doctrina marcusiana de la "liberación total" está esbozada sobe el fondo de un nuevo despotismo: en donde el pueblo no tiene palabras que decir, y las alternativas no son entre la democracia real y la autoridad de una élite, sino entre élites rivales: la élite represiva del presente y la élite liberadora del futuro marcusiano.

Alexander Mitscherlich mostró por su parte que el liberalismo que predica la tolerancia enseña al mismo tiempo el comportamiento intolerante como medio para triunfar en la competencia del mercado, reforzando con ello los riesgos naturales de este comportamiento.

Michael Waltzer en Tratado sobre la tolerancia se dedica a debatir la denominada «política de la tolerancia» y examina cinco «regímenes» de tolerancia realizando una elocuente defensa de la tolerancia, de las diferencias de grupo y del pluralismo, y acaba proponiendo un debate sobre la «cultura de la guerra», la «política de la diferencia» y la «desunión de América». Y, aunque su visión de la política contemporánea es desoladora, se demuestra finalmente optimista respecto a la posibilidad de una coexistencia: el pluralismo cultural y la ciudadanía común, caminando de la mano en el marco de una democracia fuerte e igualitaria.

Hans-Georg Gadamer en su Elogio de la Teoría (1993) ha escrito que la tolerancia es la más infrecuente de todas las virtudes y ve en ella no un signo de debilidad sino de fortaleza y significa el reconocimiento de iguales derechos del que piensa distinto. La condición de la tolerancia religiosa es que permanezca inalterado el orden de dominio y la cristiandad de la sociedad.

Para Leo Strauss el nihilismo que padecía la Norteamérica del siglo XX tenía su origen en el reconocimiento de la tolerancia. Sostenía que se requería una revolución conservadora que instituyera un nuevo lenguaje épico basado en la sencillez, el heroísmo agónico y en metáforas emotivas que activaran la retraída moral norteamericana. Junto con Erich Vöegelin y Carl Schmitt descalificaron el positivismo liberal.

5. Conclusión:
La tolerancia fue necesaria en el ámbito religioso; su fin consistió en posibilitar la convivencia pacífica; sin embargo la tolerancia fue extendiéndose a los problemas provocados por la diversidad moral, étnica y cultural.

Desde el multiculturalismo Taylor, Walzer, Raz, Kymlika, Oto Apel tratan las demandas de las llamadas minorías culturales. Unos opinan que la Tolerancia de Santo Tomas es insuficiente y degradante, otros que la concepción Rawlsiana es insensible e individualista. Algunos la corrijen como Kymlica lo hace con Rawls y otros transforman la tolerancia para ajustarla a los diferentes tipos de pluralismo (Apel).

Por esto en la actualidad apelamos a la tolerancia para tratar democráticamente las diversas manifestaciones del pluralismo y el desacuerdo en el juicio moral de modo de justificar el uso del poder político en términos de igualdad, libertad e inclusión. De este modo la tolerancia forma parte del diseño de una democracia deliberativa en la que los ciudadanos participen de la cosa pública.

La posición de Rawls en este contexto resulta ser la más atractiva. Resuelve las disputas morales renunciando a una respuesta definitiva en torno al juicio moral. Sin embargo la tolerancia evasiva olvida que una salida individualista no resuelve las disputas morales más profundas. Por eso la tolerancia debe ser una instancia crítica que ponga en juego una argumentación abierta y sin restricciones en el espacio público político.

Este resumen repaso muestra las aristas del concepto de tolerancia especialmente cuando en la reflexión ética se trata el tema del respeto mutuo y del reconocimiento reciproco. La noción de tolerancia tiene consideraciones que muestran que su empleo indiscriminado implica el riesgo de falta de claridad y de ambigüedad.

En su ambigüedad esencial, tolerar presupone una apreciación negativa de aquello mismo que se tolera. De esta raíz condenatoria resulta la negatividad aneja a la tolerancia y la sospecha fundada de que ella sea una máscara para embozar el odio y el desprecio del otro y de lo otro. Si se trata de reconocimiento igual y de igual respeto, el medio idóneo no es el de la tolerancia y sí el de la extensión de la ciudadanía política como reconocimiento de la misma legitimidad de derecho y de la dimensión colectiva de la identidad.

La igualdad no es tan simple, la libertad no es tan amplia y la inclusión no siempre es posible para todos como lo recuerda Walzer. En este sentido las propuestas de Santo Tomas y las de Sandel sobre la tolerancia poseen importante valor democrático, ya que presuponen un esfuerzo deliberativo que niega que podamos eximirnos de la búsqueda por alcanzar la verdad, o bien, un juicio moral lo más próximo a la verdad.

Compartir

Similares:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...