Mostrando entradas con la etiqueta Conocimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conocimiento. Mostrar todas las entradas

3 de mayo de 2011

Preponderancia del Nomos frente al Anomos: ORDEN Y CAOS

 Muerte de Hector

El orden y el caos, se encuentran en alternancia permanente.  La preponderancia absoluta de una de estas condiciones termina destruyendo todo, ateniéndonos a la vieja sabiduría de oriente que nos hablaba del equilibrio entre el Ying y el Yang, o a la de los griegos: oponiendo el cosmos al caos ilustrado en los versos de la Ilíada.

Los mitos griegos a menudo eran representados en festividades de orden caótico,  las dionisíacas, donde al igual que en nuestros días, se utilizaba para proclamar un orden concreto a través del caos. Este orden constituido por la Dike y por la Themis morigerada por la Sophrosyne  implicaba la preponderancia del Nomos y la presencia consiguiente del Anomos ilustrado en los versos de La Ilíada y de La Odisea.

CAYETANO ACUÑA VIGIL


Esta alternancia mostrada en los cantos Homéricos está presente a lo largo de la historia.

En la historia de occidente, hay tres períodos caracterizados por la existencia de unidades conocidas como “Ciudad-Estado” (CE) que identifican la potencia de esta alternancia.

El primero es en el territorio entre los ríos Tigres y Éufrates, región llamada por los griegos “Mesopotamia”.   Los habitantes de la antigua etnia sumeria,  construyeron estas CE que luego  fueron integradas al Imperio Acadio, bajo el gobierno de Sargón el Antiguo.

El segundo momento es en Grecia, el que finaliza con la absorción de todas las ciudades griegas dentro del Imperio de Alejandro Magno.

Y el tercero es en el norte de la actual Italia, durante la Edad Media y el Renacimiento, el que encuentra su culminación en las Guerras Italianas, del S XVI, siendo incluidas en la esfera de poder de España, Francia y el Sacro Imperio.

Esas CE, fueron el motor de los más grandes logros de la civilización y su accionar marcó el  desarrollo histórico hasta nuestros días.

Los grandes imperios, tanto de la antigüedad como los modernos, se han caracterizado por un fuerte sentido de preservación del orden.  Un “cosmos” considerando el término griego para orden y lo opuesto a ese orden, el “desorden” como los griegos lo han llamado el “Caos” es típico de los sistemas de CE.

En la antigua Sumeria, se inventaron cosas tan básicas y cotidianas como: La rueda, el carro tirado por animales, el día de 24 horas, y la división sexagesimal del tiempo y del círculo, la escritura, la astronomía y las bases de la matemática, entre muchas otras importantes contribuciones más. 

En la Grecia de las CE, se desarrolló: El pensamiento científico, la filosofía, el concepto de república, de democracia, la geometría y la matemática en general tuvo un importante desarrollo. Prácticamente no hubo rama del conocimiento humano que no fuera tratada e incrementada por estos griegos.

Uno de los rasgos más marcados en las CE era su individualismo y por lo tanto la competencia permanente con sus similares.

En el último grupo, el de la ciudad estado de la Italia del norte, durante la Edad Media y el inicio del Renacimiento estas pequeñas entidades, vivieron en una era turbulenta, de permanentes conflictos, especialmente entre ellas.

Todas estas ciudades entraron en la carrera de evolucionar, adaptarse o desaparecer, y en un período de tiempo muy corto, lograron avances importantes en todos los ámbitos.  Crearon el nuevo soldado de infantería, desarrollaron la artillería con nuevas técnicas de fundición, y de trabajo de los metales, así como con mejores químicos para la fabricación de pólvoras.

 Mejoraron los transportes militares, incrementaron sus cosechas con mejores técnicas de labranza y  en lo económico, se volvieron astutos comerciantes, expertos en importar y exportar, no sólo bienes, sino también servicios y capitales. Inventaron “La banca” moderna: El cheque, el giro, la carta de crédito, el depósito con garantía, etc.    Algunas cosas fueron desarrollos absolutamente propios, otras fueron ingeniosas adaptaciones de instrumentos preexistentes.

El hecho es que dominaron desde Florencia, Pisa, Siena, Venecia, etc. Todo el mercado de capitales de la época.   Así que en el proceso de competencia feroz, le sacaron a todo el mundo una ventaja impresionante en términos de economía, administración, ciencia, tecnología y arte militar. El hecho es que al cabo de un siglo de perpetua batalla, no había en el mundo entero soldado comprable al de estas CE.

El resto de la ciudades europeas, todas ellas contrataron a estos soldados de capacidades extraordinarias.  Pero eso fue como abrir la “Caja de Pandora”. Pronto todos los europeos comenzaron a imitar las técnicas y las artes militares de estas ciudades italianas, hasta que muy pronto y apoyados por la mayor fuerza bruta del número y el dinero, los gobiernos de toda Europa occidental tuvieron a su disposición la mejor fuerza militar del mundo entero.

La población de Europa, siempre pequeña en relación a sus enemigos extra-continentales: Los turcos, los árabes, los mongoles, etc., ahora tenía el equipamiento, no sólo para igualar sino para superar a cualquier rival, aún en las peores condiciones de inferioridad numérica.

Portugal se lanzó a la aventura de explorar el Atlántico hacia el sur, recorriendo las costas africanas. Poco a poco, Portugal avanzó, encontrando oro en la costa de Guinea, la tarea excedió la vida de Enrique el Navegante, pero su obra persistió; allí en la academia portuguesa, estudió Cristóbal Colón, y Vasco da Gama dobló el cabo de Buena Esperanza y llegó a la India.

El mundo fue de Europa.  En el S XVI todo el globo estaba de un modo u otro bajo la influencia europea.  Desde las islas Malucas hasta el Nuevo Mundo, pasando por la India y al África. Las colonias y factorías comerciales europeas, portuguesas, primero, luego: holandesas, inglesas y españolas formaban un collar que explotaba exitosamente la riqueza mundial a favor de las potencias europeas.
  
Por lo tanto fue la combinación de la tecnología militar italiana y la navegación portuguesa, lo que dio a Europa el salto de calidad que le permitió a la larga dominar a todos sus competidores. Le permitió con pequeñas fuerzas militares imponerse a grandes masas, recorrer los mares y extender su mano sobre cualquier punto del globo, y una vez allí utilizar sus superiores artes comerciales y de administración económica, para optimizar el drenaje de recursos en su favor.  Trescientos años después del Renacimiento italiano y de la Escuela de Náutica de Enrique, todos los competidores de Europa estaban arruinados: El Imperio Otomano nunca volvió a ser rival, y en la China su cultura se quedó empantanada por sus luchas internas.

En esta trayectoria hasta el imperio universal de hoy día siempre vemos el permanente conflicto que nos recuerda las lecciones de la Ilíada.


Al final del poema de La Ilíada viene la escena entre Príamo y Aquiles, cuando el padre débil y acongojado, que se dispone a besar las "manos terribles, que habían matado a muchos hijos de Príamo en la batalla", cuando Aquiles ve reflejado en la cara de Príamo la imagen de su propio amado padre, Aquiles ya no es más una insensible "cosa", reducido por el poder inefable de la fuerza.

La verdad puede ser más difícil de aceptar. El es al mismo tiempo, un asesino masivo y el más suave de los hombres. Sólo unas pocas líneas de verso separan al Aquiles que enjuga las lágrimas de su amado Patroclo y el que acumula las hecatombes de los muertos de Troya.


El ensayo de Simone Weil, "L'Iliade vigor ou le Poème de la force ", publicado en 1940[1], sostiene que "el verdadero héroe, el tema en el centro de La Ilíada es la fuerza", a la que define como "aquella que convierte a cualquier persona que se somete a ella en una cosa”.

David Malouf , en Ransom [2], también recuerda que este conflicto se ilustra en el encuentro entre Príamo y Aquiles en el último libro de la Ilíada, mientras que Caroline Alexander  en su nuevo estudio del poema, La guerra que causó la muerte de Aquiles [3], lo ve como una meditación sobre los efectos catastróficos de los conflictos. Aunque no se entrega a una equivalencia directa, es difícil no vincular su lectura a la devastación causada por los conflictos en Afganistán e Irak.

