13 de diciembre de 2010

Referencias a la obra filosófica de Maimónides.

Percy Cayetano Acuña Vigil



Maimónides: Abu 'Imran Musa ben Maimun ibn 'Abd Allah.

Recordamos al RaMBaM en el aniversario de la fecha en que pasó a ocupar su lugar en el O.E.


Moseh ben Maymon, llamado por los judíos Rambam y por los latinos Maimónides, fue un filosofo hispano judío, jurísta y gran médico cordobés del s. XII (1135 - 1204). Su principal contribución filosófica consistió en basar la teología judaica en los principios de la razón (según la filosofía aristotélica). Este papel se puede comparar al de Averroes en el Islam y Santo Tomás en el cristianismo [1].

Su principal escrito filosófico, Moré Nebujim (Guía de perplejos) fue redactado originalmente en árabe, en el 1200, y traducido al hebreo bajo su supervisión. Es una obra donde se abordan los principales problemas metafísicos, antropológicos y morales, siempre al servicio de la teología [2].
El punto de conexión más alto entre Maimónides en su carácter de filósofo y los filósofos musulmanes fue la obra de Al-Farabi. "Los ocho capítulos"-sobre ética, en donde Maimónides trata de armonizar doctrinas éticas filosóficas, que afirman el libre arbitrio, cita además el Fusus Al Madani [3] o Artículos de las ciencias políticas.

Su fuente filosófica principal es Aristóteles, al que conoció a través de Avicena y Averroes. Se opone al estagirita en aquellos puntos en que su filosofía es irreconciliable con la fe, como lo es su concepción de la eternidad del mundo, opuesta al creacionismo bíblico.

Entre sus escritos más importantes se destacan, los Comentarios al Talmud, un breve compendio de Lógica, la Carta de la consolación, tratados médicos y, sobre todo, sus obras la Luz (1168), Comentarios a la fe judía, y Führer der Unschlüssigen, la Guía de los perplejos [4] (1170), gran tratado de teología y filosofía dirigido a quienes encuentran oposición entre fe y conocimiento. Constituye la clave de su pensamiento filosófico, ejerciendo una fuerte influencia en círculos tanto judíos como cristianos y sobre todo escolásticos.

Esta obra establece una conciliación entre la fe y la razón dirigida a quienes dudaban entre las enseñanzas de la religión judía y las doctrinas de la filosofía aristotélica. A partir de ello, demostraba que no hay contradicción en los puntos en que fe y razón parecen oponerse, estableciendo una conciliación entre el sentido literal de las escrituras y las verdades racionales, acudiendo a la interpretación alegórica en casos de conflicto.

El titulo de esta obra señala un programa de esclarecimiento que el autor considera resuelto, por lo que culmina el libro con dos citas del profeta Isaías [5].

«Dan werden sich die Augen der Blinden öffnen und die Ohren der Tauben sich auftun», und «Das Volk, das in Finsterniss wandelt, sieht ein helles licht, und denen, die im Lande des Schattens wohnen, ist eine helle Leuchte erstrahlt.»[6]

Los contemporáneos judíos comprendieron estas palabras y por  eso denominaron a los comentarios de Maimónides a la Mischná simplemente La Luz. Su gran obra en el campo de la legislación judía es el Mishneh Torah [7], (llamado por los admiradores de Maimónides "Yad-ha Hazakhah"), desarrollada en 14 libros y escrita en hebreo (1170-1180), la que siguió modificando hasta su muerte. La tradición de la ley es un código de prescripciones legales sobre la vida práctica [8].


Maimonides

http://www.reprodart.com/a/spanish-school/statue-of-moses-maimonide.html

El Mishné Torá (משנה תורה) es un código de ley judía. El Mishné Torá fue compilado entre 1170 y 1180, es una compilación sistemática de todas las opiniones normativas de la halajá ó ley judía, que incorpora material del Talmud y sus comentarios. Fue escrita en hebreo sencillo, similar al de la Mishná. y es considerado como una de las mayores obras de Maimónides.