Hoy en West Point, la academia militar de EE.UU. de élite donde se puede realizar una maestría en "Estudios sobre Terrorismo", se incluye el estudio de La Ilíada, como parte de su curso de literatura. En el 2007 en su libro Corazón de Soldado, Elizabeth Samet [4], profesora de literatura en la institución, recuerda una visita del poeta Robert Fagles [5], que recitó en griego, las primeras 1.000 líneas del poema épico. Los oyentes en su audiencia deben estar ahora en las posiciones de mando en Irak y Afganistán.

Como vemos, La Ilíada todavía tiene mucho que decir sobre la guerra, incluso cuando se libra hoy en día.

Las sangrientas batallas, los inspirados discursos, la excelencia de los guerreros están descritos en la Ilíada como quería la tradición. Pero la epopeya nunca traiciona, y el tema central es la guerra. Celebra la nobleza del sacrificio y el coraje del guerrero, pero termina con una secuencia de funerales, dolor y vidas destrozadas, revelando la verdadera dimensión de la tragedia de la muerte.

Hoy en el s XXI el orden y el caos, en alternancia permanente está plenamente vigente. Lo que viene ocurriendo en los conflictos de la cotidianeidad es una ilustración de esta vigencia y de que las lecciones de la Ilíada siguen permanentes y que nos recuerdan estar siempre alertas.

[1] Simone Weil
[2] Malouf, David. 2009. Ransom. Random House.
[3] Alexander, Caroline. 2011.  War That Killed Achilles, Faber.
[4] Samet, Elizabeth D. 2007. SOLDIER’S HEART. Peace and War at West Point. 259 pp. Farrar, Straus & Giroux.
[5] Robert Fagles, fue un académico y poeta norte Americano conocido por sus traducciones de los clásicos griegos, especialmente por su aclamada traducción de los poemas épicos de Homero. Fue profesor de la universidad de Princeton.

14 de agosto de 2010

Filosofía alemana: de Kant a Habermas: Andrew Bowie. Reseña

Comparto esta traducción de la reseña critica del libro:
Introduction to German Philosophy: from Kant to Habermas: de Andrew Bowie

La investigación de Andrew Bowie se centra en la tradición de la filosofía alemana moderna desde finales del siglo XVIII hasta el presente. Su objetivo no es sólo el de interpretar las ideas clave de los filósofos más importantes, tanto familiares, como Kant, Hegel, Nietzsche y Heidegger, y menos conocidas, como las de Schlegel, Schleiermacher y Schelling, sino el de mostrar su importancia para los debates en la filosofía contemporánea y en otras áreas de las artes y las humanidades.

Datos del autor y obra reciente


La reseña ha sido realizada por Jeffrey Geller, de la universidad de North Carolina. Jeffrey Geller es professor de filosofía del departamento de filosofía y religión de la Universidad de Pembroke. Recibió su  B.A. de la Universidad estatal de California, Northridge, y su Maestria y doctorado de la universidad de Duke.


Otro importante libro revisado por J. Geller es: Giorgio Agamben, Profanations, Jeff Fort (tr.), Zone Books, 2007, 99pp.,  ISBN 9781890951825.
Reviewed by Jeffery Geller, University of North Carolina, Pembroke


Andrew Bowie, Introduction to German Philosophy: from Kant to Habermas, Polity Press, 2003, 291pp, (pbk), ISBN 0745625711.
Reviewed by Jeffrey Geller, University of North Carolina, Pembroke


La primera impresión de la Introducción a la Filosofía alemana de Andrew Bowie es la amplitud del material que cubre. Subtitulado De Kant a Habermas, hace un amplio un barrido histórico a partir de Herder y Hamann, cuyas ideas Kant ya previo y sugirió el patrón de respuestas que surgirían en las críticas del idealismo romántico. El libro también considera los efectos de la filosofía alemana fuera de Alemania, entre ellos el filósofo checo Bernard Bolzano, y (aunque por poco tiempo) como las figuras recientes en la tradición anglo-americana como Donald Davidson, Hilary Putnam, Michael Dummett, y Richard Rorty.

Baste decir que Bowie tiene una impresionante gama de materiales, muchos de ellos extraordinariamente difíciles, en un libro breve. Como si eso no fuera suficiente, también espera revelar la interacción entre las tendencias filosóficas y las condiciones políticas y sociales en que surgieron. Para lograr todo esto en 269 páginas, debe ser capaz de resumir de manera concisa argumentos complejos y determinar y elaborar el quid de varias tesis con alta eficiencia y precisión. En su mayor parte, lo consigue. La deficiencia principal del libro es que no tiene un público objetivo claramente definido. Aunque auto-anunciado como una introducción, con frecuencia supone un grado de familiaridad con el tema que ni la mayoría de los estudiantes razonablemente se puede suponer que poseen.

Gran parte del libro muestra las cualidades necesarias para que Bowie lleve a cabo sus ambiciosos objetivos . Por ejemplo, resume una diferencia crítica entre Kant y Hegel en el siguiente pasaje que condensa admirablemente:
Para Kant, la existencia no puede considerarse un concepto de la misma naturaleza que otros conceptos, porque siempre se exigió para el uso real de un concepto. El argumento de Hegel se basa en la afirmación de que todo concepto depende de su determinación sobre su relación con otros conceptos que no lo es, de modo que incluso el concepto de ser depende, por ejemplo, del concepto de la nada (90).

Unas pocas páginas más tarde, hace una observación breve pero útil sobre los idealistas alemanes en general:
El objetivo de los pensadores del idealismo alemán en la era superar la división entre el pensamiento y el mundo que parecían derivarse de Kant. Trataron de hacerlo sobre la base de la convicción de que el pensamiento es capaz de captar lo real, una vez que se dé cuenta de sus propias estructuras (93).

Pasando del idealismo a sus críticos románticos, Bowie proporciona el siguiente resumen de su desacuerdo sobre la ironía:
En el caso de Hegel. . . ironía termina al final del sistema, ya que todos los negativos se dirigen eventualmente al  reconocimiento positivo de que uno ha agotado la negatividad: la negatividad es el camino a la verdad. La ironía romántica, en cambio, no llega a su fin. La sensación de que nunca podremos descansar, con una certeza definitiva se convierte en el hecho esencial de nuestro ser (99).

Un resumen impresionante del desacuerdo de Feuerbach con Hegel se encuentra en el siguiente pasaje:
El principal deseo de Feuerbach en relación a las especies es el de  aprovechar todo su potencial, que en gran parte depende de las posibilidades del goce sensual y de la inspiración. Hegel es, para Feuerbach, la última manifestación importante del  intento moderno por mantener la inversión de Dios y la naturaleza que está presente en la religión (116).

                                                                    Ludwig Feuerbach

Están disponibles referencias breves y precisas  con respecto a casi todos los filósofos que trata. Se proporciona citas ilustrativas con respecto a Schopenhauer (107), el primer Wittgenstein (174), Husserl (187), Dilthey (200-1), y Heidegger (207), por mencionar sólo algunas.

Algunas de las deficiencias del libro también se deben a su brevedad. En ocasiones, la presentación se ve obstaculizada por una serie de nombres de los autores que no serán familiares para muchos lectores, ciertamente no a los lectores que toman el libro como una introducción. Por ejemplo, después de citar a Fichte, Spinoza y Jacobi en las últimos cinco líneas, Bowie se expresa de la siguiente manera:
En 1783 Jacobi se había involucrado en una disputa. . . con el filósofo de la ilustración de  Berlín, Moisés Mendelssohn. La disputa fue sobre la afirmación de que GE Lessing (1729-1781) había admitido ser un spinozista (73).