Entre 1158 y 1190 Maimónides produjo, además de varios escritos menores, un comentario sobre la Mishná titulado "Kitab al-Siraj," un libro sobre los preceptos, "Kitab al-fara'id", y la obra filosófica "Dalalat al-Ḥa'irin" ("More Nebukim"). Estos textos fueron de extraordinaria importancia, no sólo para el desarrollo racional del judaísmo, sino por la historia de la filosofía en la Edad Media.

En los siguientes puntos esquematizo el programa de esclarecimiento de Maimónides:

a.    Maimónides tuvo por objetivo esclarecer, aclarar, hacer comprensible y simplificar la interpretación de la Thorá, los cinco libros de Moisés, para lo cual ordeno en su libro El libro de la Ley sus 630 comentarios. Posteriormente escribió la Mischneh Torah de modo simple para que todos pudiesen entenderlo. Por eso al contrario del texto esotérico del Talmud, se considera la Mischneh Torah como un texto exotérico.
b.    La racionalidad de Maimónides en la Guía de perplejos y en la Mischneh Torah frecuentemente es elevada y critica en este sentido el oscurantismo y la ociosa especulación.
c.    Su trabajo es una lección que prohibe la especulación sobre Dios persona. Fue un ácido combatiente de las especulaciones cabalísticas y de las consideraciones místicas.
d.    Maimónides enseño y vivió una intelectualidad honesta y con ella trato las bases de las creencias del judaísmo.
e.    No fue sólo un filosofo, sino que fue también medico y astrónomo, de modo que su modelo de pensamiento lo tomo de las ciencias naturales a la manera aristotélica, pero de modo critico.
f.    La obra de Maimónides muestra que estaba empleando la temprana teología y filosofía musulmana y que estaba construyendo el pensamiento filosófico musulmán, mostrando la posibilidad de una apacible vida en común.
g.    Para cristianos, musulmanes y judíos, la Guía de perplejos es la obra por excelencia de Maimónides. Este libro, escrito en árabe con el nombre de D alalat al-ha’irin y traducida al hebreo como Moré Nebujim, fue conocida en la Europa medieval bajo el título de Dux Neutrorum sive Dubiorum. Todos los pensadores medievales que precedieron a Maimónides estudiaron y discutieron el libro: hasta entonces nunca nadie había buscado la reunión de las doctrinas aristotélicas con la Biblia y la fe con la razón, como lo hizo.



http://yalepress.yale.edu/yupbooks/book.asp?isbn=9780300028461


Escribió obras filosóficas, médicas, matemáticas y religiosas de importancia para el desarrollo del pensamiento. Sólo en el aspecto religioso, Maimónides es el pensador judío más citado por los pensadores escolásticos. Salvo el Antiguo Testamento (Tanaj), ninguna obra influyó tanto, en lo que se refiera a la literatura hebrea, en santo Tomás, como la de Moisés el egipcio que se firmaba Moshé ben Maimón, el sefardí.

En el área de la medicina, escribió una gran cantidad de tratados, entre los que se incluyen: “Tratado sobre los venenos y sus antídotos”, “Al-Fadl, Guía de la buena salud” y “Explicación de las alteraciones”.

Moshé ben Maimón escribió tambien el Séfer ha-Qaséret (libro del asma), Hanhagat ha-Beriut (régimen de la salud), Al ha-Misgal (en árabe Fi’al-yama’a, comercio sexual), Harkabat ha-Refuot (composición de los medicamentos), Perush ha-pirké abrujat (comentarios a los aforismos de Hipócrates), Pirké Mosé (sus aforismos, la obra médica más importante de Maimóides, traducida al latín) y otros como los comentarios sobre Galeno y las respuestas médicas de inmediato, las causas de las enfermedades y su curación, y los cánones de la parte práctica de la medicina.

Por la importancia de su obra se valora como la figura de mayor relieve en todo el judaísmo post-bíblico y como una de las más claras inteligencias que ha producido la humanidad. Maimónides no fue un filósofo de la ilustración como Voltaire o Kant, pero su honestidad intelectual, su visión de los límites de las posibilidades del conocimiento  en base al conocimiento científico lo convierte en un ilustrado característico.