Si bien esto es interesante para los lectores que ya están familiarizados con estos autores, los que buscan una introducción a la filosofía alemana encontrarán distracción inútil. Ni Mendelssohn ni Lessing había aparecido hasta ese momento, ni vuelven a aparecer después. Una página más tarde, Bowie prosigue:
El problema que  Schelling encuentra en Fichte fue identificado por su amigo, el poeta y filósofo Friedrich Hölderlin (1770-1843), a la luz de la formulación de Jacobi del problema de lo "incondicionado ". Se repite la idea de Hölderlin en los aspectos de la filosofía romántica a principios de la misma época, en particular en la crítica propia de Novalis de Fichte.  (74).

A pesar de que Hölderlin se menciona de nuevo dos veces en el libro, y aunque la formulación de Jacobi del problema de lo incondicionado se convierte en un tema central, la sucesión densa de los nombres propios no es útil. Una vez más, los lectores con la esperanza de una introducción, no lo encontrará aquí. Pasajes como estos indican que el libro no se lanzó consistentemente a cualquier audiencia en particular. A menudo se lanzó en un nivel que sólo los especialistas sabrán apreciar.


En un esfuerzo por solucionar este problema, Bowie ofrece un glosario, en el que explica los términos potencialmente problemáticos. Los términos, explica, están bien elegidos, algunos debido a que serán totalmente nuevos para muchos lectores (por ejemplo, "onto-teología", "ser-ahí ', y' noema ') y algunos ya se utilizan de manera inusual por los filósofos (por ejemplo , "inmediatez" y "espontaneidad"). La explicación que ofrece es , como todo el libro, muy condensada. Por lo general, las explicaciones que ofrece  no son muy útiles, como en el caso del 'pragmatismo', que aparece en el cuerpo del texto (100) como un apéndice colgando sin significado claro.


 
Hay un término de interés particular, sin embargo, debido a que la innovación desempeña un papel fundamental en la narrativa de Bowie.  El término espontaneidad, lo que es "causa de sí misma», en lugar de ser causa de algo más; es utilizado por Kant para caracterizar nuestra facultad de conocer las cosas mediante juicio activo.
A pesar del hecho de que su uso es compatible con Kant, esto no hace que el término sea menos engañoso para los recién llegados en relación con la filosofía alemana.
La estructura trascendental de la comprensión humana postulada por Kant es un sistema fijo que no está sujeto a variaciones personales o históricas, ni tampoco, como señala Bowie, a la voluntad (23). A veces, sobre todo en el propio glosario, utiliza el término "activo", termino más útil, para dilucidar el término «espontáneo».

En el texto, escribe sobre la "contribución activa de la mente" (19), acabando de presentar la tesis de Kant de que el conocimiento debe tener como una de sus dos categorías de fuentes y conceptos, las "reglas mentales, según la cual vinculamos las intuiciones junto con los  juicios "(18). El término espontaneidad "es probable que confunda  a los lectores que dependen de él  glosario porque no tiene sentido hablar de la estructura a priori del entendimiento como causada, ya sea por sí o por cualquier otra cosa. Pero hay otras razones, como Bowie señala, que el término "puede parecer extraño" (18). Cuando "espontaneidad" vuelve a aparecer en otros contextos, su significado es más oscuro, como en el ejemplo siguiente:

Algunos pensadores, como Schopenhauer y Freud, afirman que el problema del conocimiento de sí mismo revela una base de forma irracional en relación a los aspectos racionales del sujeto. Esta base es la fuente de la espontaneidad del sujeto, que es inaccesible a la explicación filosófica y que debe ser explorada por otros medios, tales como el arte o el psicoanálisis (24).

Aunque el término todavía se utiliza para indicar la contribución activa realizada por el sujeto a la  experiencia, es, enfáticamente  en el caso de Schopenhauer, vinculada a la voluntad no-racional, que es más coherente con su sentido ordinario. En su discusión de la Tercera Crítica, Bowie continúa su tratamiento temático de la noción problemática:

No se puede producir arte, simplemente haciendo algo en términos de las reglas de una forma particular: el arte consiste en ir más allá de las normas existentes. La fuente de nuevas normas ha de ser otro tipo de espontaneidad, de lo contrario las normas justamente reproducen lo que ya se ha hecho. Esta espontaneidad parece venir de la propia naturaleza (37).


Lo que está en juego llega a su elaboración completa en el siguiente pasaje:
En el caso de Kant, el problema radica en explicar cómo es que la espontaneidad del sujeto emerge de una naturaleza determinista. Si el sujeto es en sí mismo en algún sentido parte del mundo natural, no puede darse el caso de que el tema sea totalmente independiente de la forma en que el mundo es (39).

Este problema resurge más adelante, sobre todo en las secciones de Hamann, Fichte, Schelling y Nietzsche. Para los efectos de esta revisión, sin embargo, lo que hay que destacar es que la explicación crítica de Bowie de la noción de Kant (s) de la espontaneidad, si bien tiene cierto valor, se incrusta en un texto de introducción y no es probable que ayude a los lectores a usarla como tal.

                                                                  Friedrich Nietzsche
                                         
 Del mismo modo, el capítulo dedicado a Nietzsche (133-155) es poco probable que ayude  a los lectores que todavía no están bien versados en su pensamiento. Comienza prometedoramente, la primera página contiene la siguiente declaración sucinta:
La tarea es trabajar en lo que es lo que hace pensar en proyección en lugar de aprehensión verdadera, así que todo lo que es lo que da lugar a la proyección se convierte así en la verdadera base de la filosofía (133).

La discusión que sigue de  la tragedia, la interpretación y la voluntad de poder (entre otros temas importantes) es menos exitosa, sin embargo, que la de otras partes del libro. Al final del capítulo, el autor enumera cuatro opciones de respuesta para la interpretación de Nietzsche (s) a la búsqueda de lo absoluto:

(1) El principio que subyace en lo absoluto, desde Descartes a Nietzsche, es la subjetividad.
(2) Lo absoluto es una idea regulativa que surge de los intentos de trascender lo finito.
(3) Lo absoluto es una ilusión que debe ser expuesta como tal por medio de una "estrategia deconstructiva irónica".
(4) Tenemos que aceptar la verdad (absoluta) como "una parte ineludible de lo que es pensar y comunicarse en absoluto." 

 Es difícil, sin embargo, ver cómo estas opciones son consecuencias sistemáticas de la discusión anterior.

Este capítulo es de especial importancia porque Nietzsche se presenta como un hito, en cuyos escritos converge el pasado y el futuro comienza a tomar forma. El paso del capítulo sobre Nietzsche al siguiente capítulo sobre "el giro lingüístico" es en sí un giro brusco. Los crescendos del libro se dan con Nietzsche y los decrescendos dramáticamente se presentan en el capítulo siguiente. Aun admitiendo las dificultades generadas por las ideas poco ortodoxas de Nietzsche, Bowie no hace la tarea más fácil para los lectores que buscan una introducción.

El capítulo sobre "el giro lingüístico" incluye una sección sobre Gottlob Frege, cuyo estilo filosófico contrasta marcadamente con el de sus predecesores. El malestar de Bowie en este caso es ilustrado por su explicación de la distinción de Frege entre funciones y argumentos (164), una distinción que, como dice Bowie, se deriva de las matemáticas. Los ejemplos que da Bowie de las funciones de ("2 + 2, 1 + 3, etc.") que son, dice, "satisfechas por el argumento de 4" no son funciones, ni tampoco 4 es un argumento. En términos generales, el término «argumento» se utiliza en matemáticas para designar una entrada o variable independiente que, al ser procesada por una función, rinde un producto, la variable dependiente. El uso de Frege del término en su sentido matemático ya plantea un desafío a sus lectores y la explicación de Bowie no hace su tarea más fácil.


                                                                       Gottlob Frege
Que el libro no está sistemáticamente orientado a los lectores que buscan una introducción se revela por el uso de Bowie de la expresión «por supuesto," a menudo en el contexto de proposiciones que no son en absoluto evidentes. En algunas ocasiones, p. 27 por ejemplo señala simplemente que el tema en cuestión ya ha sido abordado en el texto. En otros, por ejemplo, p. 171, el uso es similarmente benigno. Por el contrario, hay varios casos en los que su uso es inadecuado y desorientador, más es un recurso de casación inadvertido para el pensamiento más crítico que un indicador exacto de las preguntas que se presentan.

Tener en cuenta la afirmación de que "La historia del sindicalismo, por supuesto,
demuestra a Marx equivocado" (125). En algunas ocasiones, Bowie utiliza la expresión para indicar que tiene un argumento que proporciona una prueba concluyente, como en su crítica a la dependencia de Nietzsche sobre la voluntad de poder como un absoluto:

La consecuencia de esta posición es, por supuesto, una tontería, como si no hubiera ninguna diferencia esencial entre un águila (siendo su tipo de poder el comer el cordero), y Himmler (que su tipo de poder era el matar Judíos)  a pesar de que ha encontrado nociones morales en su educación (150).

Esta presumida refutación pasa por alto el hecho de que Nietzsche hace una crítica de las nociones morales en la educación, una crítica enmarcada en el concepto de la voluntad de poder. Mientras que los lectores estarán de acuerdo con el sentimiento expresado, la cuestión es si este argumento en contra es el adecuado. La aparición de "por supuesto" y "sin sentido" da la impresión de que la posición de Nietzsche es más vulnerable y menos plausible de lo que realmente es. Los lectores lo último que deben hacer es subestimar el poder del pensamiento de Nietzsche.


La nota al pie de la página 39 es preocupante, ya que presupone un conocimiento detallado histórico por parte del lector:
Dados los problemas sobre la definición de «realismo», es importante recordar que su significado al final del siglo XVIII en Alemania está a menudo más cerca de materialismo, en contraste con el idealismo. 
La posición anterior se asocia a menudo con Spinoza, esta última con Berkeley. El idealismo trascendental de Kant es, por supuesto, un intento de ir más allá de esta división (el subrayado es mío).


Por lo menos en otras tres ocasiones, Bowie formula excesivas demandas similares:
La necesidad de una base absoluta es una necesidad metafísica, y Nietzsche, por supuesto, ataca esta necesidad (151).
Todo el punto de los fundamentos filosóficos esta, por supuesto, para superar la contingencia (187).
La cuestión de fondo aquí es la diferencia platónica entre apariencia y esencia (203).
Mientras que al menos algunas de estas afirmaciones serían fácilmente adheridas por los lectores versados en literatura filosófica, no tienen efecto sobre los recién llegados con respecto al campo filosófico, quienes se verán frustrados en su búsqueda de algo obvio o evidente.

La deficiencia principal del libro, como he sugerido, es que no tiene un público objetivo claramente definido. Cuando se dirige a los recién llegados, exhibe la necesaria claridad y brevedad para servir como una introducción. Cuando se dirige a los estudiosos en la materia, contiene valiosas reflexiones críticas. En su forma actual, el libro es un compromiso entre los dos. Todos, desde los principiantes a los especialistas se beneficiarán del compromiso apasionado y del animado estilo de escritura de Bowie.

12 de diciembre de 2009

Los estudios árabes sobre la luz


Los griegos estudiaron las sombras producidas por los cuerpos opacos cuando se interponen entre una fuente luminosa y una superficie, y concluyeron que la luz se propaga en forma rectilínea. Al analizar los rayos luminosos que pasan a través de un orificio pequeño de una cámara oscura destacaron otra propiedad importante de la luz, que los rayos que parten de objetos diferentes se cortan entre sí multitud de veces pero esto no impide que cada uno de los rayos se propague sin depender de los demás. El principal adelanto técnico de los griegos relativo a la óptica se debe a Arquímedes.

Posteriormente durante la Edad Media, la óptica, al igual que la demás ciencias, progresó muy lentamente. El adelanto que hubo estuvo en manos de los árabes. El filósofo árabe Abu Ysuf Yaqub Ibn Is-Hak, más conocido como Al-Kindi, que vivió en Basora y Bagdad (813- 880 d.C.), escribió un libro sobre óptica llamado De Aspectibus. En él hace algunas consideraciones generales acerca de la refracción de la luz, pero además contradice a Platón al afirmar, igual que Aristóteles, que la visión se debe a unos rayos que emanan de los cuerpos luminosos, y no del ojo, de donde parten viajando en línea recta para luego penetrar al ojo, donde producen la sensación visual .

Otro físico árabe, nacido en el año 965 en lo que hoy es Irak, llamado al-Hassan Ibn al-Haytham, era también llamado Alhazén. Parece que había desarrollado lo que se llama la mecánica celeste, al explicar las órbitas de los planetas, que debía conducir a la labor futura de los europeos como Copérnico, Galileo, Kepler y Newton .

Para las civilizaciones antiguas la percepción visual requería un "algo" que enlazara nuestro espíritu con el objeto visto, y así la escuela atomista sostenía que la visión se producía porque los objetos emiten "imágenes" que desprendiéndose de ellos, venían a nuestra alma a través de los ojos. La escuela pitagórica sostenía, por el contrario, que la visión se producía por medio de un "fuego invisible" que saliendo de los ojos, a modo de tentáculo, iba a tocar y explorar los objetos. Recién después, el físico árabe Alhazen (965-1039 d.C.), formula la idea de que la luz va del Sol a los objetos y de éstos a los ojos.

La Óptica medieval
Los aportes a la óptica en la época medieval son debidos exclusivamente a los orientales y esto se produjo en su mayor parte como consecuencia de la medicina. El tratamiento quirúrgico de los males oculares produjo un renovado interés por su estructura.

Este conocimiento dio a los árabes la primera comprensión real de la dióptica, en el nuevo sentido de estudiar el paso de la luz a través de materiales transparentes; esto llevó a la creación de la óptica moderna. El cristalino del ojo indicó el modo de utilizar lentes de cristal para amplificar y leer especialmente para los ancianos. El invento de montar dichos lentes en armazones vino después. La Optical Thesaurus de Ibn al-Hart-ham (Alhazen) hacia el año 1038 fue el primer tratado científico serio y en él se basa la óptica medieval. La lente fue el prototipo de los telescopios, microscopio, cámara fotográfica y demás instrumentos ópticos de las épocas posteriores.

El empleo de los lentes dio un gran ímpetu al estudio de la óptica. Grosseteste, Roger Bacon y Dietrich de Friburgo, hicieron contribuciones científicas al explicar la acción de las lentes tanto al concentrar los rayos luminosos como al amplificar los objetos. Lo que tuvo tal vez mayor importancia fue que la demanda de lentes hizo surgir las artesanías de los talladores de lentes y de los fabricantes.

El dominio tecnológico de varios siglos que llevó a Europa a conquistar tierras en todos los continentes en los siglos posteriores la ha hecho olvidar su deuda con el pasado. Con suficiencia eurocéntrica injustificada, es corriente describir un desarrollo del pensamiento científico enraizado en la antigua Grecia, que se continuó en Roma y Alejandría antes de reaparecer, después de las "tinieblas" medievales, en el Renacimiento de Leonardo da Vinci y la Edad Moderna de Copérnico, Kepler y Newton. A veces se recuerda, de soslayo, a los árabes como transmisores o albaceas temporales del saber grecolatino, en cooperación un tanto involuntaria para este menester con los aislados centros monásticos de Europa.

Lo cierto es que los árabes no sólo rescataron y reinterpretaron la obra de Aristóteles y demás griegos y alejandrinos, sino que la combinaron con el ingente legado matemático y científico de la India e incluso de la China antigua. A su pujante imperio territorial sumaron una legión de hombres de letras dispuestos a extender un poco más allá las fronteras del conocimiento. Avicena, Averroes o Al-Birani fueron algunas de sus figuras más eminentes. Alhazén, ciudadano de Basora, perteneció a aquella misma elite.

En su tiempo, a finales del primer milenio de la era cristiana, pervivía un debate dialéctico sobre dos modelos posibles de entender el fenómeno de la visión. El primero, defendido con brillantez teórica en los escritos de Euclides, Ptolomeo y otros matemáticos, sostenía que los ojos lanzan unos rayos sutiles hacia los objetos y sólo de este modo consiguen verlos. En el bando contrario se alistaban los seguidores de Aristóteles, quien postuló lo contrario: los rayos luminosos viajan de los objetos al ojo. Ambas teorías se sustentaban en un amplio compendio de razonamientos, conjeturas, abstracciones y disquisiciones perfectamente lógicas. Ambas se antojaban completas e internamente consistentes, lo cual no permitía derrumbarlas con el solo aporte de argumentos hipotéticos.