Referencias:
[1] Enciclopedia Judía:

[2] José Gaos: Filosofía de Maimónides:
< >
[3] Fusus al Madani:
     Al Farabi:
[4] Maimónides. (2008). Guía de perplejos. Quinta edición. Edición a cargo de David Gonzalo Maeso. Madrid: Editorial Trotta
[5 ] Isaías יְשַׁעְיָה Yeshayaáh (Yahveh es salvación) fue uno de los profetas de Israel del Siglo VIII a. C., que profetizó durante la crisis causada por la expansión del imperio Asirio.
[6] "y se abrieron los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos ", IsaÍas 35.5 <> La Biblia con Deuterocanónicos, IsaÍas, 35, 5. CELAM, 1979, Pg. 875
 y "El pueblo que caminaba en la oscuridad ve una luz brillante, y los que moran en la tierra de sombras, ven una luz brillante." Mateo 4.16, La Biblia con Deuterocanónicos, CELAM, 1979, pg. 5 Is. 9.1-2 2 < >
[7] http://www.chabad.org/library/article_cdo/aid/901698/jewish/Part-1.htm
[8] <  > Isaías 9.1, La Biblia con Deuterocanónicos,  CELAM, 1979,  Pg. 843


Ver mi artículo sobre las referencias que hace Leo Strauss a la obra de Maimónides:

Oración de Maimónides, médico:

Josep Maimónides: enciclopedia Judía 

10 de diciembre de 2010

Averroes y sus aportes a la filosofía

Cayetano Acuña Vigil



Abú-l-Walid Muhammad ibn Rusd, el Averroes de los latinos, nace en la ciudad de Córdoba el año 1126 y fallece en Marruecos, en Marrakech, (Marrakús), sede de la corte almohade, en el año 1198 [1].

La influencia de Averroes en la historia del pensamiento europeo fue decisiva. Los estudiosos judios difundieron sus Comentarios a las obras de Aristóteles y fueron la base principal de la ciencia hebráica a partir del siglo XIII. Mayor aún, si cabe, fue la influencia averroista en la escolástica cristiana pasando la obra y el pensamiento de Averroes a través de la Escuela de Traductores de Toledo al mundo cultural latino.

Fue un estudioso infatigable y un lector empedernido.Comentó a diversos autores griegos y árabes como Platón (La República), Porfirio (Isagogé), Galeno (varios tratados médicos), Temistio, Alejandro de Afrodisia (Metafísica y Sobre el intelecto), al- Farabi (escritos lógicos), Avicena (Sobre lo contingente y lo necesario y Poema de la medicina), Ptolomeo (Almagesto) y Algacel (La destrucción de los filósofos). Sin embargo, pasó a la posteridad como el Comentador por excelencia de Aristóteles.

Su contribución a la ciencia abarca tres ámbitos bien diferenciados: el Derecho, la Medicina y la Astronomía.
Escribió una valiosa obra de Fiqh o Derecho islámico, la Bidaya, que hay que insertar dentro de los estudios dedicados a los fundamentos del Derecho y que implicaba el análisis comparativo de las diferentes escuelas jurídicas islámicas.

En cuanto a la Medicina, Averroes escribió diversos tratados entre los que destacan el Kulliyyât o Libro de las generalidades de la medicina, traducido al latín medieval bajo el título de Colliget y muy difundido en el Renacimiento, y los Comentarios a Galeno.
Averroes planteo la necesidad de elaborar una astronomía física y no meramente matemática, que estuviera basada en la observación empírica del cielo, ya que estaba Insatisfecho con las teorías de Ptolomeo.

Construyó una filosofía estricta, sobre los cimientos de la ciencia griega,  buscando especialmente un retorno a un aristotelismo integral, menospreciando la teología especulativa o kalâm.

Para él, la razón es la actividad superior del ser humano y sostuvo que a su cultivo se dedica la filosofía mediante un doble ejercicio: la aplicación de las leyes lógicas que rigen el pensamiento y la reflexión sobre los datos que nos proporciona la observación del mundo natural.

La filosofía es, por tanto, autónoma y se rige por una dialéctica interna que permite tanto superar el error como avanzar en el proceso de conocimiento del universo. Nada más alejado de la concepción averroísta de la filosofía que la posición de los escolásticos cristianos para quienes la filosofía debía estar sometida a la teología como su sierva o criada.