El aporte árabe
En este debate irrumpió Alhazén con una formulación del problema radicalmente novedosa. Lejos de contentarse con purismos abstractos, descendió a la práctica del sentido común. Reclutó un grupo de voluntarios y los puso a mirar directamente al sol. Muy poco después, el astro permanecía indemne, pese a la insistencia con que los observadores lo asaeteaban con sus "rayos oculares"; en cambio, éstos comenzaban a sufrir problemas de visión. Tan sencillo experimento estableció que los rayos transitan desde el sol a los ojos, y no al revés. Durante el resto de su vida, Alhazén compuso un sistema comprensible y fidedigno del fenómeno de la visión, que perduró para la posteridad y sirvió de base a nuevos descubrimientos.

En la Edad Media sólo los árabes hicieron estudios sobre la óptica ya que una de las ramas de la medicina islámica más desarrollada fue el estudio de las enfermedades de los ojos debido a lo cual se interesaron especialmente por su estructura. Los fisicos árabes entendieron la dióptrica en el sentido de "paso de la luz por los cuerpos transparentes" , llegándose a partir de ahí a la fundación de la óptica moderna. El cristalino indicó el modo de emplear lentes de cristal o de vidrio para ampliar la imagen o para leer, especialmente los ancianos. En las lentes tenemos la primera prolongación del aparato ocular humano.

Destacó sobre todo el físico iraquí Al-Haitham, (965-1039) conocido en occidente como Alhazen. Es considerado el padre de óptica moderna. Fue uno de los físicos más eminentes y sus aportaciones al sistema óptico y a los métodos científicos fueron enormes. Hizo importantes adelantos en la óptica de lentes y de espejos, realizó numerosos estudios (sombras, eclipses, naturaleza de la luz) y experimentos, y descubrió las leyes de la refracción. Realizó también las primeras experiencias de la dispersión de la luz en sus colores. Fabricó lentes, construyó equipos parabólicos como los que ahora se usan en los modernos telescopios y estudió las propiedades del enfoque que producen. Estuvo a punto de descubrir la teoría del aumento de las lentes que fue desarrollada en Italia tres siglos más tarde. Estudió la propiedad que tienen los vidrios de caras curvas de aumentar las dimensiones de los objetos y experimentó con garrafas de vidrio llenas de agua la refracción de los rayos en un medio transparente.

Alhazen fue el primero en describir exactamente las partes del ojo y dar una explicación científica del proceso de la visión. Contradiciendo la teoría de Tolomeo y de Euclides de que el ojo emite los rayos visuales a los objetos, él considera que son los rayos luminosos los que van de los objetos al ojo. Sus experimentos se aproximaron mucho al descubrimiento de las propiedades ópticas de las lentes. Construyó equipos parabólicos como los que ahora se usan en los modernos telescopios y estudió sus propiedades de enfoque. También fue el primero en analizar correctamente los principios de la cámara oscura.que consiste en un cajón oscuro que tiene en una de sus paredes un pequeño orificio. En la pared opuesta se forma una imagen invertida de los objetos exteriores. Este aparato es el antecesor de la moderna cámara fotográfica.

Construyó equipos parabólicos como los que ahora se usan en los modernos telescopios y estudió sus propiedades de enfoque. Fabricó lentes y estudió el enfoque que producen. Además anticipó un descubrimiento: la luz viaja con una velocidad finita. Escribió más de 200 libros, pero se conservan muy pocos, entre ellos un Tratado monumental del sistema óptico, ''Opticae", que sobrevivió gracias a su traducción al latín en el siglo XIII. Este tratado no logró superarse hasta el siglo XVII y tuvo una gran influencia sobre Roger Bacon (siglo XIII), sobre Witelo (Vitellio) y sobre todos los escritores occidentales medievales del sistema óptico que conocían la enciclopedia de Al Haitham. Influyó también en Leonardo Da Vinci y en Johann Kepler. Su aproximación al sistema óptico generó nuevas ideas e hizo avanzar los métodos experimentales. De la obra de Al- Hazén se conservan palabras usadas para identificar las partes del ojo: retina, córnea, humor acuoso.

Averroes, Abu I-Walid ibn Rusd
, (Córdoba 1126-1198) disipó con sus escritos la antigua idea de que los rayos luminosos partían del ojo e hizo aportaciones importantes a la óptica en general.

Al-Gafiqui vivió entre los siglos XII y XIII. Fue un oculista de gran experiencia y escribió la obra "Guía del oculista".

Al Biruni

(Abu Raihan Mohamad ibn Ahmed Al Biruni)
Este astrónomo matemático historiador, filósofo y geólogo mineralogista nació en uno de los suburbios de Khwarizm. Una de sus obras famosas fue su libro Kitab ul Hind que escribió durante su estancia en la India y Qumud Al Masud (una enciclopedia astronómica) Por el lado matemático y astronómico de la Geografía habló de la redondez de la tierra, la determinación de sus el movimientos y dio las latitudes y longitudes de numerosos lugares.

Al Khwarizmi
(Mohamad ibn Musa Al Khwarizmi -780-850 CE)
Este matemático y astrónomo trabajo en la primera época de oro de la civilización islámica. Nacido en la ciudad de Bagdad Al Kwarizmi fue el primer matemático original en el mundo. Su aporte llegó en su libro Al-Jabr hisab Muqubalah wal que sentó las bases para la ciencia del álgebra. Al-Khwarizmi fue también el primer gran geógrafo musulmán que escribió el libro, Surat Al Arz o la forma de la Tierra. Junto con otros 69 expertos produjo uno de los primeros mapas del mundo.

Umar Hayyam
Umar Ibn Ibrahim Al Khayyam
Al Khayyam fue un matemático musulmán gran poeta y astrónomo. Algunas de sus obras son tratados de aritmética, álgebra y astronomía. Su solución de la ecuación cuadrática con la ayuda de la sección cónica es la obra más avanzada en matemáticas hasta la fecha.

Al Battani
Abu Abdallah Mohammad ibn Jabir Al Battani
Nacido el 850 en Harran, Al Battani fue un famoso astrólogo y líder en la geometría y la astronomía. Sus logros incluyen la invención de fórmulas de triángulos rectángulos, catalogación de 489 estrellas, detallo los valores para la duración del año (365 días 5 horas 48 minutos 24 segundos, y las estaciones), el cálculo para la precesión de los equinoccios y obtuvo el valor de la inclinación de la eclíptica de la tierra. También demostró que la mayor distancia del Sol a la Tierra varía y, la explicación de los eclipses anulares y totales del sol.

Hacia el año 1000 d.C. y siguiendo las teorías de Alhazen los frailes de la Edad Media desarrollaron las llamadas "piedras para leer". Posiblemente eran de cristal de roca o de alguna de las llamadas piedras semipreciosas (posiblemente berilio). Estaban talladas en forma de una media esfera y aumentaban la letra.

No hay que olvidar, sin embargo, que el planteamiento actual es posible precisamente por el cambio de enfoque que proporcionaran, los estudiosos árabes, entre otros, Alhazén. Fueron, precursores del método científico que cinco siglos más tarde se abrió paso en Europa con la revolución copernicana.

26 de noviembre de 2009

ARGUMENTACIÓN TRASCENDENTAL


En este escrito trato el tema de la argumentación trascendental, para lo cual presento una breve referencia a la argumentación, a la argumentación trascendental de la prueba de Dios, a los argumentos trascendentales de Kant y a los argumentos kantianos contemporáneos.