La noética [2] de Averroes formulada en su obra conocida como Gran comentario, parte de la distinción aristotélica entre dos intelectos, el nous pathetikós (intelecto receptivo) y el nous poietikós (intelecto agente), que permitió desligar la reflexión filosófica de las especulaciones míticas y religiosas.

Averroes se esforzó en aclarar cómo piensa el ser humano y cómo es posible la formulación de verdades universales y eternas por parte de seres perecederos. A diferencia de Aristóteles subraya la función sensorial de los nervios y reconoce en el cerebro la localización de algunas facultades intelectivas (imaginación, memoria...).

Sitúa el origen de la intelección en la percepción sensible de los objetos individuales y concreta su fin en la universalización, que no existe fuera del alma (el principio de los animales): el proceso consiste en sentir, imaginar y, finalmente, captar el universal. Ese universal tiene, existencia en cuanto que lo es por aquello que es particular. Es el intelecto o entendimiento el que proporciona la universalidad a lo que parte de las cosas sensibles.

En su obra Tahâfut, expone la necesidad de que la ciencia se adecue a la realidad concreta y particular, pues no puede existir conocimiento directo de los universales.

La concepción del intelecto en Averroes es cambiante, pero en su formulación más amplia distingue cuatro tipos de intelecto, es decir, las cuatro fases que atraviesa el entendimiento en la génesis del conocimiento: material (receptivo), habitual (que permite concebirlo todo), agente (causa eficiente y formal de nuestro conocimiento, intrínseco al hombre y que existe en el alma) y adquirido (unión del hombre con el intelecto).

Averroes distinguia, además, entre dos sujetos del conocimiento (más propiamente: los sujetos de los inteligibles en acto): el sujeto mediante el cual esos inteligibles son verdaderos (las formas que son imágenes verdaderas) y el sujeto mediante el que los inteligibles son un ente en el mundo (intelecto material). Consecuentemente, el sujeto de la sensación (por el cual es verdadera) existe fuera del alma y el sujeto del intelecto (por el cual este es verdadero), dentro.

Otras tesis que encontramos en Averroes son:
Que el alma está dividida en dos partes, una individual perecedera (intelecto pasivo) y otra divina y eterna (intelecto activo).

La tesis de Averroes de que sólo hay un entendimiento de todos los seres humanos a veces es etiquetada como "monopsiquismo", pero este es un término problemático, ya Averroes' se refiere a tesis de la unicidad del intelecto, no el alma.

La teoría de Averroes tiene una epistemológica y un propósito ontológico. Por un lado, Averroes quiere explicar como los inteligibles universales pueden ser conocidos, y por otro lado contrario, quiere dar cuenta de la demanda de Aristóteles de que el intelecto es la potencialidad pura y sin mezcla con el cuerpo.

El intelecto activo es común a todos los hombres. El intelecto activo se convierte en intelecto pasivo cuando se halla unido al alma humana. Cuando la facultad imaginativa del hombre recibe las imágenes que le proporciona la actividad de los sentidos, las transmite al intelecto pasivo. Las formas, que existen en potencia en tales imágenes, son actualizadas por el intelecto activo, convirtiéndose en conceptos y juicios.

En el ambito de la religión sostenia que las concepciones religiosas son los símbolos de una superior verdad filosófica; que el pueblo no debe creer sin razones sino que tiene que ser educado religiosamente, abandonando su tradicional ignorancia; y pensaba que los filósofos deben "inquirir por la razón los fundamentos de la revelación".

A fin de salvar la incompatibilidad de las tesis averroístas con la doctrina cristiana, Siger de Brabant propuso la doctrina de la doble verdad, según la cual hay una verdad religiosa y una verdad filosófica y científica. Esta doctrina sería adoptada por la mayoría de defensores europeos del averroísm
En el terreno ético-político Averroes se distingio por su actitud crítica y reformista. Por un lado, afirmaba que el Estado debe basar su acción política en la educación de los ciudadanos y no en la represión y por otro, sometio a severa crítica a los gobiernos islámicos de su época.

Otra muestra de su modernidad se encuentra en su denuncia del papel de la mujer en la sociedad de su tiempo, y su tesis de que el mundo es eterno.

El primer auténtico receptor de la obra de Averroes fue Tomás de Aquino. Su deuda intelectual es grande, en especial en metafísica, psicología e incluso teología.

Por su reivindicación de la filosofía, por su valiosa contribución científica y por el espíritu innovador que inspira su pensamiento, Averroes parece más un intelectual renacentista o un filósofo moderno que un pensador medieval ligado a la tradición. Entre los precursores de la cultura europea moderna,  Averroes ocupa, un lugar de primer orden.



[1]  Referencia: Averroes el filósofo que abrio europa a la modernidad
Artículo publicado en el diario EL PAÍS el día 28 de noviembre de 1998, en el Suplemento "Babelia", p. 12, con motivo del VIII Centenario de la muerte de Averroes.

Hasse, Dag Nikolaus, "Influence of Arabic and Islamic Philosophy on the Latin West", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2008 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL =
.

Ivry, Alfred, "Arabic and Islamic Psychology and Philosophy of Mind", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2008 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL =
.
http://plato.stanford.edu/archives/fall2008/entries/arabic-islamic-mind/  



[2] En filosofía, el término noética se refiere a todo lo que tiene que ver con el pensamiento, especialmente, el objetivo e inteligible. Se usa, habitualmente, en relación con Aristóteles, cuya noética sería su doctrina de la inteligencia (del intelecto, del entendimiento).
La palabra proviene del verbo griego noew (infinitivo, noein; el sustantivo sería nous), que significa "ver discerniendo", de donde se deriva "pensar". Entre los filósofos griegos, era frecuente utilizar el verbo con un significado próximo a "intuir", en el sentido de ver inteligible o ver pensante: aquello objeto de noein es aprehendido directa e infaliblemente tal cual es.

Página sobre Averroes en Inglés


Bibliografía
Averroes (2009). El libro del Yihad. Traduccíon Carlos Quirós. Biblioteca Filosofía en español. Oviedo: Fundación Gustavo Bueno.

– (2004). Sobre el intelecto. Colección: Al-Andalus. Textos y Estudios. Madrid: Editorial Trotta.

– (2003). El libro de las generalidades de la medicina. Edición de María de la Concepción Vázquez de Benito, Camilo Álvarez Morales. Colección: Al-Andalus. Textos y Estudios. Primer premio de la II Edición del Premio Panhispánico de Traducción Especializada, convocado por la Unión Latina y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. Madrid: Editorial Trotta.

Compendio de Metafísica, traducción de Carlos Quirós Rodríguez, Madrid, Real
Academia de Ciencias Morales y Políticas, 1919;

Teología de Averroes, trad. De Manuel Alonso, Madrid, CSIC-Escuelas de estudios Árabes de Madrid y Granada, 1947 (contiene la traducción del Fasl y de otros dos breves tratados);

Exposición de la "República" de Platón, trad. de Miguel Cruz Hernández, Madrid, Tecnos, 1986;

 La Psicología de Averroes. Comentario al libro sobre el alma de Aristóteles, trad. de Salvador Gómez Nogales, Madrid, UNED, 1987 (primera versión a una
lengua moderna del Compendio sobre el De Anima);

La Medicina de Averroes: Comentarios a Galeno, trad. de M.C. Vázquez de Benito, Salamanca, Colegio Universitario de Zamora, 1987;

5 de diciembre de 2010

LA FILOSOFÍA DE LO CONCRETO: GABRIEL MARCEL

Gabriel Marcel (1889 - 1973).
Cayetano Acuña Vigil

GABRIEL MARCEL

El Dramaturgo y filósofo francés sostenía que los individuos sólo pueden ser comprendidos en las situaciones específicas en que se ven implicados y comprometidos. El contexto y la circunstancia constituyen el eje de su pensamiento, calificado como existencialismo  cristiano [1].

En su primer libro, Diario metafísico [2], Marcel aboga por una filosofía de lo concreto que reconoce que la encarnación del sujeto en un cuerpo y la situación histórica del individuo condicionan en esencia lo que se es en realidad.

Marcel distinguió la reflexión primaria, que tiene que ver con los objetos y las abstracciones. Esta reflexión alcanza su forma más elevada en la ciencia y la tecnología. La reflexión secundaria -usada por él como método- se ocupa de aquellos aspectos de la existencia humana, como el cuerpo y la situación de cada persona, en los que se participa de forma tan completa que el individuo no puede abstraerse de los mismos.