Argumentación.
El sentido más general del término se refiere al intento de probar o refutar una tesis, convenciendo a alguien de la verdad o falsedad de la misma. Aristóteles en los Analíticos trató de los argumentos lógicos, en la Retórica trato de los argumentos dialécticos. Kant distinguió entre fundamento de la prueba y la demostración que requieren ser lógicamente rigurosas, mientras que el argumento no lo requiere. Cuando se habla de argumento se puede considerar pruebas dialécticas, o razonamientos orientados al convencimiento o la persuasión. Ch. Perelman y L. Olbrechts en su Tratado de la Argumentación presentan una relación de argumentos lícitos de carácter retórico.

La argumentación siempre trata de modificar un estado de cosas existente y tiene por objetivo la adhesión a las tesis presentadas.

Los argumentos filosóficos deben ser de naturaleza estrictamente lógico formal, y principalmente retóricos, debiendo usar los procedimientos de la lógica formal, pero no están determinados por ellos salvo en lo referente a su validez lógica. Se señala que un argumento filosófico constructivo, cuando es válido se parece a un argumento ad hominem valido. Chaim Perelman señala que las posibilidades de argumentación dependen de lo que cada uno está dispuesto a conceder, de los valores que reconoce, de los hechos sobre los que señala su conformidad; por consiguiente, toda argumentación es una argumentación "ad hominem" o "ex concessis".

Un argumento ad hóminem o argumentum ad hominem, es un tipo de razonamiento que se construye a medida de la persona a quien se dirige, apoyándose en las convicciones del interlocutor. Los clásicos denominaban al argumento ad hominem con la expresión argumentum ex concessis, es decir, que usa en su favor los argumentos aceptados o concedidos (ex concessis) por el interlocutor. Los tratadistas consideran que el argumento ad hóminem es un recurso que se utiliza con fines prácticos siempre que se pretende persuadir a alguien de algo.

El argumento trascendental de la prueba de Dios
Un argumento trascendental, busca las condiciones necesarias antes del hecho y de la experiencia de X. Kant sostiene, "… considero trascendental a todo conocimiento que se ocupa no tanto de objetos sino del modo de nuestro conocimiento de los objetos en la medida que este modo de conocimiento es un posible a priori”. (Immanuel Kant, la Crítica de la razón pura, Introducción, VII).

La prueba de la existencia de Dios es un argumento trascendental que trata de demostrar que el Dios cristiano es la condición previa de todos los conocimientos y la experiencia humana, demostrando la imposibilidad de lo contrario, en otras palabras, que la lógica, la razón o la moral no puede existir sin Dios. El argumento procede de la siguiente manera:

(1) El conocimiento es posible (o alguna otra declaración relativa a la lógica o la moral)
(2) Si no hay Dios, el conocimiento no es posible
(3) Por lo tanto Dios.

El argumento sostiene que, debido a que el Dios trino de la Biblia, siendo totalmente lógico, uniforme, y bueno, muestra un carácter en el orden creado y las criaturas mismas (especialmente en los seres humanos), el conocimiento y la experiencia humana son posibles. Este razonamiento implica que todas las otras visiones del mundo (como el ateísmo, el budismo y el islam), cuando siguen a su conclusión lógica, descienden hasta el absurdo, la arbitrariedad o la discrepancia.

Un aspecto del argumento se refiere a los absolutos morales. El argumento afirma que un Dios omni benevolente proporciona la base para la atribución correcta e incorrecta de cualquier pensamiento o acción. En la creación Dios prepara a la humanidad a actuar como seres morales, y en la auto-revelación Dios muestra cómo la gente debería actuar, y les ordena a hacerlo. Entonces la gente tiene un estándar absoluto de moralidad para condenar los malos pensamientos y acciones (o elogiar a los buenos).

El argumento establece además que los relativistas morales, en cambio, no pueden condenar el robo, la violación o el genocidio (ni elogiar la generosidad, el matrimonio, o la preservación de la vida) sin depender de la asunción de la moral absoluta. Las afirmaciones morales, se dice, no pueden ser explicadas por la propia visión del mundo relativista, sino que en cambio se derivan de manera inconsciente de "capital prestado" del cristianismo, demostrando la verdad de la cosmovisión cristiana.

Argumentos trascendentales
Son, en parte argumentos no empíricos, a menudo argumentos anti-escépticos que se centran en las condiciones necesarias que permiten tanto la experiencia coherente o la posesión o empleo de algún tipo de conocimiento o de capacidad cognitiva, donde el oponente no esté en condiciones de cuestionar el hecho de esta experiencia, el conocimiento o la capacidad cognitiva, y donde las precondiciones incluyen lo que cuestiona el oponente.

Tales argumentos toman como premisa hechos obvios acerca de nuestra vida mental, tales como un aspecto de nuestro conocimiento, nuestra experiencia, nuestras creencias o nuestras capacidades cognitivas y añaden una reivindicación de que algún otro estado de cosas es una condición necesaria del primero. Los argumentos trascendentales con mayor frecuencia se han formulado en contra de una posición que niega la posibilidad de conocer alguna proposición extra-mental, tal como la existencia de otras mentes o de un mundo material. Así, estos argumentos característicamente se centran en que, para alguna proposición extra-mental P, la verdad indiscutible de una proposición general Q sobre nuestra vida mental requiere esa P.

Se suele atribuir al filósofo prusiano del siglo XVIII Immanuel Kant la introducción del uso sistemático del argumento trascendental. Su uso incluyó argumentos destinados a refutar el escepticismo epistémico, así como los argumentos con el propósito más fundamental de demostrar la legitimidad de la aplicación de ciertos conceptos a la experiencia -en particular los de sustancia y de causa. Posteriormente, se han desarrollado una serie de objeciones generales a la estrategia del argumento trascendental. En respuesta, algunos filósofos contemporáneos han ofrecido una actualización de estrategias similares en forma a los argumentos trascendentales, pero con menos premisas controversiales y / o con metas más modestas.

De acuerdo con el profesor Blasco, que analiza su uso en la Crítica de la razón pura, los argumentos trascendentales serían de la forma modus tollens, (¬ q → ¬ p, p, #q) siendo sus datos iniciales hechos epistémicos o, mejor, estructuras lógicas del conocer. En concreto: sus premisas no pueden ser enunciados analíticos, y siendo sintéticos no pueden ser empíricos (a posteriori) sino a priori; a su vez, las conclusiones se seguirían con necesidad incondicional (“es necesario que...”), dado que están afirmadas como premisas implícitas) .

Argumentos trascendentales de Kant
Entre las contribuciones más influyentes de Immanuel Kant (1724-1804) a la filosofía esta la noción de argumento trascendental. En la concepción de Kant, un argumento de este tipo comienza con una premisa indiscutible sobre nuestro pensamiento, experiencia o conocimientos, y luego razona una condición necesaria de fondo y no evidente de esta premisa. Normalmente, este razonamiento de una premisa indiscutible a una conclusión de fondo substantiva está destinado a ser a priori, en algún sentido, ya sea estricto (Smit 1999) o más relajado (Philip Kitcher 1981, Pereboom 1990). A menudo, pero no siempre, la conclusión de la argumentación se dirige contra el escepticismo de algún tipo.

Los objetivos de los argumentos trascendentales de Kant son el escepticismo acerca de la aplicabilidad de los conceptos no derivados de la experiencia con el mundo de la experiencia, y el escepticismo sobre la existencia de objetos externos a nosotros en el espacio. Muchos de los argumentos trascendentales de Kant más famosos se encuentran en la Crítica de la razón pura (1781, 1787), por ejemplo, la Deducción Trascendental de las Categorías, la Segunda Analogía, y la Refutación del Idealismo. Hay muchos otros, por ejemplo, en la Crítica de la razón práctica, la Crítica de la facultad de juzgar, y, en el Opus Posthumum (Förster, 1989).

Argumentos trascendentales kantianos contemporáneos.
A mediados del siglo XX se han desarrollado con vigor argumentos trascendentales contra el escepticismo acerca del mundo exterior inspirados en Kant, sobre todo por P.F. Strawson, famoso por sus reflexiones Kantianas en The Bounds of Sense (1966) . Estos argumentos son frecuentes reinterpretaciones de Kant, o al menos están inspirados por su Deducción Trascendental y su Refutación del Idealismo. Algunos parecen ser más ambiciosos incluso que el mismo Kant, en la medida en que tratan de refutar algunas variedades de escepticismo demostrando que existe un compromiso esencial de la posición escéptica de que la falsedad de esta posición es una condición necesaria (Nagel 1997: 60 y siguientes.).

El argumento trascendental más famoso de Strawson (1966: 97-104) se basa en la Deducción Trascendental, pero sin un compromiso explícito a la síntesis o cualquier otro aspecto de la psicología trascendental de Kant. Su objetivo es puramente una experiencia sensorial-dato, que no muestra objetos , concebidos como algo distinto de cualquier estado de consciencia de ellos, es decir, una experiencia Berkeleyana de objetos espaciales cuyo esse es percipi (1966: 98). El núcleo del argumento es el siguiente. Desde la premisa de que toda experiencia (humana) es tal que es posible que su objeto sea consciente de ella y pueda atribuírsela a sí misma, podemos inferir que en cada experiencia el sujeto debe ser capaz de distinguir un componente recognicional no totalmente absorbido por, y, por tanto distinto, del tema reconocido (1966: 100). De esto podemos inferir que el sujeto debe conceptualizar sus experiencias de tal manera que contenga la base de una distinción entre el componente subjetivo - como el elemento de experiencia le parece al sujeto, y un componente objetivo - como el elemento que realmente es. Strawson especifica que "en conjunto," esto viene a ser "la distinción entre el orden subjetivo y la disposición de una serie de tales experiencias, por un lado, y el orden objetivo y la disposición de los elementos los cuales son las experiencias en el otro" (1966: 101).

La conceptualización de la experiencia como implicando un orden objetivo y la disposición de elementos corresponde a formular juicios de validez objetiva al respecto, lo que, a su vez, implica que la experiencia debe consistir en un estado regido por la conectividad de las representaciones (1966: 98). En resumen, de una premisa acerca de la autoconciencia, podemos inferir que el sujeto debe conceptualizar su experiencia a fin de ofrecer una distinción entre "la ruta de su experiencia subjetiva y el mundo objetivo a través del cual se trata de una ruta", donde la experiencia de el mundo objetivo consiste en una norma regida por el orden de las representaciones (1966: 105).

Términos empleados:

Trascendental: (Ger. transzendental) de la filosofía de Kant: Adjetivo aplicado a la condición de la experiencia o cualquier cosa relacionada con ella. Así, el conocimiento trascendental es posible, mientras que el conocimiento trascendente no lo es. En la dialéctica, sin embargo, el término trascendental se suele utilizar cuando uno esperaría el término trascendente.

Método trascendental: (En Kant) El análisis de las condiciones, (las formas a priori de la intuición, las categorías del entendimiento, los ideales de la razón) que hacen posible la experiencia humana y el conocimiento.


5 de septiembre de 2009

La metodología de la ciencia de Francis Bacon. (1561 – 1626)



Francis Bacon fue un filósofo y político inglés. Barón de Verulam y vizconde de St. Albans.

El proyecto fundamental de Bacon fue el de que el hombre extienda su dominio sobre la naturaleza a través del arte y de la ciencia tal como lo establece en su Novum Organum.

Se propuso ante todo reorganizar el método de estudio científico. Percibió que el razonamiento deductivo destacaba entonces a expensas del inductivo y creyó que, eliminando toda noción preconcebida del mundo, se podía y debía estudiar al hombre y su entorno mediante observaciones detalladas y controladas, realizando generalizaciones cautelosas. Para ello, el estudio que el hombre de ciencia hace de los particulares debe realizarse mediante observaciones que deben validarse. Los científicos deben de ser ante todo escépticos y no aceptar explicaciones que no se puedan probar por la observación y la experiencia sensible (empirismo).

En su utopía La Nueva Atlántida, Bacon aspira a una reforma de la sociedad a través de la ciencia aplicada, para lo cual, considera necesario, en primer lugar, iniciar una revisión de los objetivos y los métodos científicos.

La particularidad del humanismo de Bacon es que se trata de un humanismo técnico en el que sostiene que solo es posible dominar la naturaleza conociendo su estructura y sus leyes, y que la técnica no es posible sin un conocimiento previo de la realidad a través de la ciencia. Bacon considera la importancia del método científico del descubrimiento, el cual desarrolla en esa misma obra.

El método inductivo
Este método fue utilizado por los primeros filósofos griegos, pero Bacon ve en la inducción de los antiguos solo una suerte de "anticipación" de la Naturaleza. Además, era una indución que procedía por "simple enumeración", deficiencia que Bacon llega a puntualizar e intenta corregir. El mérito de Bacon es, sin lugar a dudas, el haber luchado por la aplicación práctica del conocimiento científico, dando lugar al desarrollo de la tecnología en función de una mejor calidad de vida para la humanidad.

Crítica a la lógica aristotélica
Bacon postula que los caminos para alcanzar la verdad son dos:

1. Las anticipaciones de la naturaleza
Considera que la lógica aristotélica va de las impresiones sensoriales y de los axiomas más generales y, partiendo de estos principios y de lo que se cree como verdad inmutable en ellos, a la discusión y el descubrimiento de los axiomas medios. En este sentido, la lógica aristotélica es de un sendero precipitado y erróneo porque sirve más para fijar y consolidar errores fundados en nociones vulgares, que para inquirir la verdad .

2. Interpretación de la Naturaleza
Al referirse al método inductivo señala que este supone escapar de los axiomas sensoriales y de los de los hechos particulares, para llegar a principios más generales. Esta opción es mucho más lenta y progresiva y sirve para establecer los principios que rigen la Naturaleza.

Bacon sostiene que la lógica aristotélica no alcanza a la Naturaleza real sino que solamente la "anticipa", porque produce un salto hacia principios más generales, refiriéndose solo a la "experiencia pasada". Además considera que se utiliza una experiencia de carácter superficial, en vez de realizar una corrección del axioma contradicho por el caso particular.

Bacon opina que hay algo en nuestra mente que nos inclina a elegir el error y el camino más fácil, por eso, antes de iniciar el método de la interpretación de la naturaleza, es necesario eliminar los prejuicios (los ídolos de la mente).

Los ídolos de la mente
Los ídolos de la mente para Francis Bacon son imágenes falsas que se apoderan de la mente y tienden a reaparecer.

Ídolos de la tribu: Son comunes a todos los hombres; pe. La naturaleza humana. Se refiere a la tendencia a suponer que en la naturaleza existe un orden mayor del que realmente existe.
Ídolos de la caverna: Son particulares de cada individuo; pe. la personalidad, la cultura, la formación. Se refiere a la tendencia a aferrarse siempre a lo antiguo o a lo nuevo, a preferir exclusivamente la especulación o la experiencia.

Ídolos del foro: Se refiere a la relación entre los hombres. Cuando las palabras sustituyen a la realidad es difícil dominarlas hasta recurriendo a las definiciones.

Ídolos del teatro: Se refiere a los sistemas filosóficos. A los métodos y a la lógica ficticia. Denotan los principios y axiomas que prevalecen por tradición, credulidad y por negligencia.

Los escritos de Bacon se engloban en tres categorías: filosófica, literaria y política. Sus mejores obras filosóficas son El avance del conocimiento (1605), y Novum Organum o Indicaciones relativas a la interpretación de la naturaleza (1620).

La filosofía de Bacon influyó en la creencia de que la gente es a la vez sierva e intérprete de la naturaleza, de que la verdad no se deriva de la autoridad y que el conocimiento es fruto ante todo de la experiencia. Se le reconoce haber aportado a la Lógica el método experimental inductivo, ya que anteriormente se practicaba la inducción mediante la simple enumeración, es decir, extrayendo conclusiones generales de datos particulares.

El método de Bacon consistió en inferir a partir del uso de la analogía, desde las características o propiedades del mayor grupo al que pertenece el dato en concreto, dejando para una posterior experiencia la corrección de los errores evidentes. Este método representó un avance fundamental en el método científico al ser muy significativo en la mejora de las hipótesis científicas.