La reflexión secundaria contempla los misterios y proporciona una especie de verdad (filosófica, moral y religiosa) que no puede ser verificada mediante procedimientos científicos, pero que es confirmada mientras ilumina la vida de cada uno.


Marcel, a diferencia de otros existencialistas, hizo hincapié en la participación en una comunidad en vez de denunciar el aislamiento humano ontológico. No sólo expresó estas ideas en sus libros, sino también en sus obras de teatro, que presentaban situaciones complejas donde las personas se veían atrapadas y conducidas hacia la soledad y la desesperación, o bien establecían una relación satisfactoria con las demás personas y con Dios.

En cuanto a la familia, Marcel después de reflexionar en su experiencia de la temprana muerte de su madre, afirmaba que la familia era una especie de símbolo de una realidad personal mucho más rica y profunda donde el amor recíproco y la mutua donación son la base o fundamento. En ese mundo, el niño ve un refugio de recuerdos felices donde vuelve cada vez que hace falta. En el caso de los que morían hacía notar al mismo tiempo su lejanía (ya no están) y su cercanía (la nostalgia).

Los textos de su Journal Metaphysique reflejan tanto sus estudios de filósofos y corrientes de pensamiento, como sus experiencias personales. Así la segunda parte del Journal trata de su experiencia de la guerra y evoca su idea de la trascendencia de la existencia encarnada por medio de un análisis fenomenológico  propio.
Esta metodología fue desarrollada ulteriormente cuando oponía la «fenomenología del tener» a la «fenomenología del ser» que lo pone en las puertas de la metafísica.
En "Homo viator" agrupa una serie de conferencias, estudios y escritos inéditos que fueron pensados y redactados durante la ocupación nazi de Francia. En sus páginas, sin embargo, no existe rastro de desánimo y abatimiento, sino una gozosa esperanza fundada en ese "vivir soñando" que ya comenzaba a anticipar la ansiada liberación.

Gabriel Marcel considera que el ser humano está siempre en camino; por tal motivo la peregrinación se le revela como el único modo de responder a los diferentes interrogantes que se van planteando a lo largo de la existencia: el otro, la familia, la inmortalidad, los valores, la salvación, la experiencia del espíritu. Cada uno de estos temas tiene sentido si no se pierde de vista otra afirmación fundamental: el valor sagrado de la vida. Su reivindicación hace posible la verdadera esperanza.

A lo largo de toda la vida y obras, Marcel se concentra en el ser, comprendido en el contexto antropológico más amplio posible. Sin embargo, todo ello encuentra su fundamento en la relación primordial con el Ser Absoluto, Dios.


A veces se puede tener la impresión que el discurso sobre el ser en Marcel coincide con la teología, con el discurso sobre Dios. En el fondo del primero se encontraría el segundo. En la obra de Marcel el hombre es homo viator, en movimiento hacia Dios. En donde Marcel presenta a Dios como el director de una sinfonía, la de todos los seres.

Marcel sugiere que el filósofo debe pensar, “hacia los demás”, hacia la humanidad. Para esto tiene que reconocer que el hombre es un ser portador de luz. Marcel no puede concebir al filósofo como alguien que esté todo orientado hacia una reflexión especulativa y abstracta siempre más absoluta y definitiva. «Mi obra filosófica se presenta enteramente como una lucha obstinada, sin tregua, contra el espíritu de abstracción»

De acuerdo con su preferencia por la filosofía concreta que habla en el lenguaje ordinario, Marcel empieza  muchos de sus ensayos filosóficos con una observación acerca de la vida.

Una de sus observaciones centrales sobre la vida y la experiencia, de la que deriva muchas distinciones filosóficas, es que vivimos en un mundo roto. "Un mundo en el que la exigencia ontológica", es silenciada por un relativismo inconsciente o por un monismo que no considera lo personal, " hace caso omiso de lo trágico y lo niega lo trascendente".