Su Novum Organum influyó mucho en la aceptación en la ciencia de una observación y experimentación precisas. En esta obra mantenía que había que abandonar todos los prejuicios y actitudes preconcebidas, que llamó en griego eidola , ya fueran la propiedad común de la especie debido a modos comunes de pensamiento ("Idola tribus") o propios del individuo ("Idola especus"); ya se debieran a una dependencia excesiva del lenguaje ("Idola fori") o de la tradición ("Idola teatri"). Los principios que se plantean en Novum Organum tuvieron gran importancia en el subsiguiente desarrollo del empirismo.

Como escritor, se le debe además la creación del género ensayístico inglés. En su Nueva Atlántida ofrece la primera utopía tecnológica, donde los gobernantes serán los científicos de la "Casa de Salomón, especia de gran universidad donde se concentraría el conocimiento.

Ha sido, sin duda, su teoría de la metodología de la ciencia lo que realmente a hecho pasar a Bacon a la posteridad, al haber influido de forma destacada en el desarrollo de la investigación científica en numerosos campos del saber. En libros como El progreso del conocimiento, Novum Organum o De Augmentis Scientiarum, Bacon rompió con la tradición escolástica y aristotélica y sentó las bases del método inductivo, poniendo el centro de la actividad científica en la observación de los hechos. No es ésta, desde luego, la idea que tenemos hoy de lo que es la ciencia, que consideramos como un proceso complejo que exige la formulación de hipótesis teóricas que puedan ser contratadas con el mundo real. Pero no cabe duda de que su énfasis en el análisis empírico supuso un cambio muy importante en un mundo muy alejado de la ciencia experimental, como era el del Renacimiento.

Interpretó con acierto las aspiraciones de una época que rechazaba el viejo yugo de Aristóteles y de la escolástica e indicó claramente las condiciones de un método experimental sometido a rigurosa prueba, oponiendo a la inducción de otros tiempos el método adoptado por los mejores experimentalistas modernos, que le han dado con justicia el nombre de inducción baconiana.

Para las referencias a las obras de Bacon se puede acceder también a este link

http://www.luminarium.org/sevenlit/bacon/

14 de agosto de 2009

Qué se entiende por Caos.

En la época clásica Platón en La República hace una crítica a la democracia ateniense, en la cual señala que ante el Caos provocado por el individualismo, las condiciones son propicias para la imposición de una tiranía. Sin embargo Platón, no creía en el determinismo social. Pensaba que era posible instaurar una sociedad diferente, sin diferencias económicas y sin propiedad privada que las ocasione. En esta sociedad utópica, propuesta en su República se postulaba el beneficio de la comunidad frente al deseo individual, estando regido por criterios racionales, en términos modernos, por criterios científicos.

Para Aristóteles la mayor injusticia es el desorden, y sostiene que cualquier orden, por malo que sea será mejor que el Caos. Aristóteles sostenía más aun, al decir que no hay ciencia del accidente.

CAYETANO ACUÑA VIGIL


En la época moderna el concepto cambia p.e. para Deleuze sólo desde la idea de Caos podemos entender dialécticamente el Pensamiento. El Pensamiento para Deleuze mantiene una lucha constante en dos direcciones: en una dirección el Pensamiento se enfrenta al Caos, en la otra, a las opiniones. En la filosofía de Deleuze el Pensamiento se enfrenta al Caos bajo tres formas diferentes: la filosofía, la ciencia y el arte. Serían las tres Caoídeas, las tres hijas del Caos y el Pensamiento. La filosofía, el arte y la ciencia se enfrentan al Caos trazando planos secantes sobre él .


Este término griego en el discurso mítico-religioso, vino a significar lo opuesto a orden. Según las cosmogonías griegas el caos es el estado en que se encuentra la materia, antes de la existencia del mundo tal como lo conocemos, y del que surgirán las fuerzas organizadores del universo, del cosmos (orden, para los griegos).

"… Todo lo que dicen los poemas homéricos y la mitología tiene su punto de partida en una comprensión del mundo como incomprensible, del mundo como Caos, creándose sobre un fondo de Caos y, a partir de ahí, volviéndose en parte cosmos, es decir, orden, universo ordenado en el cual entonces la comprensión de lo incomprensible vuelve a tomar plenamente sus derechos".


La autopoiesis
La autopoiesis, es un neologismo propuesto en 1971 por los biólogos Humberto Maturana y Francisco Varela para designar la organización de los sistemas vivos. Una descripción breve sería decir que la autopoiesis es la condición de existencia de los seres vivos en la continua producción de sí mismos. Este término nace de la biología, pero más tarde es adoptado por otras ciencias y otros autores, como por ejemplo por el sociólogo alemán Niklas Luhmann.

Según Maturana y Varela son autopoiéticos los sistemas que presentan una red de procesos u operaciones, y que pueden crear o destruir elementos del mismo sistema, como respuesta a las perturbaciones del medio. Aunque el sistema cambie estructuralmente, dicha red permanece invariante durante toda su existencia, manteniendo la identidad de este. Los seres vivos son sistemas autopoiéticos y que están vivos sólo mientras están en autopoiesis.

El concepto de Orden
El orden es lo que se opone al Caos. La anarquía hace referencia a un orden social lo que implica ya una jerarquía de órdenes. Es importante por ello no confundir el orden-desorden, con el orden-caos. El concepto de orden-caos es un concepto primario en la reflexión filosófica.

Para el griego clásico era evidente que la Naturaleza es un orden. Los presocráticos pensaron que todo sucede conforme a una ley natural, entendiendo la Naturaleza de diversas maneras :
Como un todo ordenado, La Naturaleza, como movimiento, como una pre configuración racional inmutable y eterna, matemática.


El problema filosófico así consiste en fundamentar la creencia en un orden de lo Real a partir del orden del conocer, pues de otra forma estaríamos cuestionando permanentemente el sentido mismo de la verdad del conocimiento y de la ciencia. De otro modo, tendríamos que conformarnos con un pensamiento débil cuyo sentido de verdad es relativo, no siendo más que un referente cultural y social .

Percy C. Acuña Vigil

Si desea leer el artículo completo acceder a la pestaña del Scribd.


¿Qué es el Caos?

13 de agosto de 2009

El método en la obra de Platón

Percy Cayetano Acuña Vigil


El método en Platón es la dialéctica. La dialéctica es un componente fundamental en la filosofía de Platón por lo que una breve revisión de su actualidad es relevante.
Este documento esta interesado en explicar cómo es este enfoque y cómo puede ser de utilidad. Considero que es importante discutir una interpretación adecuada de la teoría de las ideas de Platón porque la postulación de la posibilidad de aproximación a un conocimiento universal mediante la razón, fue, es y será siempre un peligro para aquellos que ostentan el poder en contextos que se oponen a lo razonable.
Los enemigos de estos intentos de Platón eran en aquel entonces principalmente los relativistas como Protágoras[1] y los convencionalistas como Trasímaco[2]. Sus versiones contemporáneas son en términos generales los postmodernos y los liberales. Poco ha cambiado desde entonces en lo que respecta las relaciones de poder de los ciudadanos, y por lo tanto poco se ha avanzado en relación a las propuestas filosóficas, ya que éstas sólo pueden partir de la realidad dada.
Por eso aceptamos que no sólo es posible aproximarnos a un conocimiento universal sino que de facto en la praxis, todos partimos de esa premisa. Y a la luz de los temas ya planteados y resueltos por Platón, consideramos útil examinar cuál podría ser ese conocimiento universal de acuerdo a la razón, aplicada y verificada en la práctica,

[1] Protágoras sostenía la doctrina de la imposibilidad de la verdad absoluta. Sostenía que el bien y el verdadero comportamiento del sabio consiste en adecuarse siempre a la circunstancia presente, en juzgarlo todo según la medida proporcionada por la ocasión y el momento.
[2] La opinión de Trasímaco es que lo justo no era otra cosa que lo que es más conveniente al más fuerte. Pone de relieve que lo se llama “justo” o “justicia” es relativo, es decir que depende de los “intereses. Ver la Tesis capital de T. en Platón, Rep. I, 338 C.

Compartir

Similares:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...