La caracterización del mundo como fracturado, no implica necesariamente que hubo un tiempo cuando el mundo estaba intacto. Sería más correcto hacer hincapié en que el mundo en que vivimos esta esencialmente quebrado, fracturado en su esencia, además de haber sido más fracturado por los acontecimientos de la historia. La observación tiene por objeto señalar que nos encontramos aquí y ahora en un mundo que está fracturado. Esta situación se caracteriza por el rechazo (o incapacidad) para reflejar, y negar lo trascendente. Aunque muchas cosas contribuyen a la "fragilidad" del mundo, el sello distintivo de su manifestación moderna es "la mala colocación de la idea de la función".


 Marcel quería que su reflexión, más que un contenido, fuese una vía que cada uno pueda seguir libremente, un método que cada uno aplica con originalidad a la gran riqueza de la vida. Su obra trata de una indagación continua y casi infantil, llevada a cabo con una curiosidad impaciente y universal, libre de todo utilitarismo, al mismo tiempo realista y responsable. Constituye para Marcel, su vocación, el proyecto de su vida.

Referencia

Las conferencias Gifford:


[1] movimiento filosófico, cuyo postulado fundamental es que los seres humanos, en forma individual, son los que crean el significado y la esencia de sus vidas. Las cuestiones filosóficas del existencialismo tienden a escudriñar en lo profundo de la condición humana. Filosóficamente, una parte importante de la condición humana está intentando determinar simplemente qué es la condición humana. Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre y José Ortega y Gasset, Edith Stein se han referido a ella.

[2] Marcel, Gabriel. Diario metafísico. Madrid, 1969. Ediciones Guadarrama. Trad. cast. de Félix del Hoyo. 217 pp. 


Filosofia de la existencia





Referencia a conceptos empleados en el texto

Desde la época de Locke hasta Brentano, lo que se ha dominado "psicologismo" ha tenido un lugar bien importante en las diferentes discusiones filosóficas desde antes del siglo XVII hasta el siglo XIX.  Después de las críticas de Frege y de Husserl, aparentemente el "psicologismo" ha caído en un desprestigio.  Notturno señala que la palabra "psicologista" se convirtió en un término para acusar a otros filósofos, siempre en un sentido peyorativo. 


LA FENOMENOLOGÍA es una parte de la filosofía que estudia y analiza los fenómenos lanzados a la conciencia, es decir, las esencias de las cosas. Dicho de otro modo, la fenomenología es la ciencia que estudia la relación que hay entre los hechos (fenómenos) y el ámbito en que se hace presente esta realidad (psiquismo, la conciencia).

Lo que vemos no es el objeto en sí mismo, sino cómo y cuándo es dado en los actos intencionales. El conocimiento de las esencias sólo es posible obviando todas las presunciones sobre la existencia de un mundo exterior y los aspectos sin esencia (subjetivos) de cómo el objeto es dado a nosotros. Este proceso fue denominado epoché por Edmund Husserl, el padre de la fenomenología y se le caracteriza por poner entre paréntesis la existencia de las cosas; es decir, va a las cosas mismas.

El fenómeno (del griego: φαινόμενoν: "apariencia", en plural: phenomena φαινόμενα) es el aspecto que las cosas ofrecen ante nuestros sentidos; es decir, el primer contacto que tenemos con las cosas, lo que denominamos experiencia. La misma palabra hace pensar que detrás del fenómeno puede existir una estructura no perceptible directamente, el filósofo Immanuel Kant lo llamó noúmeno.

Durante mucho tiempo se valoraba como verdadero lo que “estaba oculto” más allá de la apariencia, del fenómeno, y el intento del conocimiento era “desvelar” eso oculto como esencia, la cual así como diversas clases de verdad.

El término fenómeno tiene un sentido especial en la filosofía de Kant, al poner en contraposición el concepto de fenómeno con el de noúmeno. Los fenómenos constituyen el mundo tal como lo percibimos, en oposición al mundo tal como existe independientemente de nuestra experiencia, a lo que Kant llama «la cosa en sí misma» (Das Ding an sich). Según Kant, el ser humano no puede conocer las cosas-en-sí-mismas, sino solamente las cosas tal como las percibe o experimenta. Por lo tanto, la tarea de la Filosofía consiste en tratar de comprender el propio proceso de la experiencia.

El concepto de "fenómeno" condujo a una corriente de la filosofía conocida como Fenomenología. Entre las figuras señeras de dicha corriente se cuentan los filósofos alemanes Hegel, Husserl y Heidegger, así como el francés Derrida.

La versión kantiana de los fenómenos se ha considerado asimismo que ha influido en el desarrollo de los modelos psico-dinámicos en la Psicología, así como de las más recientes teorías sobre el modo en que interaccionan el cerebro, la mente y el mundo exterior.

LA PSICOLOGÍA («psico», del griego ψυχή, alma o actividad mental, y «logía», -λογία, tratado, estudio) es la disciplina que estudia los procesos psíquicos, incluyendo procesos cognitivos internos de los individuos, así como los procesos sociocognitivos que se producen en el entorno social, lo cual involucra la cultura. El campo de los procesos mentales incluye los diversos fenómenos cognitivos, emotivos y conativos, así como las estructuras de razonamiento y racionalidad cultural.

La disciplina de la psicología abarca todos los aspectos complejos del funcionamiento psíquico humano. Para los autores de la corriente académica anglosajona del Behavioural sciences, el ámbito de investigación y acción de la psicología científica es exclusivamente el comportamiento humano, distinguiendo sólo tres áreas: ciencia de la conducta, ciencia cognitiva y neurociencia.

Se entiende como psicólogo a toda persona que estudia el comportamiento humano en sus diferentes ámbitos desde un enfoque científico. De ahí que personajes tan importantes como Sigmund Freud, Carl Jung, Carl Rogers, Alfred Adler, Jean Piaget, Wilhem Wundt o Eric Berne, que provienen de áreas tan dispares como la medicina, la biología y la física, sean considerados como los padres de la psicología. En psicología y biología.

EL COMPORTAMIENTO es la manera de proceder que tienen las personas u organismos, en relación con su entorno o mundo de estímulos. El comportamiento puede ser consciente o inconsciente, voluntario o involuntario, público o privado, según las circunstancias que lo afecten.


Obras
•    Diario metafísico (1923) Journal Métaphysique 1913-1923, Gallimard, Paris 1927; trad. cast. Diario metafísico, Losada, Buenos Aires 1957, y Guadarrama, Madrid 1969;
•    Ser y tener (1933)
•    Del rechazo a la invocación (1940)
•    Homo viator (1944). Homo Viator. Prolégomènes à une métaphysique de l’Espérance, Aubier-Montaigne, Paris 1944; trad. cast. Prolegómenos para una metafísica de la esperanza, Nova, Barcelona 1954;
•    El misterio ontológico (1959)

Ediciones en español
•    Marcel, Gabriel (1987). Aproximación al misterio del ser: Posición y aproximaciones concretas al misterio ontológico. Encuentro Ediciones, Madrid 1987
•    Positions et approches contrèts au mystère ontologique, in Le Monde Cassé, Declée de Brouwer, Paris 1933; trad. cast. Aproximación al misterio del ser. Posición y aproximaciones concretas al misterio ontológico, Encuentro, Madrid 1987;
•    Marcel, Gabriel. La condición del intelectual en el mundo contemporáneo. Ediciones Rialp.
•    Marcel, Gabriel (1969). Diario metafísico. Ediciones Guadarrama.
•     Marcel, Gabriel (1967). Dos discursos y un prólogo autobiográfico. Editorial Herder.
•    Marcel, Gabriel (1967). En busca de la verdad y de la justicia. Editorial Herder.
•    Marcel, Gabriel (1971). Filosofía para un tiempo de crisis. Ediciones Guadarrama.
•    Marcel, Gabriel (1971). Incredulidad y fe. Ediciones Guadarrama.
•    Marcel, Gabriel (1971). El misterio del ser. Edhasa. Le mystère de l’être (Gifford Lectures 1949-50), 2 vols, Aubier-Montaigne, Paris 1951; trad. cast. El misterio del ser, en Obras selectas (I), BAC, Madrid 2002, pp. 1-387;
•    Marcel, Gabriel. Obras selectas. Biblioteca de Autores Cristianos.
•    Marcel, Gabriel (1995). Ser y tener. Caparrós Editores.
•    Gallagher, K. T., La filosofía de G. Marcel, Madrid, 1966;
•    Gilson, E., in Aa.vv., Existentialisme chrétien: Gabriel Marcel, Plon, Paris, 1947;

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